MENU
Arena Correa

by • June 3, 2016 • Adrian ZabalaComments (0)2087

Y LA BLANCA ARENA SE CONVIRTIÓ EN POPÓ Por Adrian Zabala

Adrian-Zabala-150x150Esa noche parecía una de tantas, con novela aburrida, noticieros sin noticias y la infaltable cadena del gobierno. Pero todo cambió cuando la SECOM interrumpió la programación de televisoras y radios de una manera poco acostumbrada: “Pedimos mil disculpas a la ciudadanía por interrumpir su descanso y privarles de sus programas favoritos por unos pocos minutos”. La sentida disculpa puso a todos frente a las teles y las orejas se posaron  en las radios.

El señor presidente de la república, vestido de estricto negro y con la banda presidencial cruzándole el pecho, a su lado el señor vicepresidente con la risita nerviosa que lo acompaña siempre. Los dos con los ojos vidriosos, parecía que habían llorado mucho o que habían ingerido dosis generosas de alguna bebida espirituosa.

-¡Cof! ¡Cof! ¡Cof!

Al señor presidente se le formó un nudo en la garganta, tuvieron que acercarle un vasito con agua para que lubrique el guargüero y humedezca la viperina. Bebió un  traguito y respiró profundo.

-¡Queridas compañeras, queridos compañeros, queridos jóvenes! Este es el día más triste de mi vida, el más doloroso, el más difícil. Puedo decir que no quisiera estar aquí en este momento, me gustaría estar en el vientre de mi madre y no haber nacido todavía. Mi corazón está destrozado, roto en mil pedazos. Mi alma grita con desesperación, la angustia me carcome. Después de días de profunda meditación, de sesudo análisis, de académicos debates conmigo mismo. Luego de largas horas deshojando margaritas, de lanzar monedas por el sí o por el no. Aguantando frías noches de insomnio dando vueltas en la cama, de madrugadas escuchando a todo volumen al Amante Bandido.  Después de verme todas las sabatinas de nuevo para recordar cada palabra, para apreciar cada uno de mis gestos, para disfrutar una vececita más de mi linda sonrisa reflejada en pantalla gigante. Pero, sobre todo, haciendo un largo repaso de la mega y maravillosa obra que he realizado a lo largo y ancho del país, de extasiarme con tantas carreteras, con tantos ECU 911, con tanto ministerio, con tanta farra y comilona, con ese manejo perfecto e impecable de la economía. He considerado que ya no puedo hacer nada más por la patria, por esta patria a la que tanto amo y a la que tanto he dado; y porque los mismos de siempre, esos que quieren regresarnos al pasado no dejan de restregarme en la cara disque la corrupción de unos manes que yo ni conozco y para que vean lo que pasa cuando yo no estoy…

¡RENUNCIO! ¡RENUNCIÓ! ¡AHORA LES QUIERO VER! ¡YA SE JODIERON! ¡ELÉ, HASTA ESO ESTABAN!

El señor vicepresidente miraba al señor presidente con cara de baboso, esperando que le permita hacer uso de la palabra. Pero el señor presidente no quería saber nada de nada, estaba terriblemente dolido y ferozmente emputado por el impresionante anuncio que tuvo que hacer…

-¡Y VOS JORGE GLAS, TAMBIÉN ME RENUNCIAS!

-¿Y YO POR QUÉ, SI TODAVÍA QUEDA RECONSTRUIR MANABÍ?

-¡A LA VERGA TODO EL MUNDO!

El señor presidente en su último arrebato revolucionario tomó el vasito con agua que le habían acercado para que lubrique el guargüero y lo lanzó a la crisma del secretario jurídico de la presidencia. Se levantó y mandó por los aires la mesita que trajo de su humilde vivienda, es que por la crisis tan hijuemadre ya no hay plata para contratar nada y cada revolucionario tiene que proveerse sus propios insumos. Pateó sillas, lámparas, cámaras,  un par de chapas y a cuatro subsecretarios. La conmoción era general  en las filas verde flex, de golpe y porrazo se quedaron sin presi y sin vice.

El pueblo, como es natural, salió a las calles y a las plazas para dar rienda suelta a la desazón por la renuncia del par de capirotes. Fuegos pirotécnicos por doquier, en cada barrio apareció una orquesta. Bares, cantinas y chongos, ofrecieron consumo gratis. Jolgorio general. Caravanas de miles de autos haciendo sonar sus bocinas en todas las ciudades. Parecía que el Ecuador había ganado la copa mundial de fútbol. Solo los borreguitos lloraban escondidos por los rincones.

En una desierta playa manabita la suave brisa acariciaba el enorme rostro labrado en la arena del, hasta hace apenas pocas horas, mandamás del país. Por el terremoto se destruyeron los sistemas de alcantarillado y las aguas servidas fueron a desembocar justo en la boca del colosal retrato. Los curiosos y noveleros que se tomaron la molestia de visitar el hediendo sitio se tapaban la nariz y formaban todo tipo de muecas provocadas por las fuertes nauseas, algún visitante comentaba: ¡VE, LE SALE PURA MIERDA!

Arena Correa

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *