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Liberta Igualda Fraternidad

by • September 26, 2013 • Galo MonteverdeComments (0)765

MONSTRUOS REVOLUCIONARIOS DEL SIGLO XXI.

Galo Monteverde

 

La revolución francesa, a fines del siglo XVIII, con su lema: “Libertad, Igualdad y Fraternidad, se convirtió en norma democrática para los países europeos y el mundo, siendo determinante para que se adopte como  la tendencia de gobierno preponderante.

Con el pasar del tiempo, surgieron nuevos nombres para calificar a la  democracia.   Abraham Lincoln se expresaba  diciendo: es la forma de gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.  Stalin juzgaba  que la revolución rusa era burguesa,  que había que destruir el orden feudal y construir la “república democrática”. Mao Tse Tung, quien aceptó los contenidos de Lenin, manifestó que: podían fusionarse  la democracia liberal y el socialismo en un solo proceso social llamado “Nueva Democracia”.

Posteriormente, surgieron movimientos innovadores que  buscaban identificarse, de una u otra manera, con  los términos: revolución y democracia.   Esto lo hacían con el propósito de encontrar  algún sustento ideológico en la práctica de su potestad y con  aceptación del vulgo.  La aplicación del término revolución, apoyado en la democracia, busca o propone el surgimiento de nuevos y más amplios espacios, en los cuales se pueda someter y manipular a la sociedad civil; sobre todo en los estratos marginales. El maniqueo de estos regímenes  demagógicos sobre las  instituciones públicas  del Estado, es con el exclusivo fin de perpetuarse y alcanzar el codiciado poder.

En los últimos tiempos, América Latina se ha convertido, desafortunadamente,  en zona de experimento para estos procesos históricos, en los que pseudolíderes o caudillos con actuaciones escénicas, circenses y prepotentes, socaban los verdaderos pilares de las llamadas “revoluciones”, todo en nombre de la “verdadera democracia”; tal es el caso de la  “revolución bolivariana o del siglo XXI”, practicada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Argentina, etc.

Ciertamente estos monstruos megalómanos populistas, creados en nombre de las revoluciones y de la democracia, han ido mucho más allá  y no han escatimado en meter la mano para controlar las Funciones del Estado, tales como: Función Legislativa o Asamblea Nacional,  Función Judicial, Consejo Nacional Electoral, Consejo de Participación Ciudadana y Control Social,  Corte Constitucional y otras;  surgidas dentro de procedimientos democráticos en los países de América Latina,  únicamente para cumplir con sus sueños y delirios de permanecer,  en forma indefinida, dirigiendo las estructuras del gobierno, construidas hábilmente, ante la indiferencia de un pueblo que se acostumbró a vivir con las migajas que les otorgan estos dirigentes mitómanos,  en nombre  de la revolución Bolivariana.  Estos “emperadores” han utilizado fórmulas muy genuinas y creativas para -a pesar de haber sido elegidos por el pueblo- manipular la Constitución y las leyes, con la idea de conformar gobiernos totalitarios con pretensiones vitalicias. Con este propósito se han inventado: elecciones, reelecciones, referendos y consultas que justifican su permanencia y su accionar  autocrático y fascista, dentro y fuera de sus países. Estos nuevos titiriteros, han forjado inteligentes campañas preelectorales, con acciones y tácticas populistas, dirigidas a  captar la atención de algún sector de la clase media y de las masas populares, con hábiles señuelos y ofertas de igualdad, prosperidad y riqueza para todos. Una vez ganadas las elecciones, ubican a elementos  incondicionales, cuyas conciencias han sido compradas y domesticadas –con buenas remuneraciones- en toda  función del Estado, que pueda ser de utilidad para sus protervos fines, los cuales son reciclados a fin de alcanzar su fidelidad y un diligente desempeño a favor de estos sátrapas, destruyendo la institucionalidad del Estado, como ya dijimos antes, en nombre de la tan mentada “revolución”. 

Son estos, los verdaderos golpes de estado, que  originalmente los daban los caudillos militares y que ahora, es llevada a cabo en nombre de la revolución del siglo XXI, utilizando  la Constitución y las leyes vigentes,  en contra de  todo lo que  se oponga a los fines revolucionarios.

Creen ser  los “elegidos”,  mostrándose poderosos.  Intimidan e intervienen  los medios de comunicación, tanto de la empresa privada como del Estado  (prensa, radio y televisión), sin  respetar la libertad de expresión, apropiándose de los mismos, para ejecutar un lavado cerebral a la población, con su  macabra propaganda, como en los mejores tiempos del fascismo con Paul Joseph Goebbels,   -“Una mentira mil veces repetida…se transforma en verdad”-, quien fuera Ministro de propaganda del nazismo, en tiempos de Hitler, a quien lo divinizó.

Estos provocadores, en forma muy hábil, descalifican a los partidos políticos, a  inversionistas, empresarios,  exportadores, etc., etc., calificándolos con los peores epítetos o adjetivos que se pueda uno imaginar,  a fin de restar su prestigio, su respeto, logrando  enfrentarlos con el pueblo en una feroz lucha de clases,  aprovechándose de que la población  se encuentra satisfecha con  subsidios,  bonos de pobreza, de  construcción,  con gratificaciones,  etc.  Es en esta división de clases en donde radica su poder  y en donde,  estos resentidos sociales,  obtienen los  mayores beneficios.

El accionar distorsionado de la revolución ciudadana, ha venido afectando a la democracia, destruyendo la sociedad, debilitado las instituciones y  generando una confusión en la ciudadanía con criterio formado, no así en las masas populares a las que les han  convertido en parásitos, sin honor ni dignidad, de quienes se burlan,  conscientes de que los pobres  constituyen la mayoría de la población, subestimándolos por su escasa memoria,  inyectándoles falsas esperanzas, haciéndoles emocionar,  tomándoles en cuenta, repitiendo la palabra revolución a cada instante, ya que eso les cautiva, manejando de esta manera su ignorancia.

Utilizan la violencia y la fuerza para demostrar que ejercen autoridad contra la oposición,  la cual consideran debe ser eliminada para concentrar, bajo su poder,  todas las instituciones del Estado y que estas actúen, de acuerdo a su particular forma de pensar. Se sirven del poder y la justicia para obtener dinero… y eso se conoce como corrupción.  Al no ser estadistas, se resisten a entender que la oposición es necesaria para que los gobernantes no abusen del poder, cumplan los ofrecimientos de campaña y sobre todo, previene la corrupción.  En el caso del gobierno del Ecuador,  se observa una falta de fiscalización por parte de la Asamblea y de los organismos de control, a pesar  de  la existencia de  innúmeras denuncias.

Simulan golpes de estado para definir fieles y traidores a fin de controlar, destruir y manejar a la policía y  los sistemas de inteligencia, seguridad etc. Tratan de aparecer como héroes, victimizándose, para obtener el apoyo de la población, bajo el pretexto de que los grupos sociales, se  identifican  con los más débiles.

Establecen estados de excepción,  suspenden garantías, manipulan la justicia etc., con el afán de crear temor y miedo en la población.  Los decretos ejecutivos, con los cuales se dispone el estado de excepción, son utilizados cuando se ha generado conmoción social para que operen militares y policías.  Esta fue una útil herramienta política consagrada en la Doctrina de Seguridad Nacional, que rigió al mundo occidental, durante el desarrollo de la guerra fría, con el propósito de restringir los derechos constitucionales de los ciudadanos que levantaban su voz de protesta contra las dictaduras totalitarias.

Estos megalómanos, nos quieren incluir  en el gran Eje  Terrorista – Comunista (Libia, Irán, Rusia), para lo cual no han escatimado malgastar los dineros del Estado viajando constantemente por los países del Oriente Medio, supuestamente con el objeto de buscar mercados y acuerdos comerciales; destruyendo o limitando tratados comerciales con países, con los cuales tenemos mercados establecidos desde antaño  y una balanza comercial positiva. Se aprovechan del silencio de la iglesia y mientras esta institución permanezca dormida, ellos procurarán sacar el mayor beneficio y cuando decidan reaccionar, podría ser muy tarde.  De los militares buscan su lealtad, constituida en fidelidad, para ejercer el control sobre los mismos y lograr  su apoyo a las acciones  y planes de gobierno.  Actitudes que  se encuentran alejadas de su ley orgánica y de la constitución.

Cabe recordarles a las gloriosas Fuerzas Armadas, que se deben a la nación a través del estado jurídicamente organizado y no,  a ningún proyecto político.  Es necesario advertir  a las diversas funciones del Estado que son autónomas e independientes;  que deben estar atentas para evitar cualquier forma de abuso de autoridad y totalitarismo y que la soberanía  radica en la nación.   A la sociedad y a  los ciudadanos les invitamos a inflamar su autoestima, exigir el respeto a su dignidad, exponer sus ideas en forma individual o colectiva, sin temor, aún cuando estas fueren contrarias a la ideología del gobierno.  Finalmente a la Función ejecutiva: Exigimos  el respeto a los derechos individuales y colectivos. Crear las condiciones necesarias para incentivar la inversión nacional y extranjera.  Establecer la vigencia de una verdadera economía de libre mercado, como medio para generar riqueza y solucionar los problemas de indigencia y desempleo y una lucha eficaz contra toda forma de delincuencia, para que podamos vivir y desarrollarnos en un entorno seguro,  entre otras.

El legado o herencia dejada por nuestros precursores, próceres, mártires o héroes en las gestas de Agosto de 1.809 y 1.810; de Octubre de 1.820 y de Mayo de 1.822, debe  servirnos de motivación para redimir esa actitud libertaria, nuestra autenticidad e identidad y sobre todo, rescatar la libertad, el honor y la dignidad.

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