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by • July 12, 2016 • Carlos RiveraComments (0)921

TEST PARA EVALUAR LA DECADA DEL GOBIERNO DE LA REVOLUCION CIUDADANA Por Carlos Rivera

Carlos RiveraTomando un poco de distancia de la coyuntura en la que el gobierno no tiene mucho de que presumir, sino más bien mucho de qué preocuparse, debemos comenzar a evaluar la gestión de la revolución ciudadana que el próximo año completará un decenio en el poder. Las evaluaciones oscilaran entre una década ganada, pérdida o desperdiciada, según el cristal con el que se mire. Esto es, si han sido parte del gobierno y participado en la mayor farra fiscal de los últimos cuarenta años o si pertenecen a alguno de los grupos que han sido directamente beneficiados de tal o cual política seguramente tenderán a evaluar positivamente la gestión del régimen, caso contrario hay una natural predisposición a pesar más los hechos negativos que los positivos, por lo que no se tiene garantía alguna de una calificación objetiva y libre de sesgo, condición sine que non de un ejercicio serio de evaluación de los resultados de un gobierno.

En efecto debemos presumir que cualquier evaluación del gobierno de la revolución ciudadana adquirirá ribetes de una discusión verdaderamente bizantina, ya que no nos pondremos de acuerdo nunca, puesto que por un lado tendremos al gobierno y sus adeptos argumentando que la pobreza se redujo varios puntos porcentuales, que la matrícula escolar ha aumentado considerablemente de la población más vulnerable como son los indígenas, que ha mejorado la salud pública y finalmente que “no hay mejor ahorro que una buena inversión”, exhibiendo las obras emblemáticas de las carreteras y las hidroeléctricas como su mayor carta de presentación.

Mientras que por otra parte, tendremos a aquellos que no dejándose llevar de las obras de relumbrón y escarbando tan solo un poquito, pueden enfilar argumentos muy convincentes en la línea de una mala gestión del gobierno  y un balance neto negativo. A saber, un exagerado aumento del gasto público y la falta de prudencia que ha tenido efectos devastadores en el equilibrio macroeconómico, que las inversiones si bien resultan positivas, un buen plan de inversiones también exige parámetros de liquidez y previsión de contingencias que no se lo ha hecho, la posibilidad de que la inversión pública haya generado un “crowding out”, antes que un efecto multiplicador en la inversión privada, ineficiencia en la administración pública, concentración del poder, corrupción, etc.

Si bien debo reconocer que la evaluación de la gestión gubernamental en estricto rigor académico requeriría la aplicación de alguna prueba estadística de comparación de un pool de indicadores económicos-sociales y generando algún tipo de control del precio del petróleo para no distorsionar los resultados, quiero proponerles un Test de Evaluación de la década 2007-2016 bajo el mandato de la revolución ciudadana en base a la comparación de unas cuantas situaciones cotidianas entre lo que más o menos teníamos hace 10 años (2006 para atrás) y lo que tenemos ahora, y en la que Ustedes podrán sacar sus propias conclusiones en base a las contestaciones que se sirvan dar al test propuesto.    

Saque un papel y sírvase sumar 1 punto por cada pregunta en la que considere que está mejor que hace 10 años, 0 puntos si piensa que la situación no ha cambiado y reste 1 punto cuando crea que estamos peor que hace 10 años.  

  • Las previsiones que Usted tiene en este momento para su Pensión de Jubilación del IESS considera que son (mejores, iguales o peores) que las que tenía allá por el año 2006, en función de las políticas implementadas por este gobierno en la administración del IESS.
  • La atención de salud en el IESS en cuanto a tiempo de atención, disponibilidad y calidad de las medicinas, prontitud en la planificación de cirugías considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de las políticas implementadas por este gobierno en la administración del IESS.
  • La atención de salud en los Hospitales Públicos en cuanto a tiempo de atención, disponibilidad y calidad de las medicinas, prontitud en la planificación de cirugías considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de las políticas implementadas por este gobierno en la salud pública.
  • La calidad de la educación pública (primaria, secundaria y universitaria) en términos de la preparación para el mercado laboral considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de las políticas implementadas por este gobierno en educación pública.
  • La posibilidades de acceso a la educación universitaria y de postgrado en términos de becas, crédito educativo, políticas de ingreso a la universidad y la propia oferta académica, considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de las políticas implementadas por este gobierno en educación pública.
  • Los diferentes servicios públicos (Registro Civil, Relaciones Exteriores, Banca Pública, etc.) en términos de tiempos y calidad de atención, considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de las políticas e inversiones realizadas en esta materia.   
  • La cantidad de empleados en las diferentes dependencias gubernamentales considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de los contratos de personal realizados por ese gobierno.
  • La justicia en términos de la imparcialidad e independencia necesarias para su correcto funcionamiento, considera que está (mejor, igualo peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en función de las políticas implementadas por este gobierno en materia de administración de la justicia.
  • La infraestructura de carreteras, puertos, hidroeléctricas, etc., considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el 2006, en función de la  inversión pública realizada por este gobierno.
  • La transparencia y control de la corrupción en la construcción de toda la obra pública realizada por este gobierno, considera que esta (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el año 2006, en cuanto a la asignación de contratos y fijación de precios unitarios.
  • La seguridad en su casa, negocio o en la simple movilización por las calles de su ciudad, considera que está (mejor, igual o peor) que lo que tenía allá por el 2006, en función de la política de seguridad del gobierno y la apertura de las fronteras.
  • La eficiencia en la administración de la empresas y la gestión pública en general (TAME, Banco del Pacifico, juicios internacionales) considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el 2006, en función de los resultados concretos alcanzados en este campo.
  • Los niveles de competencia que normalmente redundan en menores precios y mejor calidad del servicio en cuanto a vehículos, telefonía celular, televisión pagada y cualquier otro bien, considera que está  (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el 2006, en función de los resultados concretos alcanzados en esta materia.
  • Pensando en la gente más pobre de su barrio, considera que están viviendo (mejor, igual o peor) que lo que lo hacían allá por el 2006.
  • Considerándose como parte de la clase media, sus reales posibilidades de ahorro están (mejor, igual o peor) que lo que tenía allá por el 2006.
  • La situación de la finanzas públicas en términos de los equilibrios fiscales y la deuda externa, considera que está (mejor, igual o peor) que lo que tenía allá por el 2006.
  • La libertad de expresión, el respeto a disentir sin ser apabullado y la tolerancia mínima que debe existir en una sociedad, considera que esta (mejor, igual o peor) que lo que tenía allá por el 2006.
  • La legislación y fiscalización como justo contrapeso del ejecutivo, considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el 2006.
  • La posibilidad de comprar bienes importados considera que está (mejor, igual o peor) que lo que tenía allá por el 2006.
  • Las regulaciones estatales y la carga impositiva sobre la actividad privada, considera que está (mejor, igual o peor) que lo que se tenía allá por el 2006.

Estas preguntas que a mi criterio representan tan sólo algunas de las variables que se deben considerar para calificar si nuestra calidad de vida realmente ha mejorado o no en estos 10 años, puede extenderse perfectamente a otro tipo de situaciones relevantes que le invito a hacerlo. Al final sírvase sumar el total de puntuaciones y saque el saldo positivo, negativo o cero de sus respuestas.

Cuando el saldo haya resultado positivo, considere que estamos frente a  una década ganada; si su saldo alcanza un valor de cero, significa que la década ha sido desperdiciada, mientras que un saldo negativo implicará que hemos retrocedido y estamos frente a una década perdida, lo cual es particularmente grave si hemos tenido un boom de precios de petróleo nunca antes visto en lo económico, junto a una mayoría contundente en la asamblea con estabilidad en lo político, lo cual implica que teníamos todo para despegar, y si no lo hemos hecho, el costo de oportunidad habrá sido enorme.   

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