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by • July 26, 2016 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (0)1512

UN INTERINAZGO Y CUATRO PUNTOS PROGRAMÁTICOS Por Patricio Haro Ayerve

Ecuador a lo largo de su historia ha vivido severas crisis económicas, políticas, sociales y militares, todas ellas causadas por gobiernos que han considerado al país su feudo y lo han gobernado buscando el interés individual y el de su grupo, que al alcanzar el poder político ha buscado también alcanzar la hegemonía; por lo que más temprano que tarde han merecido el rechazo popular generándose lo que el politólogo argentino, profesor de la universidad de Pittsburgh Aníbal Pérez Liñán, llama “crisis presidenciales y crisis de gobernabilidad”.

Según Pérez Liñán, históricamente tres son las formas de resolución de estas crisis: el golpe militar, el autogolpe y el golpe legislativo, resoluciones que han implicado la ruptura del régimen democrático con intervención de las Fuerzas Armadas. Tres son las formas constitucionales de solución de las mismas: estabilización, disolución del congreso y juicio político al presidente. En Ecuador se han presentado las tres formas de resolución y dos de las de solución. La disolución del congreso está vigente a partir de la Constitución del 2008.

De las crisis presentadas, la democracia en el país ha salido avante con el establecimiento de gobiernos de transición; la sucesión presidencial, los interinazgos o los encargos del poder han permitido crear las condiciones mínimas para salir de las mismas, restablecer la democracia plena por cortos o largos periodos que han dado tranquilidad a la república y cierto grado de bienestar al pueblo. 

Hoy el país vive una crisis integral: económica, política, social, militar y la más grave, moral. Por lo tanto, hay una severa crisis de gobernabilidad que debe ser resuelta y muy difícilmente lo podrá hacer un gobierno que está de salida, menos aún por el momento electoral que vive Ecuador. La solución a la crisis deberá ser, necesariamente, una responsabilidad del próximo gobierno.

Los precandidatos a la presidencia, que se han presentado como tales, están absolutamente conscientes de la difícil situación que el nacionalsocialismo del siglo XXI deja al país y también están claros que no podrán gobernar sin recursos, con todo el petróleo prevendido, con el oro empeñado, con una enorme deuda externa, con una generalizada corrupción, con el país socialmente fraccionado, con las Fuerzas Armadas desprofesionalizadas y con la vigencia del totalitarismo constitucional, por lo que para salir de esta crisis solo cabe un gobierno de transición que restablezca la república.     

El candidato presidencial que se comprometa a cumplir un plan de gobierno con cuatro puntos programáticos y llamar a elecciones anticipadas en dos años, podría tener la simpatía del electorado.  Estos puntos deberían ser: 1) realizar las reformas constitucionales necesarias, mediante una consulta popular, para salir del híper presidencialismo, del totalitarismo constitucional y para recuperar la autonomía de las funciones del Estado; 2) desmontar el aparato burocrático estatal establecido en los últimos 10 años para así reducir el gasto público y el mal llamado “tamaño del Estado”; 3) fiscalizar amplia y totalmente los actos y las acciones del gobierno saliente; y 4) recuperar la economía promoviendo la inversión extranjera, estableciendo acuerdos internacionales, renegociando la deuda externa con la China y desconociendo la venta anticipada de petróleo.

Un interinazgo que cumpla con los cuatro puntos programáticos propuestos estabilizará  constitucionalmente al país y con ello se restablecerá la república y la democracia.

 

 

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