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by • January 11, 2016 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (0)695

!HAPPY NEW YEAR! Por Patricio Haro Ayerve

Se ha titulado este artículo en el idioma imperial porque es el que utilizan los revolucionarios en estas fechas cuando salen presurosos de sus reinaugurados y soñados países a hacer las compras navideñas y a pasar las festividades de fin de año en ciudades que detestan, junto a personas que detestan, materializando el consumismo que detestan, comprando cosas de marca que detestan y dejando los ahorros de sus bien ganados recursos en bancos que detestan.

Desde que el Papa Gregorio XIII dictó, el 24 de febrero de 1582, la bula “Inter Gravissimas”, por la que entró en vigencia el calendario gregoriano, en la mayoría de los países del orbe y en todos los del mundo occidental y cristiano se conmemora cada 1 de enero la entrada en vigencia de un nuevo año. Esta fecha es propicia para la expresión de buenos deseos de bienestar, paz y prosperidad no solo entre familiares y amigos sino también entre naciones y civilizaciones.

La llegada del 2016, año bisiesto, no se presenta a la humanidad con los mejores augurios. La presencia terrorífica de los yihadistas de Isis en Europa; las pruebas nucleares con bombas de hidrógeno realizadas por un fanático demente en el Asia; la ola migratoria y la hambruna, la ruptura de relaciones entre los principales países productores de petróleo y el enfrentamiento armado en el Medio Oriente; las crisis políticas y económicas, la implementación de totalitarismos constitucionales, la intensificación de la actividad delictiva de los carteles de narcotraficantes, cuyas bodas de sus hijos son apadrinadas por altos funcionarios de gobierno, y el germen de serios enfrentamientos entre los que gozan de los beneficios de las revoluciones y los pueblos hartos de los gobiernos “progresistas” en Latinoamérica, no marcan el mejor inicio del décimo sexto año del siglo XXI.

La corrupción generaliza en todas las esferas del poder como la de tiranos enriquecidos con recursos públicos; como la de la FIFA y sus federaciones agremiadas y el tácito respaldo cómplice a la acción corrupta de sus dirigentes; la del surgimiento de nuevos ricos con claras vinculaciones con carteles de la droga protegidos por déspotas que quieren convertir una mentira dicha mil veces en verdad; la auto adjudicación de roles ajenos a la tradición de fuerzas armadas convertidas en tutoras de la democracia y jueces electorales, son hechos que no permiten una premonición para considerar que el mundo tendrá un feliz año nuevo.

El 2016 parecería el año destinado a sentir el galope de los jinetes del apocalipsis, cuya presencia se advierte en un planeta en el que su temperatura incrementada por las emisiones generadas por el hombre amenaza su existencia, sin que habitantes ni organizaciones hagan nada por evitarlo.

Sin mayor entusiasmo pero por lo menos sin pérdida de esperanza, todavía se cree que el mundo tendrá un happy new year!

happy wheels

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