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despilfarro estuardo

by • February 24, 2016 • Estuardo MeloComments (0)1529

LA CONSECUENCIA DEL DESPILFARRO Por Estuardo Melo

EStuardo meloDespués del experimento mesiánico los ecuatorianos quedamos atontados. No acertamos a comprender las causas de la debacle. O fue causada por el fanatismo irrazonable y caótico de una mentalidad obtusa, o fue una acción sistemática perpetrada por alguien que quiso asestar un golpe a las aspiraciones de un conglomerado simplón, humilde y confiado. Una ruta plagada de intenciones repudiables.

A estas fechas, nadie se atreve a formular un esquema creíble y pragmático para reversión de la crisis, Ni el gobierno ni sus opositores. No existe…

Qué se podía esperar de un liderazgo barriobajero, de alguien comandando una gavilla de pequeños maleantes que fastidiaban al vecindario, se creía líder por su talla y jugaba su propia lógica de dominio más, si entre su autosuficiencia falsa y el rechazo de su medio generó resentimientos que deformaron su comportamiento.

Los niveles de instrucción no lograron borrar esos rasgos, que fueron mostrándose en sus expresiones públicas que hoy conocemos. Es que si un Economista ha sido preparado para la construcción de escenarios y en el Análisis y la Planificación Económica; en la correcta Administración de los recursos disponibles y en su crecimiento, a este economista la instrucción le funcionó al revés.

De no ser así, cuáles fueron las razones para que el bachillerato en un colegio de buen nivel, la instrucción superior en una universidad altamente calificada, 3 años de doctorado cursado en universidad norteamericana de prestigio y otras especialidades técnicas en Europa, en lugar de prepararlo para altos desempeños, demostraran en la práctica que nada de eso sirvió y cuando llegó a tener que demostrar sus capacidades, su fracaso fuera rampante.

Es probable que la educación media le hubiera generado complejos de inferioridad por contraste, que el pregrado le hubiera parecido insuficiente y criticable y en sus cursos de especialización, la falta de idioma y el facilismo lo hubieran impedido entender o interesarse por las teorías y conceptos impartidos y encargó a sus compañeros la ejecución de sus ensayos.

Son alternativas que llegan al mismo punto: O lo hizo a plena conciencia para deteriorar la situación del país en contra de lo que establecen los cánones de la ciencia económica, o no supo cómo enfrentar el manejo de la cosa pública y sus connotaciones macroeconómicas, por simple incapacidad profesional e inexperiencia .

El hecho es que se llegó a un mismo final.

  • Nunca internalizó la magnitud del manejo económico con un ingreso nacional de Dos Cientos Sesenta Mil Millones de dólares en el período administrativo de su gobierno, ni el impulso que pudo haberse impreso en el desarrollo del país.
  • No contó con un plan de desarrollo integral ni la ejecución sectorial de proyectos y no segmentó los valores requeridos para su aplicación. Le obnubiló la ruta hacia el comunismo.
  • Los planes fueron mal asumidos y muchos estuvieron mal elaborados y peor ejecutados.
  • La obra pública fue realizada sin respaldo del desarrollo conceptual de un marco genérico de objetivos, necesidades o demandas, ni su relación de costo-beneficio.
  • El costo de la obra fue inflado y sin auditoría.
  • Fue obra para que se vea, para distraer, para negociar, para disfrazar los objetivos reales.
  • La inversión y el gasto generaron inflación y consumismo.
  • El tesoro nacional quedó sin liquidez dos años antes del fin de su mandato.
  • Una gran cantidad de recursos se usaron en gasto corriente, la obra se ejecutó en su mayoría con crédito.
  • Endeudó al país sin medida y sin contar con los recursos para su repago, sumiendo a su economía en una recesión para al menos 10 años.
  • Jamás elaboró un plan de pagos ni estimó sus montos y procedencia.
  • No logró prever situaciones externas de alto impacto en la economía, como la baja de precios del petróleo y la revalorización del dólar.
  • No supo cómo manejar una economía dolarizada.
  • Combatió en su régimen la apertura de mercados, la inversión extranjera y la economía de mercado.
  • No evaluó el impacto de las políticas salariales en la sostenibilidad de los servicios públicos.

Estas fallas de conducción pueden advertirse en todos los programas de gobierno: Obras que no fueron respaldadas por una planificación sectorial integral que arrojara como resultado la necesidad real de bienes y servicios. Podría afirmarse que se ejecutó y contrató obra de infraestructura, equipamiento y suministros que no respondían a necesidades previamente evaluadas, porque luego de la enorme inversión las necesidades quedaron intactas para la mayoría de la población servida. Fue una ansiedad enfermiza por contratar, negociar y obtener beneficios personales como propaganda o enriquecimiento.

  • Un plan educativo mal concebido, sin conexión con las necesidades reales, frente a la construcción de infraestructura escolar dimensionada y ubicada aleatoriamente 50 escuelas del milenio y 14.000 establecimientos precarios.
  • Vías reacondicionadas sin estudio de tráfico, sin aplicación a un proyecto de desarrollo productivo y transporte de insumos. Vías innecesariamente amplias (6 carriles) y costos por kilómetro fuera de los estándares.
  • Reacondicionamiento del sistema de ferrocarriles, sin visión productiva, meramente turística.
  • Universidades sin programas enlazados a la producción, convertidas en gasto inútil sin claridad en sus pensums y en la demanda profesional, con metas desmesuradas y artificiales. El “Harvard” ecuatoriano. Cambio de matriz productiva que comienza con la formación de tecnólogos especialistas que al igual que en el programa de becas no tienen clara inserción en los planes del gobierno.
  • Hospitales reacondicionados, que después de un gasto mal pensado, siguen soportando déficit de atención y desvío a clínicas privadas, costo excesivo, y negociados.
  • Hidroeléctricas construidas simultáneamente, sin planificación, con producción superavitaria, con energía en exceso, que no podrá venderse. Desvío de los dineros conseguidos a crédito y obras suspendidas por falta de transferencias económicas. No contaron con el respaldo de un Plan maestro, que habría aconsejado construirlas paulatinamente conforme al crecimiento de la demanda y no de golpe para no tener en qué utilizar la energía producida.
  • Mil millones de dólares invertidos en proyectos Multi-propósito en 6 ríos de la costa, sin contar con un proyecto de reconversión de la producción ni la forma de recuperar esas inversiones para otros proyectos. Proyectos construidos al azar, que por ahora no cumplen sino con un propósito, el control de inundaciones. Los demás propósitos, sin solución ni aplicación real.
  • Obras inútiles, mal planeados, sin presupuesto ni crédito a la vista, ni petróleo que refinar, como la refinería del Pacífico.
  • Elefantes Blancos, como los aeropuertos, Plataformas para la burocracia.
  • Obras mal ejecutadas, como la Planta de Bajo Alto.
  • Obras con costos excesivos, como el almacenamiento de gas en Monteverde, Vía a Collas, hidroeléctrica Manduriacu. Circunvalación de Quevedo. Compra de terrenos para las obras públicas: Samanes, Refinería del Pacífico, Yachay, Monteverde, Bajo alto. Un estudio simple de volúmenes de obra y análisis de precios unitarios permitiría valorar el monto del perjuicio.
  • Mala evaluación económica de salarios y homologaciones, tuvieron como consecuencia que los servicios públicos resulten insostenibles y que entre el incremento de sueldos y personal de la burocracia, tendrá que realizarse despidos masivos, al no existir fondos para pagar salarios.
  • A la fecha, todos los egresos del gobierno son pagados gracias a deuda externa, que el gobierno ni el país podrán pagar.

Todo este desorden y afán de contratar, nos lleva a una sola conclusión. Hubo una ansiedad por suscribir contratos, muchos de los cuales se efectuaron bajo un régimen de emergencia, la totalidad contratados con sobreprecio, todos susceptibles de corrupción y la consecuencia posterior de lavado de activos, cuentas en el exterior, compra de inmuebles y enriquecimiento ilícito.

La obra no es producto de la planificación regional. Pongamos como ejemplo los proyectos Multipropósito. Si invierto mil millones de dólares en el control de inundaciones, embalse, regadío, generación hidroeléctrica o incorporación de nuevas zonas agrícolas fértiles, es porque tengo en mis manos un proyecto de potenciación de 190.000 hectáreas para productos exportables, que a la vez justifiquen el costo de la inversión y en el mediano plazo, permitan recuperara esos capitales para volver a ser invertidos. En el análisis de costo-beneficio, solo se menciona el beneficio para tierras que ya no serán inundables, aunque en los arrozales, se cuenta con la inundación estacional de esos campos.

El programa de 14.000 becas para post grado, es el que menor relación tiene con un proyecto de gobernó que le de sustento. Los becarios ya especializados no tendrán funciones específicas para el requerimiento profesional en actividades económicas de los planes, porque éstos no existen. Es un gasto populista y demagógico que si bien beneficia al becario en sí, representa un gasto sin objetivo ni recuperación de beneficios concretos.

Todo ese afán por construir obra inorgánica, llevó al país a invertir y endeudarse en más de lo que podrá pagar en al menos 10 años, arrojándolo a una recesión inevitable, gracias a la falta de planificación de la economía.

 

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