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Elegia Estuoidez

by • July 7, 2015 • Estuardo MeloComments (0)2292

ELEGÍA DE LA ESTUPIDEZ Por Estuardo Melo

EStuardo meloSolamente en nuestro país podría suscitarse un desencuentro de tal magnitud, que nadie prevé dónde es que vamos a parar. Por su parte, la revolución ciudadana pretende convencer a los ecuatorianos que nos hemos lanzado a las calles, que en Ecuador debe imperar un régimen de equidad social absoluto, con redistribución total de una riqueza existente, entendida como bienes patrimoniales. No les interesa redistribución generosa de los valores que entregamos año a año vía impuestos por miles de millones de dólares, sino además, de los bienes que son propiedad ajena que provienen de excedentes acumulados por las personas y sus ascendientes, tanto los invertidos en procesos productivos, cuanto de los que se constituyen en propiedad y patrimonio de personas naturales y jurídicas.

Los borrachos y drogadictos que según los gobiernistas protestamos, consideramos en cambio que aceptando sin restricciones las razones de la igualdad de las personas frente la Ley como norma y el Derecho como principio, el Estado debe propiciar la igualdad de oportunidades a los individuos y/o comunidades para que mejoren sus condiciones de vida y su escalamiento social de generación en generación, sin que para ello medie la coerción moral ni la imposición de una ideología, peor si se la quiere imponer por la fuerza. Es decir que tres millones de trabajadores formales, contribuyan con una parte importante del producto de su trabajo y esfuerzo, a la distribución de beneficios para los restantes once millones.- indigentes, informales, niños y ancianos- Una pesada carga sobre los hombros de quienes tienen oportunidad de laborar. Un panorama que obliga a la sociedad a disminuir la brecha de quienes trabajan frente a quienes estando en edad productiva, no lo hacen por falta de oportunidades.

En esta pugna irremisible, surge la estupidez de quienes pretenden se dirima el conflicto en un choque de agresión física, como el ministro del interior, que trama a la cuencana, una estratagema que agudiza la crisis. Se inventa un escenario cavernario de la toma cuasi militar de lugares estratégicos, como aquellos que fueran tomados por la tropa policial y del ejército el 30S. Los drogados y alcoholizados ciudadanos íbamos según él, a afilar la punta de nuestras lanzas y garrotes, a romper los cordones policiales, a fabricar mucho curare y avanzar para tomarnos la casa de gobierno. Contaba según él, con los indicios que la ¨inteligencia¨ le había entregado y que, a más del Palacio Presidencial, se tomaría el aeropuerto Mariscal Sucre y los puestos de la frontera Norte y Sur y quién sabe, las instalaciones petroleras y los puertos, Señor Ministro?

El infundio pretendía dejar sembrados antecedentes, para poder aplicar coerción, mano dura, represión y cárcel para algunos ecuatorianos, que son líderes políticos notables por sus críticas al gobierno y sus denuncias acerca de la corrupción imperante.

Se necesita ser muy pequeño de cuerpo, mente y espíritu, para no comprender que su imagen no tiene credibilidad alguna, que sus suspicacias ocasionaron burlas generalizadas que inundaron las redes sociales; que su astucia austral se volvería en su contra, más aún en el momento en que aparece un ¨documental¨ de la SECOM, en que la ¨Tesis¨ del ministro se comprueba. – Los manifestantes agreden a la policía, rompen sus escudos de fibra y rompen sus piernas- Ubican a Andrés Páez y los demás opositores en la marcha y los presentan como los comandantes del asalto a Carondelet, en plena huída.

Pero la pequeña urdiembre del ministro, queda nuevamente al descubierto, cuando los agresores a policías son filmados con máscaras desde el lado de los manifestantes, y otras fotografías en que él en persona llega al lugar de la plaza chica para coordinar el sainete.

El ministro cayó en su propia trampa. Lo que querían los manifestantes era acercarse a la tarima que habían armado para ver al Presidente demostrar su espectacular pero impresentable desafinación, junto a su más pobre demostración de falsa simpatía y jovial populismo. Nadie quería atacar a los asistentes verdes, que ninguna culpa tienen de ir obligados a aparentar respaldo, peor a tomarse el palacio, porque la tribuna, símbolo de la protesta ya fue tomada y porque como muchos, querían devengar sus impuestos derrochados en el burdo show.

Me pregunto si será posible que alguien de mentalidad tan pequeña urda un script en que los policías resulten apaleados, los agresores resulten libres, el comandante de policía defenestrado y los líderes de la oposición amenazados con prisión?

Sin embargo, estas insignificantes tramas urdidas por mentes tan pequeñas, son el epítome de la estupidez imperante.

O es que no se puede catalogar de esa manera a la situación de iliquidez, desbalance, insolvencia y quiebra de un país en el que por ocho años se dispuso de al menos Dos cientos treinta mil millones de dólares para resolver aquellos problemas de inequidad y para proveer las bases para un desarrollo sustentable a futuro?
Un promedio que para la mitad necesitada de la población del Ecuador significaba $37.000 por persona en prestaciones sociales y servicios en ocho años, valor que no cuadra por ningún lado.

No es estupidez haber asumido una pose de nuevo rico para lanzar a diestra y siniestra el dinero de los ecuatorianos, con el objeto de simular bienestar y crecimiento?

Qué adjetivo cabe, para un grupo de resentidos sociales que auspiciaron un plan para forzar el cambio de un sistema político de democracia y libertad, por otro de opresión, dominación y despojo, y creer que les iba a resultar?

Que otro nombre puede otorgarse a un gobierno que pretendiendo eternizarse, viola la Constitución que el pueblo aprobó y se reserva por vía de sobreprecio, el 30% de los fondos de inversión en obra pública, para supuestamente reforzar su base partidaria?

No es la última estupidez del gobierno, convocar a un diálogo de sordos para tratar de imponer su lógica y sus ideas de redistribución de la riqueza y seguir difundiendo la propaganda para afirmarse en la confiscación que es parte del proyecto político y mayor la de quienes caen como moscas en sus trampa simplona?
No es otra estupidez, enfilar críticas puntuales contra las políticas de un gobierno, sin que nadie en la oposición política detalle la magnitud y escala del desastre económico? Un estado de situación, similar a aquel en que quedó Guayaquil después de los Bucarám y el país antes de Yerobi Indaburu, o en los meses subsiguientes a la dolarización y feriado?

Es por demás obvio, que las críticas tenían su razón de ser, que los opositores no estaban locos, que la necedad del correísmo nos llevó a un punto de quiebra, que mientras pasan los días se va ahondando, por causa del endeudamiento y la obra pública costosa, en un manejo corrupto, cuya magnitud todavía no se ha determinado, pero que es probable que llegue a los cuarenta y dos mil millones de dólares de perjuicio, cifra por demás espeluznante, que nos obliga a salir a la calle a reclamar sobre tal enormidad y colosal estupidez, sobre la que solo hay silencio de parte del gobierno.

Todos los opositores hicieron y dijeron lo que tenían que hacer y decir en su momento y llegó el tiempo de clarificar los términos y las razones de la presencia ciudadana en las calles. Durante los ocho años, todos esgrimieron sus razones. Hay que sistematizar los análisis y sentar las bases de las tesis en una propuesta lógica y demostrativa. No al gobierno, sino a los ciudadanos! Todo lo que se dijo en contra de las medidas asumidas, la obra cara y el desajuste económico, deberán constituirse en la línea de base sobre la que se apoye un proyecto claro y coherente que permita a los ecuatorianos que entienden claramente las cosas, avizorar un futuro coherente, explicando con capacidad pedagógica los reales beneficios.

Es que sería otra estupidez, aceptar el llamado al diálogo de un gobierno que se ha pasado ocho años combatiendo las sugerencias ajenas, porque mantenía la oculta consigna de llevarnos a un comunismo, en una rara hibridación que al parecer está germinando entre ellos para amortiguar lo que pasó en Cuba y al parecer es la fórmula ideada por Castro para su nuevo estatus político. Un comunismo capitalista de Estado, como el Chino.

Para evitar tal dislate, lo apropiado es auto convocarse como oposición, a espaldas del régimen, sin declinar la protesta, para un intercambio enriquecedor de ideas que deben prevalecer en el próximo gobierno, la transición a que nos obliga el correísmo, el escenario realista de la situación precaria en que nos deja el país el señor Correa, una difusión adecuada para desmitificar su propaganda y un Plan Nacional de Desarrollo Productivo para al menos veinte años en que se pueda conseguir la recuperación paulatina del Ecuador por el violento trauma ocasionado.

No hay para mí otra alternativa.

happy wheels

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