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Corrupcion 3 casos

by • May 16, 2016 • Estuardo MeloComments (0)3195

SOBRAN LAS RAZONES Por Estuardo Melo

EStuardo meloAntes del fin de su mandato, el Presiente y su gabinete deberían invitar a sus opositores, a una sabatina en que se produzca una catarsis en la que se los enrostre la abismal consecuencia del desastre económico provocada por su intencionalidad enfermiza, su incapacidad gubernativa  y su permisividad ante la corrupción. Una dramática secuencia de imputaciones que desnuden todo el montaje de falso éxito que la propaganda creó. El país necesita que quede clara la imagen real frente a lo construido en  10 años de propaganda falsa y desgobierno.

Es que ha sido tal la gravedad del daño, que las cosas no pueden quedar así. Se apoderaron del Estado, hicieron lo que mejor les pareció, dispusieron alegremente de sus bienes y ahora, tienen que pagar por ello.

Son tres las principales imputaciones.

Afrontar la responsabilidad respecto al delito de lesa humanidad cuando se ordenó asaltar un hospital en una operación de supuesto rescate. Siendo un caso de dominio público, penalizado por la Carta de Conducta de la Convención de Ginebra, de la cual Ecuador es suscriptor, agravado por haber sido perpetrado ese asalto en tiempos de paz, al haber sido el Presidente quién originó con su veto la protesta policial, quién fue por sus propios pies al regimiento en que se concentraba la protesta, él, que incitó a que lo mataran, él que ingresó al Hospital, no cabe duda que él es el responsable por el asalto y de haber ocasionado peligro inminente a personas vulnerables, enfermos y personal médico, tanto de ese hospital, como del hospital cercano, a los que mantuvieron en estado de sitio por varias horas, en un demencial cruce de fuego.

La segunda, es haber llevado por su acción gubernamental al país a una situación de crisis económica, iliquidez, pérdida de solvencia, recesión, desempleo y agudización de la pobreza, al haber dilapidado la caja fiscal que como todos saben tuvo una inyección extraordinaria de fondos gracias a los precios del barril del petróleo. Una acción carente de planificación económica, que en ningún momento evaluó las consecuencias de sus malas prácticas, en la vida económica del país. Un ejercicio gubernamental irresponsablemente agigantado que a la larga, dejo sin sustentabilidad a los planes sociales que dijo defender, creó un déficit fiscal enorme e insuperable, que a la vez ocasionó una gigantesca e impagable deuda, que los ecuatorianos deberemos honrar con el trabajo de al menos 10 años. Error tras error, despilfarro tras despilfarro, hipotecó la producción petrolera, encareció su extracción, contrató obras con sobreprecio, malversó las reservas del presupuesto del Estado, construyó elefantes blancos, pero principalmente desvaneció sin que él mismo sepa cómo, DOS CIENTO SESENTA MIL MILLONES DE DÓALRES, con los cuales un buen gobierno habría cambiado el destino del país y principalmente de los más pobres. Para colmo, su desmedido afán por contratar crédito, (no por construir obras) generó una deuda interna y externa que bien calculada debe estar ya por los SESENTA MIL MILLONES DE DÓLARES. A esta fecha, la caja fiscal no tiene dinero para pagar sueldos, compromisos adquiridos ni emergencias, que no sean las que nuevos créditos, venta de activos u otras acciones inapropiadas, nos llevarán a mayor empobrecimiento.

Finalmente, para la total desmoralización principalmente de aquellos que fueran sus invitados a comer los sánduches y de sus obsecuentes seguidores y defensores, salen a relucir los repugnantes actos de corrupción perpetrados por ministros-testaferros, recaudadores de saldos corruptos, de contratos millonarios engañosos, adjudicaciones dolosas, en un desfile de podredumbre total de un régimen que ve descubierta su actividad ilícita generalizada en operaciones de lavado de activos, concusión cohecho y todos los vicios del mayor peculado de la historia, en el ejercicio del poder.

Verdaderas mafias organizadas bajo leyes y reglamentos que facilitaron sus operaciones y que están siendo descubiertas por ecuatorianos patriotas que a riesgo de sus propias vidas denuncian ante la opinión pública esos actos, que desmoralizan al más impávido. Una investigación de Fernando Villavicencio, lo deja ver con absoluta claridad. Se trata de una especie de operación encubierta, para la repotenciación de la refinería de Esmeraldas. Pueden leerla en la revista digital Plan V. Ya antes se denunció sin éxito sobreprecio en contratación de carreteras, hidroeléctricas y otras obras denominadas mega-proyectos emblemáticos. Emblemáticos por la corrupción implícita.

La investigación desnuda al régimen, nos deja anonadados y confundidos por lo que se describe. Está claro que Álex Bravo Panchano es un testaferro hábilmente ubicado por su predecesor en todos los encargos previos, el ex Ministro Carlos Pareja Yanuseli, para realizar esta “operación”. Es una verdadera mafia, organizada para asaltar los fondos públicos. Todos los mencionados están complotados en la colusión contra el Estado. Lo más grave y tenebroso, es la implicación del Presidente y Vicepresidente. Esta investigación debió ser parte de un informe de Contraloría, sin embargo la entidad reacciona después que la denuncia se publica. El Presidente, para querer deslindarse del escándalo, dice que destituye a Bravo, por tener empresas offshore, pero nada dice del manejo corrupto y de la mafia instalada para perjudicar al país. Es vergonzoso, repugnante e indignante que diga que recién se entera cuando 2000 millones de dólares han sido dilapidados por gente inescrupulosa, ligada directamente al gabinete del primer mandatario.

Es un caso similar, aunque en mayor escala, de lo sucedido en el caso Delgado, el primo a quién el Presidente ubicó en cargos estratégicos donde podía extraerse dinero, o el caso del hermano del Presidente, que estaba haciendo su agosto consiguiendo contratos para terceros y llevar sus tajada. Trabajan con testaferros, como con Gastón Dusac, que se llevó humildes diez mil dólares de los ochocientos mil que estafaron. Parecía que la corrupción llevaba un patrón similar al de los pases policiales, recolectando coima, pero por lo que se ve, el dinero de la corrupción ni siquiera ingresa al país, al parecer se lo deposita en cuentas en el exterior. Era de esperarse. El haberse dispuesto de 250.000 millones de dólares los enloqueció al punto que ahora no van a saber qué hacer con lo robado. Este es un caso de 2.000 millones y es seguro que los 45.000 millones contratados en obras, maneja el mismo patrón. Más fácil resulta investigar el destino del dinero producto de este atraco, porque es tanto dinero que les será difícil de ocultar.

Es otro más de los innumerables casos ya denunciados ante la opinión pública, que el gobierno trata de ocultar, como la denuncia de la firma australiana CARDNO, respecto a los sobornos para adjudicación de contratos, o a los sobreprecios pagados a Odebretch, o, los contratos ficticios de consultorías pagadas en los proyectos multipropósito.

Es probable, que la modalidad de venta del campo Auca con la compañía francesa Schlumberger, con el artificio de activos intangibles, por la que el gobierno consiguió un anticipo de mil millones de dólares para salvar su situación fiscal, pudiera ser una modalidad utilizada previamente por los corruptos en otros negocios, consiguiendo dinero no como anticipo, sino como una coima pagada en el exterior.

Todo esto parece que se ha perpetrado a espaldas de los ecuatorianos, que vemos con indignación el haber perdido una alternativa cierta de desarrollo, pero que caímos en un pantano de vergüenza y frustración.

Corrupcion 3 casos

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