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Juana de Arco

by • October 3, 2014 • Adrian ZabalaComments (1)1760

TSUNAMI EN SECO por Adrian Zabala

Adrian-Zabala-150x150El llamado del Ser Supremo de la revolución ciudadana se dejó escuchar. Millones de ecuatorianos llenaron calles y plazas de todas las ciudades y pueblos de la patria, nunca en la historia se vio algo semejante. Voces que al unísono vivaban el nombre del Gran Redentor, brazos en alto moviéndose alegremente al vaivén del viento revolucionario, sonrisas dibujadas en el rostro de cada niño, mujer, hombre, joven, viejo. Felicidad, esta es la palabra que mejor describe las masivas convocatorias del 17S y del 30S. La revolución ciudadana en todo su apogeo.

El pueblo clama por escuchar la palabra del Gran Líder, se emociona y vibra con la sola ilusión de saber que el añorado momento está cerca.
Juegos de luces, fuegos pirotécnicos, música ensordecedora, son el preámbulo de la apoteosis.
El maestro de ceremonias no puede contener el grito desbordante que rompe con la larga espera…

-¡EL SALVADOR DE LA PATRIA HA LLEGADO, EL LÍDER, NUESTRO AMADO PRESIDENTE, EL MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS, EL ÚNICO, EL INDISCUTIBLE!
El pueblo estalla en llanto, los aplausos apagan el estridente retumbar de las enormes bocinas, incontenibles son las expresiones de amor y devoción.
La figura, monumental, gigantesca, imponente, del Señor del Gran Milagro, aparece en escena iluminada por cientos de reflectores que le otorgan un brillo casi divino. Desmayos, histeria colectiva, gritos fanatizados.

-¡GRACIAS, COMPAÑERITOS, MUCHAS GRACIAS, ME SIENTO HONRADO POR TENERLOS AQUÍ ESTA NOCHE EN QUE VENIMOS A CELEBRAR EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA…!
La sencillez con la que se dirige a sus compatriotas es admirable, nada de soberbia, nada de prepotencia, ni un dejo de superioridad en sus sabias palabras. El pueblo se conmueve, un susurro empieza a correr suavemente y crece entre la multitud hasta convertirse en una hecatombe que arrasa con todo el pasado ignominioso que encadenó al Ecuador a la obscuridad y que ahora se libera con la luz que emana de la portentosa inteligencia del hombre que observa de pie desde lo alto de la tarima.

-¡RAFAEL! ¡RAFAEL! ¡RAFAEL! ¡RAFAEL! ¡RAFAEL! ¡RAFAEL!

El pueblo no se amilana ante las quejas de débiles vocecillas opositoras que tratan de opacar este grandioso momento.

La presidenta de la asamblea nacional interviene para tratar de calmar los ánimos del cariñoso pueblo.

-¡COMPAÑERITOS, COMPAÑERITOS, TODOS SABEMOS QUE RAFAEL NO QUIERE LA REELECCIÓN INDEFINIDA, NO PODEMOS PRESIONARLE PARA QUE ACEPTE, ÉL YA HA CUMPLIDO CON LA PATRIA Y CON TODOS NOSOTROS…!

Un severendo naranjazo en las muelas de la señora presidente provocó una risotada general.
-¡CÁLLATE, VE, SHUNSHA!

El pueblo no aguantó más paros y pidió a viva voz lo que El Iluminado tanto temía.

-¡NO QUEREMOS REELECCIÓN! ¡QUEREMOS QUE RAFAEL SEA NUESTRO PRESIDENTE VITALICIO!

La palidez en el rostro del Mandatario era evidente, no atinaba como decir que no, no sabía cómo negarse a semejante pretensión del populacho.

¬-¡Compañeritos, esto debemos consultarlo a todo el pueblo si la inmensa mayoría dice que si, entonces yo me veré obligado a sacrificarme y aceptar!

La consulta fue caída y limpia, el 99,99% del pueblo aprobó que Rafael sea el presidente vitalicio. Los medios de comunicación dedicaron todas sus ediciones durante un mes solo para hacer un recuento de las miles y miles de obras que impulsó El Irrefutable, se recordaron sus frases célebres, se repitieron sus discursos, se hacían cronogramas de todos sus viajes. El día en que algún medio no publicó un chascarrillo del mashi fueron quemadas sus instalaciones, es que el pueblo no se anda con pendejadas, querían saberlo todo, pero, todo, todo, sobre su líder.

Un milico vestido y armando como para ir a la guerra entró a toda prisa hasta el despacho del presidente…

-¡Señor presidente! ¡Señor presidente! ¡Señor presidente! ¡Despierte por favor, nos tenemos que ir!

-¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

-¡SEÑOR, TENEMOS QUE IRNOS YA!

El señor presidente aún no salía de la somnolencia que la reunión con las “izquierdas” del continente le había provocado. Con el dorso de la mano se quitó las babas de la comisura de los labios y con los dedos medios se sacó las lagañas de los ojos…

-¿IRNOS A DÓNDE, PUES?

-¡AL EPLICACHIMA! ¡No hemos podido contener a los trabajadores, los guambras estudiantes están arrechísimos, los médicos vienen emputadísimos, los de Claro y Movistar traen un montón de centavos y dicen que le va a meter las utilidades por el orto, los profesores tienen paja, leña, gasolina y fósforos, las mamás de los pelados encanados quieren hacerle pedir perdón, mejor nos vamos rapidito antes de que le hagan lo mismo que a la Juana de Arco…!

-¿QUÉ ME HAGAN SANTO?

-¡NO SEA PENDEJO! ¡QUE LE QUEMEN VIVO…!

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One Response to TSUNAMI EN SECO por Adrian Zabala

  1. A este le pasará igual que a Maximiliano Robespierre, sino me cree vaya y pregunte, mi estimado

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