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pueblo ignorate

by • July 15, 2015 • Estuardo MeloComments (0)1208

La Gente por Estuardo Melo

EStuardo meloUna encuesta bien realizada, permitiría visualizar que al menos el 50% de la población ecuatoriana tiene dificultad para comprender la situación del país. Lo conforma el segmento de analfabetos y personas que no culminaron su educación básica. Para ellos, los temas políticos, macroeconómicos o sociales, son prácticamente inexistentes. Ni los asimilan ni los entienden, los ignoran. A este mayoritario grupo humano, pertenecen los habitantes de las zonas marginales e invadidas de las grandes ciudades, los estibadores de carga en los puertos y mercados, los vendedores informales, los campesinos en las zonas rurales lejanas, los habitantes aislados de la selva oriental. Sus bajos niveles educativos sumados a la imperiosa necesidad de subsistir, como instinto primario, les impide acercarse a esas temáticas.

El 50% de ecuatorianos desempleados y subempleados se incluye precisamente en este grupo por analfabetismo y carencia de educación básica. Una suma de falta de conocimientos y dificultad de generación de ingresos que sufre de pobreza y pobreza extrema con todas sus necesidades insatisfechas.

En su gran mayoría estas personas, no tienen clara conciencia de su territorio ni de su pertenencia a un País, no tiene conciencia política ni se considera parte de la sociedad ecuatoriana.

Cuando un individuo ha logrado alguna instrucción, si acaso puede leer y/o escribir, no tiene capacidad plena para hacerlo de forma continua ni de comprender lo que leen o lo que se les explica. Esto limita sus capacidades de auto instrucción o aprendizaje. Hemos visto con vergüenza, que ese tipo de condiciones se extienden muchas veces, hasta a los más altos niveles de representación política.

Precisamente esas condiciones fueron usufructuadas por la izquierda. La carta de Fidel Castro lo explica con claridad y el movimiento chavista lo aprovechó al máximo. Enfocaron sus ofertas y campañas hacia un grupo mayoritario necesitado de soluciones, las resolvieron parcialmente y las convirtieron en activistas de su movimiento como fuerza de choque, arrinconando al otro segmento de la ciudadanía. La oferta consistía en zanjar las diferencias buscando nivelar la condición social de la mitad de la población que tenía bienes, con aquella de los grupos marginales. Por eso es que dicen que la pobreza no es por falta de recursos, sino por falta de decisión política. Confiscación para el reparto. A ninguno de esos gestores se le ocurrió la posibilidad de crear plazas de trabajo, remuneración y solvencia individual para su subsistencia.

En Ecuador, en teoría debió ser lo mismo, con la sutil diferencia de que al 50% más pobre no le interesa lo que diga o deje de hacer el movimiento de gobierno y no le interesa porque no logra entender su demagogia. Ese factor ha llevado al grupo político de Alianza País, a funcionar con una acción proselitista forzada acumulando adhesiones con propaganda, dádivas, subsidios, obras como muestrario, sándwiches y una depurada demagogia populista con la que pretende ser la solución para la sociedad ecuatoriana. En ese avatar, ha formado un redil político disciplinado y fiel de los denominados borregos, que acata e instrumentaliza todas las disposiciones y estrategias que surgen de una pequeña élite multipropósito que, con el dinero a raudales de un Estado extractivista, le fue fácil presentar una obra pública y una red de servicios que son la evidencia de su buen gobierno y su política de llevar hacia los más pobres la capacidad económica del Estado. Lo malo era que esos servicios gratuitos no eran sustentables. En poco tiempo de implementada la infraestructura y la plantilla de operarios, cayeron en cuenta que no tenían con qué pagarlo, por la situación de insolvencia y falta de recursos en que nos ha hecho caer este gobierno.

Por otro lado, todo el billonario fondo a su disposición desapareció con inversiones con sobre costos y corrupción, que además las ligaron con créditos costosos que para el país son impagables por su exagerado monto. No pudieron equiparar el crédito con la capacidad de pago, porque lo que les interesaba era manejar grandes inversiones, obra que mostrar y dinero que extraerse de los sobreprecios. El salto del jaguar sustentado en el precio del barril del petróleo y en los créditos Chinos.
Ese pequeño grupo, parte de su élite política ha funcionado para afinar el capítulo ideológico, el capítulo propagandístico, el capítulo represivo, el entramado legal, la captación de los poderes y funciones del Estado y con ello la posibilidad de evadir la rendición de cuentas y la auditoría del enorme gasto que al momento se aprecia como fraudulento.

Nunca se dieron el trabajo de esquematizar un plan de inversiones para dar coherencia a la gestión económica, manteniendo por ocho años al país en un permanente déficit presupuestario, en el que los egresos casi duplicaban los ingresos por impuestos y exportación petrolera, la cual posteriormente resultó prendada para la consecución de los créditos.

El movimiento político que lo respalda, se ha limitado a la organización popular de adhesiones forzadas para aparentar una popularidad ahora inexistente y a mantener bajo estricta custodia y disciplina a los miembros del círculo más amplio.

Obviamente una población nacional con semejantes características de anomia y quemimportismo, ha sido susceptible de manipulación con una propaganda que ha hecho su papel multiplicador del efecto de las realizaciones, muchas de ellas inexistentes y sin tener conciencia del sobrecosto, manifiestan su adhesión inmediata. Se los ve repitiendo como zombis los slogans de la propaganda oficial.

Pero lo que la Revolución ciudadana no logró comprender, es que hay otro 50% de personas que si entienden sus intencionalidades ocultas, su fracaso económico, su corrupción, su ineficacia, su pose de nuevos ricos, junto a la prepotencia del gobernante que con tono insolente trató a todos quienes le manifestaron sus desacuerdos. Un grupo humano sólido y decidido a evitar que el país sucumba.

Ha permanecido expectante e incrédula al ver la falsedad de la propaganda gubernamental para consumo de mentes incipientes, que distorsionaba la realidad. Mostraba 50 escuelas sobre equipadas, pero no daba cuenta de las otras treinta mil precarias. Horas de reportaje que hacían pensar que el Ecuador no existía antes del 2007; Que la gratuidad de servicios había sido inaugurada por ellos.

Pero al extremar en el abuso que raya la irracionalidad y en franca carrera para alcanzar sus consignas, porque el tiempo y el dinero se les agota, generaron una reacción popular sin precedentes, de los ciudadanos que exigen cuentas del despilfarro, clarificación de la situación de quiebra del país, seguridades para evitar el cambio del sistema monetario que significa para todos, menos para el Presidente, un sinónimo de seguridad y valor sin depreciación de sus sueldos y ahorros. No queremos más inauguración de obras ni relatos fantasiosos, mientras no rinda cuentas del estado de situación económica del país, de qué forma piensa pagar la deuda que contrajo y que permita la auditoría del gasto y la contratación pública. Es la única razón para que siga gobernando hasta el 2017.

La mitad de ecuatorianos no susceptibles del engaño de la revolución ciudadana, del salto del tigre, temerosos del futuro del país, tenemos ahora en nuestras manos la obligación de rescatarlo del populismo demagógico al que fue llevado. Se debe desmantelar un régimen autoritario en que de manera forzosa, gracias a su absolutismo ha convertido al régimen democrático ecuatoriano en otro totalitario en que se concentran los poderes y funciones del estado en manos de un gamonal que debería ser juzgado por sus actos y por una insolencia de la que nadie sabe de dónde la sacó. Casi cumplió con el título de su libro, cuando de una supuesta y oprobiosa banana repúblic, a la que nos pertenecíamos todos, nos condujo a la No república, totalmente des institucionalizada y en zoletas.

No es momento para candidaturas ni electoralismos. Es momento de rescate, de planear un proceso de transición para desmontar el correísmo, un plan inclusivo de esfuerzos concentrados para enterrar de una buena vez ocho años de asalto mercenario y arribista, del insulto como política de estado y de la pretensión de imponer un sistema caduco inspirado por un gamonal vividor propietario de una isla y sus semovientes.

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