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Ramiro Gonzalez Chinos

by • January 21, 2015 • Estuardo MeloComments (0)918

INDICIOS Por Estuardo Melo

EStuardo meloCreí que el viaje del Presidente ecuatoriano a la China en los primeros días de este año, tenían entre otras, la finalidad de actuar como testigo de cargo en la campaña de Xi Jinping, para terminar con la corrupción encontrada en la relación de las empresas que ejecutan proyectos en Sud América, con crédito de los bancos de su país. Por esa campaña han rodado varias cabezas de funcionarios que manejaban esos asuntos. Las cabezas ruedan allá pero aquí, por las mismas razones, quedan intactas.

Ante la caída de los precios del barril de petróleo, con el que se paga en plazos cortos la deuda que Ecuador contrajo para edificar centrales hidroeléctricas y la contingencia que surge al requerir mayor número de barriles para cubrir el pago, lo obvio habría sido solicitar una renegociación de esas condiciones. Parecía en principio que con nuevos plazos y tasas de interés, la eliminación del castigo al precio comercial del barril vigente a la fecha de pago, habría sido un buen justificativo el viaje del Presidente, pero al parecer ninguno de esos tópicos fueron tratados.

Simultáneamente surgieron pedidos de investigación de Andrés Páez, ante indicios de varias transferencias por cifras millonarias a personas relacionadas con el Vicepresidente ecuatoriano, que es quien precisamente coordina con las empresas chinas que construyen obras en Ecuador.

Pero, a pesar de ser algunos millones, la cifra no es significativa, frente a los montos que esos contratos manejan. Los indicios de las transferencias significan solamente la punta del iceberg de corrupción que subyace bajo la superficie de los montos contratados.

Lamentablemente, todo está generalizado bajo el mismo predicamento. Pequeñas muestras de corrupción que si fueran bien examinadas permitirían visualizar la real magnitud de los perjuicios contra el Estado.

Un país pequeño, de recursos limitados no puede sufrir un atentado de tales magnitudes por corrupción, ineficiencia, mal manejo o gestión defectuosa de sus bienes, porque eso golpea directamente a mayorías vulnerables, a las que dicen apoyar.

El Señor Pedro Delgado, primo del Presidente, está siendo acusado por la Fiscalía por la falsificación de su título de economista. Pero la presunción de sus manejos dolosos en los cargos de alta responsabilidad para los que fue nombrado, permanece en la oscuridad. El mismo abogado defensor de Gastón Dusac, sugirió que se lo llame a declarar para que establezca quiénes fueron los verdaderos beneficiarios ya que su papel fue de un prestanombres. Esa es la punta del iceberg pero el verdadero caso está bien oculto. Ezequiel Vásquez Ger, publica en el Huffington post el artículo “Was North Carolina Used as an Ecuadorean Money-Laundering Hub?” en el que establece la existencia de una cuenta de Serfinsa en un pequeño banco en Carolina del Norte en que se había depositado parte de los $800.000 prestados a Dusac. En esta misma tónica está el inexplicado ir y venir de avionetas vacías de Ecuador a Miami, o, hilando más fino las permanentes llegadas del avión presidencial a Ginebra.

Las transferencias de bancos chinos autorizadas por sus beneficiarios a cuentas en paraísos fiscales, son una pequeña muestra de la verdadera magnitud de ilícito que se debe investigar (otra punta de iceberg) agravado por la reacción del Vicepresidente ante el pedido del asambleísta. Se habría esperado que el alto miembro del gobierno colabore en la aclaración del indicio, más que “pararse tiezo”.
Al gobierno actual, le atraen los contratos jugosos. Ellos mismos los presentan como Mega-obras, con mega-créditos, mega-contratos pero ninguno ha tenido control ni auditoría. Se conoce de sobreprecios del 30%, que al parecer pasan a ser recuperados por los funcionarios que los gestionan y que se vuelven a repartir según su conveniencia. Parecería ser un gran acuerdo desde las más altas esferas, que en varios casos defendieron a aquellos que se pusieron en evidencia, como al dueño del circo, o al gran hermano.
Esa inyección de circulante, con dinero que no puede ser registrado va fluyendo poco a poco en la economía ecuatoriana, generando un falso ambiente de solvencia y bienestar. Millones de dólares ingresando a la masa circulante a cuentagotas, porque no pueden ser bancarizados.

Las puntas de estos icebergs se han puesto en evidencia, también el sobreprecio de la vía a Collas por ejemplo y el almacenamiento de gas en tierra de Monteverde. En esos contratos el porcentaje de incremento es mayor todavía. (Collas 50%). Sería interesante conocer en esta vía, quién intermedió en la compra de la geo-membrana.

Pero hay otros indicios que deben estar produciendo cuantiosas fortunas a sus beneficiarios directos: El transporte de miles de toneladas de urea que el gobierno importa de Venezuela y es entregado gracias a un contrato operado por sobrinos de los hermanos Alvarado, o, la asignación de pautas publicitarias, elaboración de spots y campañas, concentradas en empresas relacionadas. Cientos de horas en propaganda gubernamental, noticias, proyecto educa, el gobierno informa a sus mandantes, etc. Se conoce que la secretaría de Comunicación acapara hasta los spots de los municipios afines al gobierno.

Negocios masivos propiciados por el gobierno, como las cocinas de inducción. Tres millones y medio de aparatos que reemplazarán a igual número de cocinas de gas y sus respectivos recipientes de gas que deberán ser chatarrizados.

Las denuncias de Cléver Jiménez y Fernando Villavicencio en el ámbito petrolero, fueron ahogadas por juicios condenatorios, pero ni la fiscalía ni las funciones anticorrupción las han revisado.

Un caso emblemático, el de la droga en la valija diplomática, por el que el prestigio del país se puso en duda y las fiscalía no quiso establecer responsables locales. Hasta con el prestigio del país se hace negocio.

Todo esto frente a la impresionante cifra de dos cientos veinte mil millones de dólares dispuestos en ocho años por el gobierno, que han ido a cubrir inversiones cuantiosas en obra pública contratada, ya en funcionamiento, pero sin auditoría que permita establecer el verdadero monto de las mismas, os sobreprecios y los beneficiarios de la corrupción. Hermosas obras, de beneficio indiscutible, pero carísimas y sin control de gastos e inversiones. Se dice que hagan aunque roben, pero no tanto como para dejar al país endeudado y esquilmado.
Los contratistas de esas obras y los propulsores del lado estatal, tienen que aclarar si los montos contratados y pagados han sido correctos y no ha habido el consabido lleve, que para la ocasión podría resultar en un millonario perjuicio.

Que es lo que nos permite a los ciudadanos presumir que la dotación de infraestructuras y la contratación pública son fuentes de corrupción. Primero los grandes montos invertidos; precios unitarios inflados; la falta de certificación de los volúmenes; adjudicación dudosa, el alto costo de equipos (ej: hospitales rodantes). Valores totales de proyectos que rebasan los estándares (ej: refinería del Pacífico; Hidroeléctricas). Finalmente, ante la ineficacia de los entes de control y fiscalización, la inexistencia de certificación de cierre financiero de las inversiones. Todo está bajo sospecha pero los indicios con que contamos no reflejan la gravedad del perjuicio, el iceberg en sí.

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