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Iess ventanilla

by • May 12, 2016 • Carlos RiveraComments (0)3024

LOS ERRORES SE PAGAN CARO: SEGURIDAD SOCIAL EN LLAMAS Por Carlos Rivera

Carlos RiveraUno de los errores más grandes que han tenido los ecuatorianos al momento de decidir su voto, tiene relación con la Pregunta 2 de la Consulta Popular del 26 de noviembre de 1995, que fue impulsada por el gobierno de Sixto Durán Ballén, en la que se decidió negar la posibilidad de tener el derecho a escoger libre y voluntariamente que tanto el régimen de seguridad social, como sus prestaciones y servicios estén a cargo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social o de otra institución pública o privada y que el sistema de seguridad social se funde en los principios de solidaridad y libre competencia. Los otros errores u horrores como quiera llamarles, se relacionan con algunas elecciones presidenciales y que se remontan a 1996, como el mayor de todos a mí criterio, y no solamente por los desastres que vinieron después, sino fundamentalmente porque renunciamos a tomar el tren del progreso que Guayaquil si lo tomó en 1992 y lo hace impecablemente y cada vez mejor en cuanto a la gestión municipal. Y, lo que son las cosas de la vida, ahora Jaime Nebot no busca la presidencia, sino el país entero le anda buscando a él para que nos salve.

La seguridad social en Ecuador no es un tema menor, por cuanto involucra a más de 3.1 millones de afiliados y 450.000 jubilados, además que en lo individual representa un montón de plata para cada uno de los partícipes, si consideramos que aproximadamente 1 de cada 5 dólares de nuestro sueldo mensual durante 30 años obligatoriamente va a parar en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social; que en un elemental ejercicio de matemáticas financieras genera suficientes rendimientos no solamente para financiar una jubilación muy decente, sino hasta los eventuales gastos de salud requeridos a lo largo del tiempo. Le invito a que tome su computadora, abra Excel  y calcule el Valor Futuro de una anualidad de 360 pagos, con un pago del 20% de su sueldo descontando una prima de seguro de salud privado, y pensando que se podría alcanzar un rendimiento promedio neto mínimo del 5%, y luego compare esa cifra con lo que podría recibir del IESS, pero antes cójase bien de la silla para que no se caiga.

En este contexto, ciertos titulares de prensa que se ha visto en estos últimos tiempos realmente que preocupan para cualquier persona con conocimientos mínimos de finanzas. Debo aclarar enfáticamente que estas frases son tomadas literal y aleatoriamente de la prensa, sin hacer el menor juicio de valor sobre su veracidad, sino tan solo nos sirve para ilustrar los temores que existen sobre la sostenibilidad de la seguridad social en Ecuador y la posibilidad de que el 20.6% de nuestro sueldo no este yendo precisamente a las mejores manos, por no decir a un saco roto. 

  • “Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social resuelve redistribuir el aporte: dar menos recursos a pensiones para cubrir el déficit en salud.
  • Se pedirá al BIESS entre USD 400 millones y 500 millones de sus rendimientos para pagar las pensiones, dificultando el plan de inversiones y los rendimientos a futuro del banco del afiliado.
  • Para cubrir el déficit actuarial se considera varias alternativas: incrementar la edad de jubilación, aumentar el aporte total al IESS del 20.6% al 23.53%, reducir el monto de pensiones que recibirán los futuros jubilados ampliando la base de cálculo de las pensiones de 5 a 15 años, fijar una alza anual máxima de pensiones del orden del 4 al 7% y no al 16% como se lo hace actualmente a quienes menos ganan.
  • No se dará 20 centavos más al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) para el pago de pensiones ni de atenciones médicas a jubilados, porque el IESS tiene suficientes recursos para ello.
  • Si se deja de pagar el 40% de aporte estatal, el futuro financiero del Seguro Social será insostenible. Para el año 2053 el IESS tendrá un hueco que bordea los USD 70 000 millones.”

Ante todo debemos estar muy conscientes que todos los sistemas de pensiones, bien  sea de  capitalización individual bajo un esquema de administración privada en libre competencia o uno estatal bajo un sistema de reparto, están sometidos a fuertes problemas relacionados con el significativo aumento de la esperanza de vida de las personas que hace que se tenga que financiar pagos por mucho más tiempo, así como la caída significativa que han tenido las tasas de interés de largo plazo que hace que un mismo flujo de contribuciones genere un menor rendimiento, afectando especialmente a las nuevas generaciones que están iniciando su etapa laboral.

Adicional a ello, el Ecuador le pone su toque muy especial y particular, y que tiene que ver con una mala administración del régimen, por cuanto se prioriza objetivos políticos y cero preocupaciones por la sostenibilidad del fondo en el largo plazo, a la hora de decidir:

  • El destino de los recursos que bajo el viejo esquema de ser la caja chica del gobierno central, asume un costo de oportunidad en la inversión de esos recursos desde el punto del rendimiento financiero y se pierde la posibilidad de potencializar la inversión privada desde el punto de vista macro.
  • Una carga administrativa muy por encima de los niveles mínimos de eficiencia requeridos, y que son derivados del botín político que representa esta institución a efectos de promocionar al gobierno de turno y hasta el partido político de sus autoridades.
  • Asumir cargas socialmente muy populares, pero insostenibles financieramente hablando y peor aún, sin la aprobación de los que somos los únicos dueños del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, los trabajadores y empleados que aportamos mes a mes una quinta parte de nuestro sueldo.    

Frente a los riesgos de insostenibilidad que ciertamente no son solamente de Ecuador, debemos estar preparados para aceptar cambios de condiciones que podrían ir desde aumentar el número de los mejores años para realizar el cálculo de la pensión, hasta el incremento de la edad requerida para jubilarse, tanto para hombres como mujeres. El aumento de la tasa de contribución no sería operativo, si consideramos que nuestro aporte alcanza el 20.6% de nuestro sueldo, lo cual está por encima del valor promedio de los países de la OECD que es del 19,6%. Desde un punto de vista más general, adicionalmente se debe facilitar el mantenimiento del empleo y enfrentar las debilidades del mercado laboral (alta informalidad y evasión previsional), además de emprender una campaña de educación previsional para que los trabajadores tomen conciencia de la importancia de ahorrar para el período de jubilación.

Naturalmente cualquier cambio en las condiciones de aportación y derechos de jubilación, solamente son aceptables cuando se optimice la actual administración del sistema, y si queremos ir más lejos en términos de eficiencia, bajemos al sur del continente donde Chile nos puede dar una cátedra de una buena administración privada del fondo de pensiones, donde las comisiones son reducidas por las economías de escala del sector y la gran competencia, y en la que los afiliados pueden cambiarse cualquier momento de administradora si no reciben una buena atención. Me pregunto ¿Cuántos afiliados se quedarían en el IESS, si se tuviera la oportunidad de cambiar de administradora de nuestros fondos de ahorro? 

Iess ventanilla

 

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