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by • September 23, 2012 • Adrian ZabalaComments (2)957

RODAPIES

¡Ahora sí, tocamos fondo! Un grupo de rectores universitarios rinde homenaje a un funcionario público, cuyo padre está acusado de pedófilo.

El delito no puede ser endosado al hijo, de ningún modo. Pero tampoco se puede victimizarlo por la cobertura que los medios le dan a este asunto.

Sensible; como todo revolucionario, sufrió serios trastornos psicológicos; tantos, que apareció ante las cámaras de televisión rodeado de amigos, con ojos llorosos, con cara de compungido, sintiéndose perseguido, linchado por los medios. ¡Un mártir!

Tuvieron que salir en su defensa; una funcionaria de medio pelo pidió  a la prensa que no hable más del asunto… “Para proteger a  la niña”. El mismísimo presidente habló a favor del traumado.

Se le rinde homenaje por buen comportamiento. Los rectores se dejan seducir por el poder; agachan la cabeza con mansedumbre. Transforman al Alma Mater en alfombra  para que un poderoso limpie las suelas de sus zapatos. El delito cometido por un degenerado, es aprovechado hábilmente para sacar réditos políticos y de paso, medir el nivel de obediencia de los directivos universitarios.

Los encargados de elevar la calidad de la educación superior en el país se ofrecen para participar en una bufonada, en la que hacen el papel de los enanos. Ridiculizados, arrancan carcajadas, pero también producen lástima.

Ya no quedan valores, ni principios, ni ideales, ni causas justas para luchar, ni rebeldía, ni coraje, ni nada; todo se lo llevó la revolución. Los campus universitarios ya no son testigos de la ebullición de las ideas, de la forja de espíritus indomables, del nacimiento de la inconformidad, ya no son el vientre materno de los grandes sueños, de las ganas irrefrenables de trasformar al mundo. ¡Ya no son nada!

Señores rectores: A quien debemos homenajear no es al funcionario público, sino  a la madre de la niña violada por un miserable. A ella: mujer pobre, humilde, sin educación; pero con el valor de una guerrera, que exigió la atención oportuna del estado, pero quisieron entregarle limosnas condicionadas. A ella; que a pesar de su pobreza continúa luchando. Que pide justicia para su tierna hija. Cuya honra fue mancillada cobardemente. A ella, que todo lo hace por su amor de madre.

Señores Rectores: A quien debemos homenajear, no es al funcionario público. Sino a la niña violada. A ella, a quien arrebataron su infancia. A ella, a quien un degenerado violó una y otra vez.  Debemos homenajear a esa tierna niña que fue amenazada con un arma de fuego para que calle su tormento, para que sufra en silencio su dolor. Debemos homenajearla por ser hermosa y valiente. Porque a pesar de sus pocos años, decidió ser mamá. Pudo abortar, siguiendo el ejemplo de algunas  mujeres  que  deciden sobre una vida ajena que crece en sus vientres. No lo hizo, porque sabe que el fruto de la violación es un ser inocente. No tienen para comer, pero le procura amor a su hijito. No tiene casa, ni ropa, ni un juguete. Pero tiene dignidad y entereza, tiene respeto por la vida, tiene el coraje para seguir viviendo y luchando. Tiene la frente en alto.

Ustedes, rinden homenaje a un hombre adulto hecho y derecho. Que no tiene necesidades; que bien pudo tenderle una mano generosa al que ahora es su hermano paterno. Que pudo acercarse en silenció, y con humildad consolar y auxiliar a esta familia. Que pudo comportarse como un ser humano. Ustedes le brindan su apoyo, le consuelan, se duelen de su inmenso dolor, secan sus lágrimas. Claro, él es el agredido.

Malgastan su dinero rindiendo homenajes a quien no se lo merece, ese dinero bien pudieron destinarlo a la niña; a ella le hace mucha más falta que al hijo de papi. Pero no podría ser entregado como una simple ayuda; sino como el justo pago por haber dictado una conferencia magistral sobre decencia, ética y honestidad. A ustedes les servirá está charla mucho más que los pomposos títulos académicos que cuelgan en las paredes de sus oficinas, esos mismos que fueron tomados por el poder para limpiarse el trasero. ¡Qué vergüenza!

¡Estas cosas suceden solo en mi Patria, Tierra Sagrada!

¡No deberían olvidar como terminan los que se arrodillan ante el altar de la revolución ciudadana!

happy wheels

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2 Responses to RODAPIES

  1. CARMEN MAC-QUHAE says:

    es cierto.a la niÑa es a quien debería homenajear seiya basta de hacerse los ******** y de ser los victim as los victimarios basta de vivir el mundo alreves,que los malos son buenos y viceversa.el mundo tiene que cambiar ,con la ayuda de todos!

  2. Adrian Zabala says:

    así es carmen, el mundo está al revés. sobre todo en nuestro país, la revolución rinde homenaje a los que deberían ser cuestionados.

    un saludo cordial.

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