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Transilvania

by • July 18, 2014 • Adrian ZabalaComments (0)753

REVOLUCIONARIOS FIFIRICHES EN TRANSILVANIA por Adrian Zabala

Adrian-Zabala-150x150El Sumo Pontífice de la Santa Iglesia Revolucionaria estaba terriblemente aburrido, no sabía qué hacer para entretenerse, ya se había cargado con todos los habitantes de este acongojado país.

-¡ALVARADO! ¡ME CONVOCAS, PERO YA, A TODO EL REBAÑO!

La orden fue obedecida con presteza.

Todas y todos se apresuraron en atender el llamado del Ser Supremo. Los revolucionarios, de primera, segunda, y hasta tercera categoría, se esmeraron en sus atuendos de marcas nacionales para estar acorde con el cambio de la matriz productiva. No faltaron las etiquetas con los nombres de los sastrecitos de medio pelo que cortan con esmero sus prendas en el centro de la capital: Giorgio Armaní, Gucci, Carolina Herrera, Cristian Dior, Dolce & Gabbana, Oscar de la Renta, humildes artesanos que cobran baratito por coser unos trapitos. Las y los compañeritos estaban futres enfundados en sus trajes orgullosamente ecuatorianos, complementados, como debe ser, con zapatos de cuero legítimo, corbatas de seda, camisas finísimas, joyas de imitación para las alegres damas, nada de oro ni piedras preciosas eso es solo para los ricos comemierda, los más fieles devotos lucen cotonas bordadas en Zuleta. . Los aromas eran celestiales, emanaban de nucas, pescuezos, bustos, hasta alguna pantorrilla expelía el aroma floral del Chanel N°5. No podía ser de otra manera, las y los revolucionarios, que son casi unos santos por sus buenas obras, deambulan en una atmósfera etérea a la que la peste del vulgo no debe llegar. Pero el que más atrajo las miradas fue el Carlos Ochoa, dejó a todos con la boca abierta, su atuendo era, nada más y nada menos, una capa con una larga cauda que mandó a pedir prestada al Arzobispo de Quito. Ochoita estaba cabreado de que nadie le pare bola, de que ningún medio se espante con sus multas y sus amenazas, él quería que con solo pronunciar su nombre las rotativas se paren en seco, que las radios se silencien, que las televisiones se apaguen, por eso pensó que vistiendo así se parecía a Torquemada y causaría el efecto deseado en los medios y periodistas. Al verlo llegar, una asambleísta con voz chillona y aceptable muslo gritó espantada…

-¡UYYY, NO ME LLEVE, NO ME LLEVE!

Otros convidados lo tomaron con calma y buen humor.

-¡Sácate esa huevada ve, afrentoso!

El súper no hizo caso y siguió en su mambo.

El Divino Rafael hizo acto de presencia, para estar a tono con el carácter espiritual de la convocatoria, se decidió a usar la indumentaria académica que le entregaron en Barcelona a cambio de una generosa donación que se hizo pasar como “convenio de cooperación”. Toga, capirote, puñetas, el bonete chistoso llamado ribete, convirtieron a su Graciosa Majestad en un verdadero muñequito. Los cepillos de todo calibre se deshicieron en halagos.

-¡QUÉ PINTA LA DE MI JEFECITO!

-¡VEALE QUE GUAPO QUE ESTÁ!

-¡SI PARECE UN SANTITO MISMO!

-¿QUÉ SERÁ DE HACER, DE APLAUIDIR O DE REZAR?

 

-¡Hijitos míos! Los he convocado porque he tenido una revelación, yo mismo y mi persona, me aparecí en uno de mis magistrales sueños y me dije: Rafita, tienes que apoderarte de toda la sangre de los humanos. Por qué, para qué, cómo así. Es que la dicha de tenerte respirando entre ellos no puede ser gratiche, mi amado Rafa. Todos deben pagar tributo con su propia hemoglobina, no debes dejar que Drácula cuide el banco de sangre, para estás vos que eres el mejor administrador del mundo. No te dejarás convencer por lloriqueos de nadie, la sangre es tuya y solo tuya, ni una sola gota para el enemigo. Debes entender que las relaciones de poder han cambiado y que ahora el que hace lo que le da la regalada gana eres tú. Así me dije y así se hará. Por eso decreto: ¡Que el único y más sangrón de todos los tiempos soy Yo y nadie más que Yo! ¡Ji ji ji ji!

 

 

 

 

 

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