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Geocomercial

by • May 14, 2015 • Gustavo Rivera SoastiComments (0)1288

en la fuente y con sed… Por Gustavo Rivera Soasti

POSICIONAMIENTO GEOCOMERCIAL DEL ECUADOR, LA MARCA PAIS

Los países latinoamericanos, excepto Brasil, somos proveedores para el mundo, de productos básicos o de productos con un muy bajo valor agregado; no desarrollamos tecnología, dentro de este rubro, excepcionalmente, podríamos ser productores y proveedores de software. La industria existente, en su mayoría, está dirigida al consumo interno o al de la subregión, subsistiendo al amparo de altos índices de proteccionismo, en algunos casos directos y en otros velados.

Los países andinos siguen envueltos en un proceso de integración que ya les lleva más de cuarenta años y, por lo menos, para el Ecuador, los resultados están lejos de los que inicialmente se esperaban. Chile, con sabiduría, se separó del Pacto Andino, ha hecho un gran esfuerzo, logrando, dentro de su proceso de “marca país”, posicionar una de vinos, “Concha y Toro”; una de servicios de transporte aéreo, “Lan Chile”; otra de comercio, “Isabela”, ninguno de estos bienes y servicios involucran un alto valor agregado, eso sí, tienen un alto componente de bien ganado prestigio, alta eficiencia y cuidada tradición.

Siendo proveedores primarios, dentro del posicionamiento geocomercial mundial, debemos estar claros de nuestro rol. La Unión Europea, por la incorporación a ella, de diez países más, provenientes del oriente europeo, tendrá, en correspondencia a su consolidación y mejor interés, que privilegiar el consumo de los productos primarios que dichos países proveen, dejando, para un segundo plano, la adquisición de bienes primarios provenientes de América Latina, incluyendo los de nuestro país. España mantendrá sus vínculos con nuestra región, porque los mismos le permitirán tener un adecuado apalancamiento para la negociación de sus propios intereses dentro de la Unión Europea.

Para proveer al mercado nacional, mundial y al regional, el Ecuador debe competir con calidad y volumen. El bajo valor agregado de nuestros productos exportables, tradicionales y no tradicionales, las inversiones requeridas y el ambiente internacional de libre competencia, seguirán produciendo retornos mínimos, que no serán suficientes para sostener el crecimiento real de nuestra economía, debiendo conformarnos con una economía de subsistencia y petrolero dependiente.

El Ecuador estaría ante un futuro de crecimiento limitado, a menos que, con urgencia, se realice un análisis de sus potencialidades y ventajas, a fin de que, dentro de una óptica “GEOCOMERCIAL MUNDIAL”, logre POSICIONARSE con una “marca país”, caracterizada por la INDISPENSABILIDAD, esto es, que al mundo, dentro de los aspectos productivos y comerciales, el Ecuador le sea indispensable.

A nuestro país, su posición geográfica le da muchas ventajas; la paz alcanzada con el Perú le permite acceso a rentables vías de comunicación y transporte; la posibilidad de suscribir tratados de libre comercio con el mundo le genera grandes oportunidades para sí y para terceros países, estas circunstancias podrían ser la base para conseguir, a favor del Ecuador, un POSICIONAMIENTO GEOCOMERCIAL posicionamiento hegemónico a nivel mundial.

Veamos al Ecuador del futuro, bajo una ESTRATEGIA GEOCOMERCIAL INTEGRAL, aprovechando sus cuatro puertos marítimos, creando zonas francas y de transferencia de pasajeros, carga y correo, explotando eficientemente sus aeropuertos internacionales, con sus carreteras y ferrocarriles habilitados, usando sus vías fluviales de acceso al Amazonas y ejerciendo sus derechos de navegación por el gran río, veámoslo uniendo dos mares y cinco continentes.

El Ecuador, en un futuro cercano, podría ser lo que, en el mundo antiguo los nabateos con Petra fueron en el oriente medio; seríamos lo que Panamá fue para el comercio del siglo XX.

El Ecuador tiene la suficiente fortaleza geográfica para proveer al mundo de una eficiente zona de transferencia de pasajeros y mercaderías, con altísimo movimiento comercial y financiero, siendo una zona de conexión aérea y marítima de alta rentabilidad para nuestro país, para los países productores de bienes exportables y para terceros países importadores, derivando motivantes beneficios para los proveedores de transportación terrestre, marítima y aérea, de pasajeros, correo y carga.

Desde esta perspectiva, el Ecuador realmente tendría su “MARCA PAÍS”, sería un gran “HUB DE SERVICIOS COMERCIALES Y FINANCIEROS, CON UNA GRAN INFRAESTRUCTURA PARA EL BODEGAJE Y PARA LA TRANSFERENCIA Y CONEXIÓN MARÍTIMA, TERRESTRE Y AÉREA, DE PASAJEROS Y MERCADERÍAS”, recibiría pasajeros y carga provenientes del Asia y de la costa del Pacifico de Norte, Centro y Suramérica, para transferirlos y conectarlos hacia los países atlánticos de Suramérica, África e inclusive de Europa, generando un alto movimiento en dos vías.

El Ecuador sería un país en donde se radiquen industrias extranjeras que requieran de las ventajas derivadas de su posicionamiento geocomercial.

Para empezar, el Ecuador debería suscribir, inicialmente con los Estados Unidos de Norteamérica, dentro del tema aerocomercial, un CONVENIO DE CIELOS ABIERTOS, por el que las aerolíneas norteamericanas aprovechen de un punto intermedio entre el origen y el destino final de sus rutas, desembarcando y embarcando, en nuestro país, pasajeros, correo y carga. Esta modalidad de operación aerocomercial mejoraría, sustancialmente, la estructura de costos operacionales de sus rutas, provocando una ventajosa relación de costo beneficio a favor de las aerolíneas, que redundaría en una beneficiosa reducción de las tarifas de transporte de pasajeros, correo y carga que se originan e ingresan en nuestro país, generando ventajas competitivas a favor de nuestras exportaciones y reduciendo el costo de nuestras importaciones.

Para garantizar que, fruto de la libre competencia, el beneficio para nuestro país sea real, este tipo de convenios se los suscribiría, precautelando principalmente nuestro beneficio, con todos los países que tengan interés de beneficiarse de nuestro posicionamiento geocomercial. Actualmente, en el caso con Chile, fruto de acuerdos aerocomerciales vigentes, se le permite a la empresa aérea Lan Chile, a un bajo costo marginal, operar hasta y desde el Ecuador, generándoles, a ese país y a esa empresa, una altísima ventaja competitiva. Debemos procurar y cuidar que para nuestro país también se generen ventajas competitivas, negociando en base a una clara conciencia de nuestro potencial geocomercial.

Aliados a este esfuerzo podrían estar, por sus mutuos y evidentes intereses geocomerciales, entre otros, el grupo de países denominado BRICS, del que son parte Brasil, Rusia, India China y Sudáfrica.

Los intereses aerocomerciales, altamente poderosos, al abrigo del urgente posicionamiento GEOCORMECIAL de nuestro país, posibilitarían que muchos inversionistas, nacionales y extranjeros, privados y públicos, también participen de este proyecto, más aún, si se toma en cuenta, entre otras cosas, la saturada capacidad operativa del Canal de Panamá.

El Japón y la China, en varias ocasiones, han expresado su interés de participar dentro del desarrollo de los ferrocarriles ecuatorianos, también para ellos les sería un lucrativo y estratégico negocio, del que participaría el estado ecuatoriano.

El Ecuador, con una marca país real, como la que se plantea, atraería las inversiones suficientes para viabilizar este futuro alcanzable y posibilitarnos el real crecimiento económico al que todos aspiramos.

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