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Posesion Correa

by • May 9, 2015 • Estuardo MeloComments (0)875

PRESIDENTE INCONSTITUCIONAL Por Estuardo Melo

PRESIDENTE INCONSTITUCIONAL Por Estuardo Melo

EStuardo meloDesde el primer día de su primer mandato, el Presidente del Ecuador actuó en flagrante desacato de la Constitución Política del Estado, cuando abjuró ante el compromiso de cumplir y hacer cumplir sus preceptos.

Con la cooptación indirecta de los poderes del Estado, de los cuales dice ser su jefe, los subalternos de las Cortes de Justicia y Corte Constitucional, redactan sentencias y resoluciones a su gusto y en contra de sus enemigos políticos. Expidieron sentencias claramente direccionadas, conculcadoras de derechos, que han generado reacciones hasta fuera de nuestras fronteras.

Ahora, ni siquiera acata los dictámenes o acciones de la CIDH. Comisión cuyas decisiones está obligado a respetar. Cuando lo hace, saca siempre algún argumento traído de los cabellos.

El otro poder bajo su dominio es el Legislativo, que más que Asamblea puede llamarse la ¨Fuente Ovejuna¨ por la sumisión incondicional de la mayoría que inobjetablemente aprueba toda iniciativa en nuevas Leyes y resoluciones que envía el Presidente.

Cuando por el triunfo de las fuerzas opositoras en elecciones seccionales, comprendió que no podría concluir su macabro proyecto político, comenzó luego de siete años de gobierno a buscar una manera de prolongarse indefinidamente en el poder, modificando la Constitución, que ese mismo grupo político puso en vigencia y que establecía que ningún Presidente podría ser reelecto por más de una vez. Cuando fue requerido su juramento para el segundo y último mandato, aceptó ante el país, la condición que la Constitución establecía para su cargo. A pesar de eso, está claro que no le interesa cumplir lo que él mismo prometió cumplir.

Para burlar la estructura fundamental de la Constitución, es decir su texto íntegro, la Presidenta de la obsecuente Asamblea, solicita que la reforma necesaria para que el Presidente pueda ser reelegido indefinidamente, es decir la modificación del texto constitucional se lo trate como una simple enmienda, para que no pase como una reforma que modifica la estructura fundamental de la Constitución y de esa manera cambiar ese texto con votación mayoritaria de los obsecuentes cooptados.

La Corte Constitucional sin pensarlo dos veces, acepta el pedido de las reformas, en claro cometimiento de Prevaricato, pues para preparar el fallo, nunca definió ni consultó si la decisión alteraba la estructura fundamental de la Carta Magna, propiciando un desacato que deja a la actuación del Presidente del Ecuador, si llegara a ser electo nuevamente, fuera del marco constitucional y Legal.

Basado en la seguridad que le ofrecen sus actuaciones previas, especialmente relacionadas al estricto cumplimiento de la Constitución y las Leyes ecuatorianas, incumple con la rendición de cuentas de sus actuaciones, especialmente por los dos cientos cincuenta mil millones de dólares supuestamente invertidos durante los ocho años de su gobierno.

Presenta anualmente ante la ovejuna Asamblea, informes con cifras que nunca fueron ni auditadas ni examinadas por los asambleístas ni por los Organismos de Control, que cubren sistemáticamente con el velo de la impunidad el enorme gasto. Se dejan obnubilar por la obra, sin que importe cuánto se gastó.

Últimamente ha expresado que durante los últimos ocho años de su gobierno, éste ha invertido veinte mil millones de dólares en educación, que no calzan ni se ven por ningún lado, menos aún que los ecuatorianos tengamos un detalle de su ejecución.

Y es que la práctica administrativa en inversión pública, a más de que nunca fue auditada, ha sido objeto de dudas porque casi todos de los proyectos ejecutados de los que se ha hecho explícito su valor, están escandalosamente sobrefacturados en al menos un 30%. Los créditos pedidos a la china para construir las centrales hidroeléctricas, se mantienen en reserva y el pago con barriles de petróleo igualmente.

Está visto que con el cerco de impunidad que ha conformado a su alrededor, jamás presentará cuentas de su administración y un cálculo rápido del desfase de costos de la obra pública contratada, disminuyendo el dispendio en burocracia y gasto corriente, se puede establecer como cifra del perjuicio, la monumental suma de cincuenta y dos mil millones de dólares. Una cifra que si bien resulta especulativa, es el resultado de la absoluta falta de transparencia y control del gasto.

Estos temores de mal gasto, vienen acompañados de una interminable serie de testimonios y costos que salen a la luz y que se han convertido en el tema de conversación de los ecuatorianos, que revelan un manejo corrupto sistemático.

Ahora, luego de ocho años de gobierno en el cual el Presiente se ha acostumbrado a realizar actos de gobierno en franco desacato, aparece como evidencia un hecho lo deja ver de cuerpo entero.

Es que al quedar el país con la caja fiscal quebrada, comienza la desesperada búsqueda de fondos para evitar que los efectos del dispendio se visualicen. Comienza a asumir medidas que le permiten disminuir el egreso presupuestario; elude obligaciones constitucionales de pago; elimina inversiones que por lo visto no eran prioritarias; decreta la creación de moneda electrónica en paridad con el dólar, para extraer dólares reales y entregar dólares ficticios, paga la deuda del IESS con bonos, vende oro físico y continúa con un endeudamiento que al momento resulta imposible de pagar y que tampoco dice cómo lo hará.

El último desacato es su decisión de no pagar de una obligación establecida en la Constitución, que desequilibra la estructura financiera que da sustentabilidad al sistema de seguridad social. Como tiene que evitar egresos de una caja fiscal en acefalía, no tiene ningún empacho para violar la Constitución, aduciendo que la entidad no requiere de esos fondos y para ello, acude diligentemente a la ovejuna Asamblea que de inmediato le pone en vigencia una Ley, que no tiene valor por estar en contra de los preceptos superiores.

Por medio de esa Ley, confisca, limita, desequilibra y quita sustento financiero, a diversos grupos de ecuatorianos amparados en otras leyes a las que modifica sin escrúpulos.

Pero ese tipo de actuación es un delito. El Presidente y la Legislatura no pueden obrar en contra de Ley expresa, en este caso de la Constitución, ni llevarse por delante a la Ley Orgánica de la Legislatura o la Ley que rige las relaciones laborales privadas.

Al parecer se siente tan dueño, que durante la última época ha hecho derroche de generosidad con nuestro dinero y sin consultar siquiera la legalidad de sus acciones, cuando lleva al ejército ecuatoriano a realizar obras de infraestructura y vivienda en Haití y Cuba, o a entregar cargamentos con alimentos e insumos básicos ante el pedido del Presidente de Venezuela, el país más rico de sud América. Nadie discute las necesidades de sus socios pero nuestro país es pequeño, económicamente limitado, empobrecido por el despilfarro, para que en lugar de aplicar beneficencias en nuestra población marginal, al Presidente se le ocurra realizar caridades sin comenzar por la propia casa. Debe saber que lo que gastó haciendo gala de su espíritu de magnate, tendrá que devolver de su bolsillo.

 

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