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Borrego correista

by • May 3, 2015 • Estuardo MeloComments (0)1579

TAMBIÉN MARCHÓ Por Estuardo Melo

EStuardo meloNo vayan a creer los ecuatorianos que trabajan en entidades públicas, que quienes objetamos al gobierno, los tenemos como enemigos. No. Especialmente porque estamos conscientes que no tienen por qué arriesgar sus puestos de trabajo, cuyo salario les proporciona sustento y seguridad como funcionarios o empleados públicos a sus hijos y familias. Seguramente para el resto de los ecuatorianos está bien que lo hagan. Asistan, fotografíen su presencia, sonrían y participen como si estuvieran en una kermesse. Total, todo es trabajo. No vaya a ser que incumplir con este pequeño sacrificio les traiga como consecuencia un bulling permanente que les ponga de lado, que los segreguen y miren con desprecio, todos los otros empleados que por cepillería pero sin convicción sí asistieron. Y está bien, oculten cualquier indicio de discrepancia con el régimen, porque eso va a tener animadversión sistemática de los demás, aún si ellos piensan lo mismo, pero tienen que aparentar admiración y simpatía para poder conservar sus puestos.

Es que si para nosotros los opositores abiertos existen indicios de la terrible corrupción y mal manejo de los dineros públicos, ustedes ya dentro de las instituciones deben saber a ciencia cierta todo lo que realmente pasa y hasta que nivel ha llegado la podredumbre.

Su participación en la contramarcha del gobierno, tiene un enorme mérito político. Hacer creer al Presidente que tiene respaldo popular. Los organizadores tienen que haber tomado todos los arbitrios para asegurarse la asistencia de al menos 200.000 empleados a la marcha y a la tarima. Todos bien uniformados certificando adhesión y respaldo, aplaudiendo cada frase. Es posible que el presidente hubiera creído en la sinceridad del respaldo obligado. Mejor que sea así.

Marchó con ustedes, se dio un baño de popularidad, camufló a su seguridad y subió a una tarima llena de falsa alegría, música y fervor ciudadano. El dinero invertido justifica plenamente la conservación de su imagen para los noticieros de la ALBA. Pero su discurso sonó vacío. Que ningún gobierno hizo más que éste por los trabajadores (¿), igual que lo dicho a los policías el 30 S. Que no nos roben la esperanza, pero perdió la oportunidad de 8 años de desarrollo con dinero a raudales, junto a toda la parafernalia suficientemente conocida contra sus opositores. Ahora, con seguridad va a pagar junta, toda su prepotencia arrogancia y soberbia, con toda la demostración que pasaba a pocas cuadras del bloqueo pretoriano.

Si, le ofrecieron respaldo a todo lo bueno y lo malo, a todo lo constitucional e inconstitucional, al proyecto político y al salto del jaguar. Respalden todo, todo lo que acaba de hacer con jubilados, utilidad legítima de empleados, afiliaciones chimbas; total, cuando les toque votar, ustedes conocen perfectamente que el voto es secreto y no habrá nadie que sepa a fondo lo que está pasando y el punto al que hemos llegado que decida según su buen saber y entender, dar el voto para la segunda reelección del presidente, que es el único y principal causante de esa situación. La cabeza visible de la revolución ciudadana.

En este momento que vive el país, nadie debe querer estar en el lugar del Presidente, es más, nadie va a querer ocupar ese puesto en un país que no puede cubrir sus necesidades presupuestarias básicas y despedir al 50% de empleados públicos, o declarar moratoria en el pago de sus compromisos.

Porque la marcha convocada fue realmente una marcha ciudadana. Todos los quiteños salieron a demostrar el profundo desprecio al Presidente y su gobierno. Ellos habían instalado hasta un contador de pasos para estimar la asistencia, pero un simple cálculo permite establecer que al menos 300.000 personas caminaron a San Francisco y regresaron de inmediato, porque tampoco fueron a respaldar a los sindicatos y sus discursos. Salieron a engrosar las filas del descontento y el repudio.

Suficientes motivos dio para que la reacción en su contra llegue a expresar un fastidio frontal. La evaluación de marcha y contramarcha no es un asunto. La una marcha es un repudio espontáneo frente a una contramarcha asalariada y perdonen quienes asistieron a Santo domingo, pero perfectamente conocen la circunstancia.

En la marcha ciudadana, los carteles, los pitos, los tambores y los gritos, son la medida del fastidio. Fuertes, permanentes e incesantes expresiones de condena al correísmo. No fueron seis cuadras ni una plaza vacía, como dice ¨El Comercio¨ fueron miles de ciudadanos que tuvieron la consigna personal de demostrar al autócrata que todo terminó para él.

Quién diría: Aquél que dice ser el mejor gobernante, el más sabio, objetivo y ético, va a tener que salir al apuro, sin haber podido cumplir con las consignas de Fidel Castro, ni siquiera con el dinero Venezolano. Es que no habría sido justo para los ecuatorianos, que una ocurrencia vivaracha pudiera conculcar libertades y derechos de un pueblo que podrá ser todo menos sumiso ante un arrogante y prepotente.

Si es que al mejor lo apedrean en Riobamba y le expresan multitudinariamente su rechazo en Quito, no será porque su discurso convenció de alguna manera. Cabe pensar que el respaldo que obtuvo durante estos ocho años, es obra de la manipulación permanente y de la propaganda goebeliana, nada más. La obra pública empañada por la corrupción y la opacidad y su política autoritaria y despótica que ha generado una reacción tan fuerte que terminó consumiendo su insulsa y trasnochada propuesta.

Pobre hombre, con ínfulas de dictador, lo que significó para la historia del Ecuador fue un solemne desperdicio.

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