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by • October 26, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)513

MARIONETAS REVOLUCIONARIAS

¿En dónde está la eminencia gris de la revolución ciudadana? ¿En Carondelet? No es posible; basta escuchar y ver las cosas que dicen y hacen el presidente y sus ministros. ¿En el bloque de asambleístas del gobierno? Lo dudo, ellos no tienen la capacidad para pensar, solo son esbirros aborregados y levanta manos. ¿En las filas de alianza país? Peor, son una masa verde que se moldea a voluntad del caudillo.

La estrategia de los neo-socialistas de someter a los ecuatorianos al más absoluto silencio informativo y de opinión está llegando a su punto más alto, ya nada parece detenerlos;  interpretan la partitura con aire de virtuosos, sin apartarse un ápice del ritmo marcado.

Escuchar cosas como: “primero muerto, antes que perder la vida”, “En Manabí hay hombres muy bellos”, “Quien fue el idiota que dijo eso”,  y otras de este calibre en boca de un jefe de estado, nos pone a pensar seriamente en su real capacidad intelectual. Sus ministros tampoco han demostrado coeficientes intelectuales de asombro. A pesar de ser constantemente reciclados en las actividades de gobierno, no pegan una;  al contrario, solo sirven para traducir y tratar de justificar las meteduras de pata del jefe. Entonces: ¿Cómo han logrado someternos con tanta facilidad?. Han perpetrado actos intolerables, por mucho menos hemos puesto de patitas en la calle a otros mandatarios. Pero ahora lo toleramos todo. ¿Qué nos pasa?, es tan eficiente la propaganda gubernamental que nos anula como individuos y nos impide actuar como sociedad. ¿Será posible que un ilusionista nos haya embobado tanto, al punto de no ver la realidad?  Lo cierto es, que el titiritero ha hecho bien su trabajo, ha llevado a la revolución ciudadana a niveles insospechados, considerando que los actores de este engendro no son la panacea. Los hilos, hábilmente manejados, crean un espejismo que confunde a las gentes. Aparecen mediocres transformados en visionarios, ladrones convertidos en honestos ciudadanos, corruptos dando lecciones de moral y de ética, estúpidos convertidos en “ideólogos” reformistas  revolucionarios.

Las marionetas se contornean felices y seguras porque manos  anónimas, pero hábiles, las sostienen. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que el pueblo decida que ya es hora de retirarle los “privilegios” al abusivo que se agarró del codo, cuando solo  le dimos la mano?

Cada día aparece un  nuevo escándalo que es tapado con otro escándalo, no hay ley ni orden. Las autoridades de control prefieren hacerse los locos antes que cumplir con su obligación. Celebran con los acusados de actos de corrupción. Se unen a los homenajes que el poder organiza para defender la “honra” de sus consentidos. Se burlan de la ética, de la honestidad, de la transparencia, que deben reinar en una  democracia.

Los que ofrecieron cambiar para bien al país, terminaron cambiando nuestra mentalidad; ahora somos más dóciles, más ingenuos, más temerosos. No queremos ver lo que sucede a nuestro alrededor, es preferible ignorarlo, no decir nada, callar y seguir con nuestras vidas, es mejor dejar que otros reclamen, no hay que involucrarse… ¿Para qué? ¿Será posible que se perdiera toda capacidad de reacción frente a los abusos del poder? ¿Será que los ecuatorianos olvidamos la rebeldía y el coraje que nos llevó a lanzar el Primer grito de independencia en América?

No. Los ecuatorianos no somos, ni seremos jamás cobardes. Somos pacientes y tolerantes; nunca tontos ni dominados. Los que ahora ostentan el poder deberían repasar la historia para no repetir los errores del pasado. Para no subestimar nuestra paciencia, para no seguir desafiándonos.

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