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by • October 8, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)438

TSUNAMI

 

La ola gigante les despojó de las llamativas tangas verdes que cubrían sus miserias; en pelotas quedaron los revolucionarios cuando la prensa independiente sacó a la luz pública las trapacerías de ciertos amigotes del poder. Las amenazas a la Coloradita Linda y el feroz bramido del Abominable no pudieron detener la creciente indignación nacional; al contrario, la exaltaron.

¿Mentes lúcidas, corazones ardientes y manos limpias? El eslogan, copiado de los comunistas leninistas, parece que les quedó grandecito. Se jactaban de su revolucionaria honestidad y terminaron sacando las uñas. Poco les duró la abstención. Sucumbieron a la tentación… ¡Maldita sea! Es que en arca abierta hasta el más justo peca; mucho más todavía, cuando se tiene de padrino al más duro de los duros.

La culpa es la de prensa, sin duda, ¿cómo se le ocurre hacer pito por pendejadas?, arman un show mediático solo para jorobar al gobierno, solo para matarle de las iras al Jefecito lindo. Preocupados de minucias, de créditos entregados a dedo a extranjeros, de depósitos en efectivo sin origen claro, de abusos de autoridad, de tráfico de influencias, de negocillos raros, de viajes al país de Aladino.

Los involucrados en este culebrón hacen de todo para lavarse las manos. Se indignan, derraman lágrimas, se hacen homenajear, vociferan, amenazan con juicios, no explican nada a la nación. ¿Para qué? Ellos son los que mandan.

El Incalificable dice que es incapaz de destruir a un inocente; salvo que sea periodista o funcionario medio honesto que quiere cobrar un crédito vencido, o algún esbirro que ya no es útil. Lo de perder las elecciones es solo de boca para afuera; ya se mandó una limpia con hojas de ruda para espantar las malas energías. ¡Más vale prevenir que lamentar!

Lo ilógico es mandar al carajo a la sufrida prensa, deberían agradecerles mejor; si no es por ellos jamás hubieran notado que el argentino les metió el dedo, no se hubieran enterado que el préstamo es chueco y que el che Gastón no tiene con qué pagar.

Están agenciosos, tratando de arreglar, como sea, el espinoso; perdón, apestoso asunto. Más parecen lombrices ciegas, queriendo convertir la basura y el excremento en útil abono.

 

 

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