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Jaguar Correa

by • April 7, 2016 • Carlos RiveraComments (1)1308

La verdadera razón de la crisis Por Carlos Rivera

Carlos RiveraSi bien es cierto que la bonanza de los precios del petróleo se ha traducido en una gran inversión pública que no deja de ubicarle a Ecuador en una posición más alta dentro de las etapas de desarrollo y un mejor punto de partida para emprender una fase sostenida de crecimiento económico, la suma de varios errores de política económica ha hecho que Ecuador no se posicione como un verdadero jaguar latinoamericano y que el legado neto de la revolución ciudadana en materia económica sea negativo, entre los cuales podemos señalar:

  • La transgresión de todos los principios básicos de una política fiscal sana a través de aumentos desmesurados del gasto público y de los subsidios que trajeron consigo una expansión descontrolada de la deuda pública, y cuya insostenibilidad en un ambiente externo desfavorable, como por ejemplo los actuales precios del petróleo, es la mejor demostración de un mal cálculo y una mala apuesta en este campo.
  • Considerando a este súper ciclo de precios extraordinarios del petróleo como un fenómeno permanente, no se consideró el más mínimo ahorro en previsión de contingencias y se ajustó el nivel de gasto, inversión y créditos a los precios corrientes del petróleo como si hubieran ido a quedarse en ese nivel de por vida; lo que si bien acentuó el boom y vivimos una especie de burbuja económica que parecía encantar a todos, nos dejó muy mal preparados para enfrentar el término normal y absolutamente previsible de un ciclo expansivo basado en los precios de un recurso natural y que los efectos negativos de la reversión del precio del petróleo hoy se vean amplificados. Al respecto, debo precisar que unos cuantos años atrás, cuando se iniciaba el ritmo frenético de gasto público y se daba por terminado los fondos de liquidez y de contingencia en una especie de apuesta “imprudente” por ingresos futuros y permanentes más altos a lo Milton Friedman, yo decía: “Le damos el premio nobel en economía o nos lleva a una situación verdaderamente calamitosa”. Usted amigo lector tiene la última palabra.
  • Considerar el desequilibrio externo como un fenómeno microeconómico asociado a los gustos de los consumidores y cargar todos los costos de ajuste a éstos con una exagerada carga arancelaria, antes que reconocer que se trata de una identidad macroeconómica resultante del desequilibrio ahorro – inversión, y en la que el sector publico jugó el rol protagónico a través de una farra fiscal que no tiene precedentes, lo cual termino por deprimir la demanda interna y consecuentemente la actividad económica.
  • Descuido de las reformas requeridas para crear condiciones verdaderamente favorables para sostener un buen crecimiento económico en el largo plazo, en tanto se pensaba que el dinamismo alcanzado se debía a las “buenas políticas internas” y no únicamente a la coyuntura de los precios del petróleo, que de hecho se encargaba de ir escondiendo todo lo que equivocadamente se estaba gestando en materia económica.
  • Consideraciones no solamente demasiado proclives a la redistribución de la riqueza y a la recaudación fiscal per se en materia tributaria, cuantitativamente hablando esto es en términos de tasas, progresividad y un anticipo del impuesto a la renta verdaderamente de antología y el mayor ícono de la confiscación a la que ha sido sometida una buena parte de la actividad privada, sino tomadas mucho antes de hora (entiéndase una fase de desarrollo absolutamente menor y un nivel de ingreso per cápita muy por debajo de los umbrales que justificaría siquiera pensar iniciar alguna dosis de modelo de estado benefactor tipo europeo, que por lo demás ya está de regreso al demostrarse lo equivocado que estaban sus políticas e incentivos), que junto a la propia incertidumbre generada a partir de tanta y recurrente reforma tributaria, terminaron afectando la inversión y el crecimiento económico, particularmente de las pequeñas y medianas empresas.
  • La utilización de un discurso absolutamente pendenciero con la utilización de la vieja terminología de los cursos de economía política que jamás pensé que la iba a volver a escuchar después de las aulas universitarias, allá por los años noventa; y que en Chile se prohibió por cierto en algún momento, como la lucha de clases, de los capitalistas versus proletarios, de los ricos malos contra los pobres buenos y de los empleadores explotadores versus trabajadores explotados, evidentemente con beneficios electoreros, pero con grandes costos económicos en tanto y cuanto terminaron ahogando la inversión privada y el ambiente de negocios, por lo que el gasto y la inversión pública al final del día han presentado un componente relativamente de “crowding out” antes que un efecto multiplicador respecto a la inversión privada.

Es decir para todo efecto práctico no ha sido el drástico deterioro de las condiciones externas, sino fundamentalmente las consecuencias de las inapropiadas políticas internas que han quedado al descubierto con la caída del precio del petróleo, lo que explica la crisis, que a la fecha no cabe duda que ha tocado la puerta del Ecuador y ha venido para quedarse si no tomamos las medidas correctivas necesarias y pronto.

 

Jaguar Correa

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One Response to La verdadera razón de la crisis Por Carlos Rivera

  1. xavier davalos says:

    desgraciadamente los que pueden tomar las medidas necesarias están secuestrados por el ejecutivo, los ciudadanos han sido relegados a simples fichas molestosas para un comunismo sin rumbo pero con ambiciones personales.

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