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Borregos Correistas

by • April 17, 2015 • Estuardo MeloComments (0)2745

PELIGROSOS Por Estuardo Melo

EStuardo meloAirada y agresiva, como buena cuencana, la vicepresidenta de la Asamblea solicitó una réplica para argumentar sobre supuestos insultos proferidos en un programa radial de opinión en Quito. Exigía a Gonzalo Rosero que le diga a quienes se refería cuando expresó que el gobierno mantenía en la Asamblea borregos alimentados con buena alfalfa. O, algo así. Pero la señora sabía exactamente que la aprobación de la Ley que modifica las relaciones del gobierno con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, era claramente la muestra de una obsecuencia enfermiza que mantiene secuestrada a la primera función del Estado a las estrategias de la Presidencia de la República en esta y en innumerables ocasiones previas.

Qué otro calificativo puede haberse ganado ante la opinión pública, un grupo de asambleístas que fanatizan sobre las razones que esgrimen quienes los obligan a tratar la aprobación de leyes que modifican las relaciones de los entes estatales, en contra de la norma constitucional vigente.

Defenderse ante el epíteto que nunca antes nadie lo mereció mejor, cuando se reacciona con tanta agilidad ante un mandato sabatino y una iniciativa presidencial que llega a la Asamblea para que se realice un simulacro de socialización, discusión y aprobación en tiempo récord, que tiene como asunto básico evitar el pago de dineros que tienen prelación y obligación constitucional, sin cuyo requisito la solvencia del seguro social tambalea, entre otras cosas porque el análisis actuarial contaba en sus cálculos con esos fondos estatales.

Me pregunto si esta misma Ley sería aprobada por una asamblea heterogénea que realmente debata sobre su conveniencia o inconveniencia y fuera votada con base a la mejor conveniencia.

Si. Son la Vicepresidenta de la Asamblea y el colectivo de personas que votan sin anteponer objeción alguna a los textos que llegan del Poder Ejecutivo, un grupo de borregos dóciles que se han acostumbrado sin chistar, a votar por esos proyectos sabiendo que contienen inconstitucionalidades y afectación a derechos. La alfalfa es la que no quieren perder pronunciándose en contra, para que no les suceda lo que pasó con los asambleístas de Avanza, que perdieron la fresca y jugosa comida, por un desacuerdo de fondo. Ellos en cambio fueron tratados de oportunistas por otra descalificada borrega sin voz ni voto.

Un grupo de políticos con el cerebro vaciado, abducidos por el poder, son un auténtico peligro para la ciudadanía, porque a más de pretender tapar la ineficiencia del régimen y el irresponsable gasto que auspició dejando a la caja fiscal en acefalía, promulga leyes que van en contra del estatuto constitucional, llevando al país en un caos jurídico.

El único objetivo que el Poder Ejecutivo persiguió, es el evitar la obligación de pago. Pero similares situaciones va a tener que enfrentar, cuando le toque declarar el default de la deuda de bonos 2015 y muy probablemente el pago de sueldos de la administración pública, por la simple razón que no cuenta con fondos para cubrirlos. Pero la señora asambleísta debe también conocer, que la Ley no pude tener efecto retroactivo, ni afectar derechos, peor ser selectiva en los aportes como los de la Policía o las fuerzas Armadas.

En una defensa cerrada a las razones de la inconstitucional Ley, la asambleísta menciona los beneficios de las amas de casa, la obligatoriedad penal de los patronos y la inclusión de la servidumbre. Pero ni siquiera considera que todas las obligaciones que la demagogia del gobierno impone, como la atención médica a los hijos de los afiliados, compromete la eficiencia del Instituto contra las personas realmente afiliadas cuya atención cubre. Por qué razón el seguro universal no se lo trata fuera del ámbito del IESS sin comprometer su precaria sustentabilidad.

La ley contiene también una serie de inconsistencias de orden ético, como la limitación de salarios en el sector privado y la confiscación de utilidades de los trabajadores. Eso es un abuso aquí o en cualquier parte. Porque es además discriminatorio y con dedicatoria.

Cuál es entonces la lógica de la Presidencia: Como su iniciativa genera nuevas obligaciones para cubrir la afiliación de las amas de casa y ese monto es de ¨gran beneficio¨ por el incremento de aportantes, entonces reemplaza en nuevo aporte con el que sí tenía obligación constitucional de pago.
Para la asambleísta, no existe déficit actuarial, no hay deudas ni obligaciones del Estado. Solo hay la írrita defensa al desprestigio de un régimen en apuros, que no quiere reconocer su caótica manera de gobernar.
En el sistema de seguro previsional, el empleado con relación de dependencia aporta el 20.6% de su salario que va conformando un capital común que genera rendimientos administrados por la entidad matriz. Esos valores le permiten ofrecer servicios y prestaciones preestablecidos provenientes de un cálculo actuarial. Eso debe conocer la asambleísta.
Cuando se creó el seguro, el Estado decidió cautelar su permanencia, con base a un aporte, adicional estatal a los aportes personales. Esto, en previsión de desajustes provenientes del manejo económico del país, como las sucesivas devaluaciones y la hiperinflación del año 2000 o la dolarización.
Pero el sistema también ha sido agredido por decisiones del ejecutivo para incorporar personas no afiliadas a las que ha obligado a atender sin aportar o con aporte insuficiente, comprometiendo la suficiencia de las instalaciones y recursos. Cualquier atención o incorporación requiere de un minucioso análisis actuarial que permita asegurar el servicio a futuro.
En cuanto a los aportes, el Estado ha tenido mucha discrecionalidad en el pago de los mismos, poniendo en peligro al sector de aportantes del sector privado. Por ejemplo ha mantenido mora patronal o ha aportado sobre el sueldo básico.
En el año 2000, el IESS se descapitalizó por el efecto del cambio de moneda previo a la dolarización y antes, por efecto de devaluaciones permanentes. Ahora mucha de su solvencia la debe a la dolarización.

Sus depósitos en el Banco Central, no recibían intereses, mientras el banco si mantenía esos fondos depositados en bancos extranjeros ganando intereses que no devolvía al IESS y finalmente, el propio Estado conseguía que se le entregue los fondos a cambio de intereses bajos, de largo plazo, bajo la presión política de la conformación del Consejo Superior manejado por el gobierno nacional. El perjuicio sumado del Estado al Instituto, ha sido enorme, si se considera que los intereses pagados estuvieron por debajo de la inflación y la devolución de los valores resultó irrisoria.

A dónde va a parar un país en el que una ocurrencia del gobernante se expresa en sus sabatinas y pasa a ser una iniciativa que se convierte rápidamente en Ley de la República, cuya manifiesta inconstitucionalidad no puede demandarse porque quienes lo analicen son tan borregos como los susodichos.

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