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by • September 21, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)528

REMIENDOS DE IZQUIERDA

¡No sé, sí reír, o llorar!  Dan pena, pero también causan risa. Hay que verles, con la lengua afuera, sudando, pálidos, con sonrisa fingida, mendigando con la zurda una firma.

-¡Regale una firmita, no sea malito, vea; que ha de hacer bonito, firme no más, no pasa nada!

La democracia; ese poder entregado al pueblo soberano, que costó sangre y lágrimas, siglos de evolución social; que fue pensada, analizada, discutida, luchada, lograda con esfuerzo, con supremo sacrifico por gran parte de la humanidad; se reduce, para los partidos políticos, a un simple casillero en una papeleta electoral.

Afirman que sus ideales, su doctrina,  y sus principios, son inclaudicables. Que luchan por el pueblo y para el pueblo. Quieren alcanzar el poder para brindarnos seguridad, libertad, trabajo, salud, educación. Sin él no lo pueden hacer, sin él, no son nada. Se han ofrecido, voluntariamente, a mostrarnos el mejor camino, a ser nuestros guías, a ser los salvadores  de la patria, a ser los artífices de un gran cambio que nadie entiende, ni sabe para que sirva.

¡Patéticos ilusionistas! No han podido salvarse ni ellos mismos. Se han sometido a los caprichos del poder con mansedumbre. Lo importante es salvar su minúscula parcela, representada por un número y un símbolo insignificantes e inútiles. La voluntad popular pasa a segundo plano, primero está la mascarada de disfrazarse  de representantes del pueblo, para seguir disfrutando de los privilegios que otorga la política. Todo financiado por el estado.

Ahora vuelven, con la misma cara, el mismo discurso, y la misma mentira. ¡La izquierda unida jamás será vencida!

Ya fue vencida, por el mismo salvador que ellos nos impusieron, por el mismo que juraron era el mejor de todos, por el mismo que defendieron, por el mismo que destruyeron la institucionalidad y el estado de derecho. Vuelven con sus sonrisas falsas, con sus ideas absurdas, con su hipocresía solapada. Vuelven a ofrecernos, esta vez sí, el cambio de verdad, una revolución seria, una patria nueva y justa.

¿Cuánto tiempo pasará para que vuelvan a llorar en las calles, para decirnos que se equivocaron? Ni siquiera tienen la decencia de pedir disculpas. Ni siquiera han tenido el coraje de enfrentarse al poder y rechazar el absurdo de la recolección de firmas, no se han negado a las reglas del juego impuestas por el régimen, al contrario, agacharon la cabeza; a lo sumo unas vocecitas destempladas lanzando algún grito que pretende ser combativo.

Deberían dar un paso al costado; reconocer sus errores, refundarse, evolucionar. Y dejar de repetir las mismas patrañas revolucionarias de siempre.

 

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