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by • February 15, 2013 • Adrian ZabalaComments (0)485

VER PARA CREER

 

¡Chuta…! Con tanta encuesta que han mandado hacer los candidatos ya no se sabe por quién mismo será de votar. Hasta maripositas en el estómago se sienten: ¿Será, no será? Estamos deshojando margaritas para ver si así acertamos con el voto y nos unimos al caballo ganador. Eso más, si nos equivocamos no hemos ni poder dormir por el cargo de conciencia; aguantarse cuatro años más con el remordimiento está fregado. Pero bueno, por alguien será de votar.

Unos dicen que el Insoportable gana sin despeinarse y en primera vuelta… ¿Cómo así, pes? Acaso somos cojudos los ecuatorianos: ¿Y el Pedro, el Duzac, los chinos, los plagios, los doctorados en combo, las casotototas, los carrotototes, las ambulancias chimbas, los tragacheques? Acaso que no quitan votos. Ni de fundas gana en primera vuelta, a lo mejor solo llega a reunir los votos de los borregos y se queda con los churos hechos… ¡Hechos miércoles! Mucho optimismo de los revos, tanta propaganda les tienen apagadas las neuronas; quieren darse ánimos y prefieren darle la espalda a la realidad; ahora visitan todo santuario posible y llenan de velas los oratorios… ¡Nunca está por demás la ayuda divina! Sobre todo cuando el pueblo se ha mamado de tanta pendejada y no quiere gastar esfero votando de nuevo por paquetes.

A otros; en cambio, ahora les mueve el piso un ex banquero, de derecha, obviamente, y miembro del Opus Dei (para completar). Dicen que es buena nota, que habla bonito, que tiene buenos modales, no grita, que es elegante, y bien peinadito… ¡Más o menos como el Jamil en sus buenos tiempos! Nos dicen que es el hombre que nos hará conocer el “Otro Ecuador”… ¡Qué bestia! ¿Cuántos habrá? Cada vez que debemos elegir a un salvador de la patria nos ofrece un país diferente, más bonito, más respetuoso, con más trabajo, y en donde todos seremos felices. Eso ofrecen, pero… ¡Del dicho al hecho, hay mucho trecho! Y no es que tratemos de convertirnos en aves de mal agüero, pero, ¿A cuenta de qué, el señor Lasso aparece como el posible sucesor del Adefesioso? ¡El marketing! responden en coro los hacedores de milagros políticos electoreros. ¡Las encuestas! gritan los que se dedican a acomodar las repuestas ajenas. ¿Será verdad tanta belleza? ¿No será solo un espejismo provocado por las ansias de cambio de algunos ecuatorianos, que se han enamorado del contraste que exhibe Lasso frente a Correa? ¿Qué tan bien será? Lo que sí sabemos, es que los dos se ayudaron mutuamente allá por el 2006. El uno, el revolucionario, fue hasta la mansión del otro, el banquero, a pedirle (o rogarle) que le acolite un billete para hacerse presidente. El banquero, sacó la chequera de los cheques pequeños y le entregó una cantidad hasta ahora no develada y ya negada por el pedigüeño: “Esta grabado en piedra” que él no pide billete… ¡Intercambia favores! Es más chic y revolucionario. Todos sabemos que no existen banqueros desinteresados y menos tratándose de “contribuciones” para una campaña. Los dos “punteros” no han querido desembuchar qué ¡Choclos! Hablaron. El revolucionario afirma que visitó al banquero para hablar de la banca; el banquero dice que el revolucionario fue a pedirle plata. Entraron en un conveniente juego de palabras como para marear a los incrédulos. La verdad quedará enterrada bajo piedra; porque ni el banquero, ni el revolucionario, se causarán daño; es mejor estar de panas y continuar con el sainete.

Que atacamos  al que le pisa los talones al Iluminado, dicen algunos seguidores, que eso está mal. No lo atacamos, solo decimos lo que nos parece obvio. Apenas seis años atrás, el Ecuador se dejó conquistar por un socialista revolucionario que ofreció borrar el pasado y “devolvernos” la propiedad de este hermoso país. Lo hizo con la ayuda financiera de muchos aniñados pelucones, dueños de empresototas, y  de otros panas, como las FARC. Se reunió un buen billete, según lo dijo el ñaño Fabricio; un parte se declaró, otra se esfumó. Coincidencia, o no; los verdaderos beneficiarios de la revolución ciudadana han sido los grandes grupos económicos, especialmente los dedicados a las importaciones y el comercio. Ahora resulta que nos decantamos por un ex banquero. ¿Será posible que en tan poco tiempo estemos con ganas de trasladarnos a la otra orilla? Hace poquísimas semanas, El Iracundo era adorado por las masas, se declaró imbatible, sin coteja, libre de toda posible sombra opositora.  Entonces, resulta alucinante que el pueblo, en una buena parte, haya decidido, de la noche a la mañana, entregarle su confianza a un hombre de derecha, cuando la tendencia regional es hacia la izquierda.

Algunos entendidos en política, que saben muchísimo de campañas electorales e interpretan a su antojo el sentir popular; no le quieren parar bola al Lucio; no le quieren dar chance para nada. Que fue prepotente, corrupto, que metió a toda la familia en el gobierno, que era figureti, que se declaró el mejor yunta de los gringos, que huyó cuando le quisieron linchar, que casi muere en el intento. Todo pero le ven al pobre. Si estas son las razones para no votar por el Cachetón… ¿Entonces, por qué el Abominable tiene hinchada? Si es cien veces peor. Al Lucio, los forajidos, utilizados por el Bolivariano Chávez (lo dijo el Julián Assange, no yo) le sacaron del poder por muchísimo menos; pero al Mashi se le ha tolerado todo ¿Será que a los ecuatorianos nos gusta ser mangoneados, o es que conservamos la esperanza de que algún día tengamos un gobierno popular pero que cumpla con su palabra? ¿No está más cerca Lucio que Lasso de esta aspiración del pueblo, pueblo? ¿Cómo podemos entender, que la segunda fuerza política del país, como es Sociedad Patriótica, haya cedido posiciones y dejado, por obra y gracia del mercadeo, la oportunidad de ser nuevamente gobierno? ¿No será, que  los expertos están equivocados al negarle alguna oportunidad a quién ha sido el principal opositor al gobierno y su partido se ha mantenido como el gran fiscalizador de la revolución ciudadana denunciando permanentemente los actos de corrupción de los sociolistos? ¿No será posible considerar, que un partido bien estructurado, con organización eficiente, con asambleístas bien posicionados en el electorado, con militantes disciplinados, con un fuerte arraigo en las bases populares, con enorme capacidad para trabajar en una campaña electoral basada en el contacto directo con el pueblo, pueda ser la verdadera opción que venza a Rafael Correa?  Yo no sé, no soy experto en estos temas. Pero, con tantas metidas de pata de los que saben de encuestas y de análisis electorales, es mejor estar preparados para cualquier sorpresita. ¡No más digo! ¿Y si me equivoco? Bueno… ¡Errare humanum est! (Como dicen los encuestadores).

 

 

 

 

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