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by • October 17, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)518

PICO CERRADO

 

Los fantasmas del pasado neoliberal regresan para jalarles de las patas a los neo-revolucionarios, se los llevan arrastrados para que repitan las prácticas cochinas de entregarse préstamos, de esos que llaman vinculados. ¡Pobrecitos…! “Es un hecho macabro” dijo el magnate con billete ajeno; ese que se sacó la lotería solo por ser primo del mandamás, a ese que le encargaron cientos de empresas de los banqueros corruptos y las quebró o las vendió a huevo. Ya no se sabe cuál es la diferencia entres los banqueros que fugaron a Miami y los de las manos limpias que se quedaron administrando a los bancos incautados.

Un argentino vivísimo, vino a dárselas de inversionista peso pesado. Fue presentado a los duros, a los que mandan, a los que no se les niega nada, a los revolucionarios de etiqueta. Estuvo como Pedro por su casa: comió rico, chupo fino, durmió tranquilo y calientito; todo pagado con el billete de algunas empresitas en manos de un tal fideicomiso con nombre chistoso: “No más impunidad” ¡Que hijues!

El Che Gastón, se metió en el bolsillo a todo aquel que tuviera la dicha de conocer; fue tanto el aprecio y la confianza que le llegaron a tener, que de la forma más amable y gentil unos generosos, con plata ajena, le entregaron ochocientos mil dolaretes sin garantías de ninguna clase. “El man es pana, y como buen pana, si ha de venir a pagar”. Sencillos mismo esticos.

El negocio era bueno, sobre todo para el argentino. Les habló lindo, quedaron con la boquita abierta, soñando en la millonada que se iban a ganar; perdón, que iba a ganar el banco. El ex presidente del directorio no presionó para que la platita salga de una, él solo defendía el negocio… ¡Ternurita! Era buen nego. ¡Entregar un montón de lucas a cambio de nada! Y por si fuera poco, le regalan diez mil verdes para los tabaquitos. ¡Cama, dama, y chocolate! ¡Feliz el gaucho, que más me quiero!

El Insoportable, descubrió que todo este entuerto es culpa de la prensa corrupta. ¡Sí, señor! Por metiche, por andar informando de minucias. Se emputó; ordenó a sus esbirros en la asamblea que investiguen ¿cómo choclos tienen tanto documento estos sicarios de tinta? Pero lo mejor, es que lloró a lágrima viva, mandó una encíclica dolorosa al Corcho, quejándose de que los opositores le andan viendo las huevas con la preguntadera, y que tenga la bondad de decirles que no jodan más. ¡Triste la cosa!

De paso, y más cabreado todavía, gritó a los cuatro vientos: “Ministro que entregue información a los asambleístas,  a la calle”. Los alzamanos aplaudieron; bien está, dijeron.

Los daños colaterales de está feroz reacción real, la sufrieron los pobres banquero; sin tener vela en este entierro van a salir fauleados. Como el asunto del argentino tiene un feo olor, como ha podrido, al Insuperable no se le ocurrió mejor cosa que subir el bono de la pobreza a cincuenta dolaruchos. Pilas, como es él, quiere financiar este regalito de campaña con las ganancias de los bancos… ¡A pedir limosna cholitos, para que sepan los que es sufrir!

En otras palabras, el anunció es proporcional al meollo en cuestión. Para tapar semejante escándalo de préstamos entre amigos… ¡Se requiere quebrar a la banca! Se deduce, entonces, que el asuntillo de don Duzac es tan grande, que es mejor crear un terremoto, antes de que marche el primo.

¡Elemental, mi querido Watson!

 

 

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