MENU

by • November 16, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)563

LUCIÉRNAGAS DE MEDIO DÍA

 

El código de ética que el Adefesioso quiere imponer a los nuevos levanta manos tiene de todo menos de ética. Los flamantes “asambleístas” llegarán a sus curules con certificado de aborregamiento plus. Quiere ahorrarse el rubro para arrendamiento de los vivísimos que llegan por un partido pero se cambian de bando cuando suena el tilín tilín de las monedas. No será ético pensar, ni discrepar, ni recomendar, ni suspirar, ni hacer notar errores de fondo y de forma en las leyesitas que suelen enviar desde palacio. El Indomable quiere obediencia absoluta y total silencio, por algo él les emplea en la Asamblea. Y por si fuera poco, les pondrá un sapo a los felices afortunados para que les respire en la nuca y no tengan chance ni de ir al baño solos. Lo que no dice el dichoso código es qué pasa con la compra de conciencias, será castigado el que trate de torcer a algún colega de la oposición, o habrá premios por el reclutamiento de adversarios, de eso ni hablar. Cuando la revolución requiera de votos para levantarse con el santo y la limosna, la ética será reformada con facilidad, nada será lo que parece; los camisetazos serán vistos como la iluminación de las conciencias y el encuentro del camino correcto. Pero, si un revolucionario quiere cambiar de bando, ahí sí le cae el hacha, como mínimo traidor hijo de mala madre.

En este cambio de época, de mentes lúcidas, de exigencias de Phds hasta para ser porteros; recibimos la sorpresa de que los iluminados no han sido bastantes, que los genios de neuronas súper entrenadas escasean, que no hay tantos revolucionarios ni para armar un equipo de fútbol decente. Tanta ha sido los escases de corazones ardientes que el mismísimo Abominable tuvo que ponerse overol y salir a buscar candidatos para llenar las listas de su partido para que vayan a dormir en la asamblea. Pescó lo que pudo, ya tiene arquero, defensa y delantero, por lo menos picaditos de futbolito no han de faltar. Caras largas pusieron algunos sociolistos, parece que el desplante de su majestad hirió las sensibilidades más sensibles. Todo vale para llevarse lo votitos no importa si los ungidos desconozcan para qué sirve la asamblea.

Hay que felicitar al Insufrible, al menos tuvo la gentileza de ser coherente con su visión de la asamblea nacional, para no más de alzar la mano y recibir órdenes no hace falta preparación alguna. La asamblea se enriquece con figuras que serán los protagonistas principales de la política farandulera; ahora sabremos qué marca de zapatos usan, que perfume se echan, con quién vacilan, con quien ponen los cachos. Y el Mashi,  feliz como una lombriz, con una asamblea a la altura de la revolución ciudadana.

 

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *