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by • September 12, 2013 • Adrian ZabalaComments (0)643

GUITARRA MATAFASCISTAS VS LENGUA VIPERIN

¡CONMOVEDOR! El Irrefutable fue obligado a actuar como una bestia, por eso sacó todo su arsenal injurioso en contra del cantautor Jaime Guevara. El presidente se declara humano, no puede renunciar a su condición de simple y terrenal mortal, en este caso por lo menos. Es una pobre víctima inocente, casi indefensa, las varias decenas de guardaespaldas que lo acompañan son un asunto meramente cosmético, para apantallar nada más, por eso tiene que cuidarse y defenderse como cualquier ciudadano de este país, antes de poner un pie en la calle se encomienda a todos los santos de su devoción, pide la bendición a la mamita, se despide de los guaguas, besa el escapulario, se persigna.

-¡A VER! ¿COMO ES LA HUEVADA CONMIGO? ¿VOS Y CUANTOS MÁS? ¡USTEDES NO SE METAN YO PUEDO SOLITO CON ESTE MAN!

Solo alguien que está bajo los efectos del trago y de las drogas es capaz de demostrar  desprecio por el presidente más bacán de todos los tiempos habidos y por haber. Una persona, en su sano y entero juicio, racional, inteligente, buen hijo, buen padre, buen amigo, buen cantante, es un devoto seguidor de su Graciosa Majestad, aplaude todo lo que haga y lo que diga, sea bueno o malo, sea absurdo o incoherente. Un buen ciudadano no critica a su capataz, al contrario, lo defiende con uñas y dientes, repite como loro sus “verdades”, lo imita en todo: en las bravuconadas, en los gestos, en las muecas.

Un yucazo bien despachado, como debe ser, causó la conmoción espiritual y mental del amado líder, el impacto fue de tal magnitud que los sentidos de todos los miembros de la caravana presidencial, mashi incluido, se vieron afectados. Sería el susto, pero todos olieron un fuerte aroma a trago, vieron a un hombre tambalearse, escucharon que balbuceaba, hasta  le analizaron la sangre para identificar la “droguería “que llevaba encima. Triste episodio que pasa a convertirse en uno de los más obscuros y trágicos acontecimientos de la historia nacional. ¿Cómo puede ser posible que un simple mortal se atreva a tratar así al enviado de los dioses? Por muy cantante y anarquista que sea no tiene ningún derecho a provocar al Excelentísimo Señor Presidente Constitucional de la República del Ecuador, faltaba más.

Si un malcriado no entiende la diferencia entre amo y siervo, hay que hacerle entender con una buena insultada en las sabatinas y con amenazas: “Que me enjuicie para ver quién gana”, “Lo siento de un buen puñete”, “Una buena patada en salva sea la parte”. Bueno, todos entendemos la indignación  que causa un yucazo, a cualquiera le resiente, y más todavía al feliz poseedor de todos los poderes del estado. Una patada o un puñete de este tipo te mandan a hacerle compañía a Pegaso en la estratósfera, no huevadas. ¡Todos quedan advertidos, el próximo chistoso que saque dedo o le de yucazos a su Majestad, chupa…!

Un ligero rubor, ligerísimo, cubrió las mejillas de su Divinidad al enterarse que el “borracho y mariguanero” que le dio yuca, no ha sido tal, que más bien ha sido abstemio radical y vegetariano. ¡Chucha que huevada! Pero bueno, lo dicho, dicho está. El Inigualable no tiene reversa, por lo tanto no puede haber disculpa ni rectificación alguna. Injurió públicamente a un ciudadano que tuvo la descortesía de hacerle una mala señal, le dejó en la calle, le basureó, le endilgó una condición de adicto inexistente; para justificar tamaña reacción no tuvo más que recurrir, como siempre: a la dignidad, a la honra, a la majestad del poder, que al tráfico, que a la prensa corrugta, que a los mismos de siempre, que a la partidocracia, que a la larga noche neoliberal, que a la derecha fascista, que los que quieren desestabilizar al régimen.

¡Salados nosotros, tener que oír tanta pendejada!

Obligado por la metidota de pata de querer dárselas de muy berraco y señor trompón, tuvo que “rectificar” y decir que Jaime Guevara no es ni borracho ni drogadicto, pero es enfermito y esa condición le hace actuar así. O sea, un tipo saludable como el Mashi, no actúa de esa manera, se controla, respira profundo, cuanta hasta diez, no hace alharaca por una simpleza, no se queja ante medio mundo, no busca justificaciones cojudas, no se hace la víctima, no insulta, no denigra, no injuria, pide disculpas si ha cometido un error.

Que si el Chamo le da el yucazo en delante de la familia presidencial arde Troya… ¡Quitarán de ahí! Ese es otro cantar. Él es el único hijo, padre, esposo, el único procreado y procreador,  los demás valemos gabardina. Solo él tiene familia que lo ama, que lo apoya. El resto de seres humanos somos producto de la inercia, de la nada, somos un accidente de la naturaleza.

El señor Guevara es padre, es hijo, es amigo. Sus hijas, su señora madre, sus hermanos, sus amigos, tienen el mismo derecho que la familia y los amigos del señor presidente, se merecen el mismo respeto y la misma consideración. El hecho de estar rodeado de esbirros, adulones, cepillos, a lo mejor está causando una falsa percepción al primer magistrado. Los mandantes somos los ciudadanos, las muestra de afecto o de rechazo deben ser tomadas en su real dimensión, no se puede criminalizar a quien rechaza y premiar al que apoya, no es posible que desde el poder se injurie, se calumnia, se difame a los ecuatorianos haciendo tabla rasa de la ley de comunicación impulsada por el mismo presidente que ahora la viola permanentemente. Los ecuatorianos exigimos respeto, igualdad ante la ley, mesura en las respuestas oficiales. Un gesto de desaprobación de un ciudadano no puede ser convertido en noticia de primera plana,  ni puede dedicar el tiempo de todo un gobierno en la búsqueda de justificaciones a  los excesos del Jefecito lindo.

 

 

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