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by • January 22, 2016 • Estuardo MeloComments (0)2740

A PLENA CONCIENCIA Por Estuardo Melo

EStuardo meloLo que los críticos y analistas suponían como errores de la conducción económica del País, eran realmente la aplicación de la ruta trazada en el PLAN NACIONAL DEL BUEN VIVIR, aprobado por el SEMPLADES en la Asamblea Nacional, para una aplicación y vigencia en el período 2008-2013, con efecto extendido hasta el año 2017.

Era el proyecto preparado por la Revolución Ciudadana para el Ecuador que fue puesto en ejecución durante los 10 años de gobierno de Rafael Correa, para cumplir con un único objetivo:

Transformar la sociedad ecuatoriana en un régimen Castro-Comunista, de economía centralizada y Capitalismo de Estado, conforme al compromiso aceptado por el Presidente y HUGO Chávez, su mentor y financista de campaña, quién lo candidatizó en Caracas, cuando ejercía su cargo de Ministro de Economía del gobierno de Alfredo Palacio.

Las etapas de ejecución se desarrollaron así:

– De inicio fueron desmantelados los fondos del ahorro nacional, para invertirlos bajo un régimen de urgencia económica, en el mejoramiento de vías y centros de atención hospitalaria. La extinción de los fondos eran requisito indispensable para proceder al default de los bonos de la deuda.

– Al experimentar el País una sustancial mejoría de ingresos gracias al alto precio del barril de petróleo exportado, el gobierno utilizó todos los fondos disponibles en la cuenta única del Tesoro, en un arrebatado, confuso y des-planificado gasto en el que entremezcló los conceptos de inversión de capitales en proyectos redituables, con el gasto como inversión social.

– Se contrató créditos ligados a proyectos con altos intereses y prenda de la producción petrolera castigada.

– Ante la caída de los precios del petróleo y la virtual desaparición de Dos cientos sesenta y cinco mil millones de dólares gastados en 9 años, obtuvo créditos, prendó el oro y cedió activos productivos, para subsanar la falta de liquidez del fisco, exigiendo anticipos que se dispuso para pagar deudas y atrasos.

– El proceso de transformación ideado por el SEMPLADES contó con la mano ejecutora del Presidente Correa, tanto en la implementación de arbitrios legales, políticos como Económicos, siendo él, el principal gestor y ejecutor del mismo. Si alguien supuso que lo que acontecía era por insuficiencia de conocimientos del Presidente en las ciencias económicas, o en fallas de evaluación de las políticas económicas del gobierno y su impacto en la economía del país, se equivocó. Se estaban aplicando con meticulosidad y eficiencia acciones para llevar al país, a un punto de no-retorno, en el que sería fácil transformarlo de acuerdo a las consignas propuestas por el PLAN NACIONAL DEL BUEN VIVIR. Un plan aplicado a plena conciencia.

– El poder consiguió consolidarse gracias a la influencia directa y dominio de todas las funciones del Estado, por sumisión y cooptación.

– Como la inversión y el gasto debían tener un efecto relámpago, se inflaron los precios de los proyectos (30%) y se multiplicaron las mega-obras. Un ejercicio sin orden ni planificación económica, hasta llegar al resultado esperado: saldo cero de las cuentas públicas.

– La Revolución Ciudadana requería afianzar el apoyo popular, se ideó la recuperación de fondos a partir de los contratos de obras y compras públicas, inflando su valor y recuperando durante el trámite de contratación. Alianza país requería de un gran flujo de fondos, para formar brigadas, adoctrinar y alistara fuerzas de choque.

– Se requería también implementar un proyecto paralelo para des-dolarizar al país, utilizando como artificios la inflación en dólares, el consumismo importador y la obesidad del Estado. Ahora, con la revaluación de dólares, es decir con dólares con mayor poder adquisitivo, nadie quiere sincerar la economía, reajustar los contratos ni establecer nuevos precios o salarios a la baja.

– Era necesario un control político estricto, evitar que la conciencia ciudadana sobre lo que estaba sucediendo despierte, debía amordazarse la opinión y mantener un dominio a grupos y gremios.
El plan fue aplicado gracias a la implementación de tres ejes:

– Populismo y obra pública visible

– El eje ideológico Castro-Comunista

– Fascismo para imprimir fuerza en las decisiones mediante propaganda, represión y espionaje.

Era obvio que pocas de las supuestas inversiones iban a ser recuperadas o iban a ser redituables. Tampoco se esperó reciclaje de los capitales. Apenas de las inversiones en centrales hidroeléctricas, podían recuperarse con las tarifas, eso, una vez que los créditos contratados fueran pagados. Ninguno de los otros proyectos contó con planes para recuperar la inversión. No se dispuso de un solo dólar para mejorar la capacidad productiva de la industria o producción exportable, a pesar de ser indispensable para mantener la dolarización. Una dolarización que el gobierno repudia.

Se procuró convertir al Estado en gestor único de la Economía, la inversión y el empleo y se mantuvo engañado al sector productivo con proyectos insustanciales.

Cuando ya se había consumado la total extinción de la liquidez fiscal y el tesoro de la nación, comenzó el pirueteo del frente económico, para conseguir fondos que permitieran al fisco cumplir con sus obligaciones y cerrar una brecha fiscal de diez mil millones de dólares. Un endeudamiento agresivo que mantendrá al Ecuador en una recesión permanente por al menos 15 años.

Nadie excepto el gobierno, conoce de las condiciones de plazo y costo financiero de las transacciones. Tampoco se puede estimar las consecuencias económicas para el país.

El Presidente no tiene una estimación de los escenarios de la debacle, no tiene un plan de pago para el endeudamiento, desconoce con qué recursos contar, niega las acusaciones de los opositores respecto al modelo implementado en su gobierno, aunque se puede asegurar que el modelo tiene que ver con la Teoría del Caos. Un caos implementado en plena conciencia, para llegar a la siguiente etapa del Plan.

Este era el punto al que Rafael Correa quería llegar, para el cual invirtió todo su esfuerzo y conocimiento. Un magistral camuflaje de las metas de la Revolución ciudadana.

– Consiguió exterminar con los fondos del Estado;

– Trató de terminar con el sistema monetario, gracias al desequilibrio de la balanza comercial, cuyas importaciones incentivó con compras y contratos estatales.

– Languideció la actividad privada con inseguridad jurídica cambio permanente de las reglas de juego;

– Endeudó al País;

– Desempleó a los ecuatorianos;

– Puso a funcionar servicios sociales insostenibles.

– Engordó al Estado;

El escenario ideal para aplicar el verdadero y único objetivo del Plan.

– El punto de quiebre del sistema político, social y económico.

– Consolidación de la PROPIEDADD REPUBLICANA;

– Imponer la Justicia como sinónimo de igualdad;

– Concretar el reparto equitativo de los bienes de la producción.

– Eliminar la noción de CAPIATAL, RENTABILIDAD; UTILIDADES, MERCADO.

Para conseguirlo, provocó inflación (dos dígitos 2008) desequilibrio macroeconómico, iliquidez monetaria, endeudamiento agresivo, cesación de pagos, riesgo de quiebra del IESS, fuga de divisas, retiro de depósitos, incumplimiento fiscal, incertidumbre económica, inseguridad jurídica.

Son tan solo daños colaterales frente al ideal comunista de transformación.

Ahora se puede entender, por qué desestimó la crítica, por qué no acepta la situación de crisis e incertidumbre, por qué no reconoce el despilfarro, por qué no acepta la corrupción. Es porque estaba cumpliendo con su consigna que es aplaudida por sus adláteres que no saben que Rafael Correa es el yunque atado a sus cuellos antes de caer en el marisma de desolación que contribuyeron a consolidar.

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