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legado Toxico

by • June 27, 2016 • Carlos RiveraComments (0)2644

EL LEGADO TOXICO DE LA REVOLUCIÓN CIUDADANA Por Carlos Rivera

Carlos RiveraLa Revolución Ciudadana ha activado una suerte de máquina ventiladora de odio, que teniendo como principal objetivo  provocar el enfrentamiento y divisionismo entre los ecuatorianos bajo el viejo y conocido consejo maquiavélico de “Divide y reinarás”, deja como principal legado de su paso por el poder, una sociedad fragmentada y llena de rencor y resentimientos.

En efecto, para tratar de concentrar y conservarse en el poder se ha desenterrado las viejas categorías de la economía política de la lucha de clases entre burgueses (pelucones) y proletarios (pobres) de la teoría marxista del  siglo XIX,  desconociendo el juego del ganar – ganar que hoy rige las relaciones laborales, en una perversa estrategia apuntada a separar a los ecuatorianos.

Ahora no cabe duda que esto les ha resultado muy exitoso desde un punto de vista electoral,  así como han conseguido la viabilidad requerida para la implementación de sus diferentes propuestas de política, por cuanto las huestes de la izquierda que son las que normalmente meten bulla y mueven el piso de los gobiernos de turno cuando se trata de tomar medidas no muy populares, aunque muchas de las veces muy necesarias, parece que se han quedado totalmente aletargadas y no solamente por temor a la aplicación de una ley muy rigurosa en materia de protestas sociales, sino por la permanente tonada gubernamental de las canciones de Silvio, Pablo y Mercedes y un discurso incendiario que nunca faltó para aparentar que se trataba de un gobierno de izquierda.

Pero debe destacarse ciertamente que nunca se pasó más allá del discurso en lo económico, por cuanto el gobierno para todo efecto práctico no ha pasado de ser un régimen burdamente populista y con un tinte fuertemente neo keynesiano caracterizado por un exagerado direccionismo estatal, proteccionismo a ultranza, sobrerregulación de la actividad privada,  y una exagerada carga tributaria. En lo político, autoritario y concentrador por decir lo menos.

Al país también le han separado entre políticos verdes y el resto. Los primeros son los únicos de mentes lucidas, corazones ardientes y manos limpias. Los otros son simples tipejos que pertenecen a la izquierda infantil y trasnochada o a la derecha y partidocracia corrupta. Para completar el cuadro no podía faltar la prensa, los únicos periodistas buenos e inteligentes son los que pertenecen a los medios de comunicación administrados por el gobierno, los demás están llenos de  gorditas horrorosas, bestias salvajes, brutos, care tucos, coloraditas plásticas, antipatriotas, pitufos, amargados, mediocres, retrasados mentales, etc.    

Debe destacarse sin embargo que toda esta verborrea no proviene únicamente del hígado, por cuanto existe un trasfondo con dos objetivos muy claros:

  1. Descalificar y demonizar a todo aquel que disienta sobre sus propuestas e ideas, o que se atreva a opinar sobre justica, corrupción y otros temas muy sensibles que andan revoloteand0 fuertemente sobre el cielo  
  2. Generar cortinas de humo para desviar la atención y disimular que el gobierno hizo pedazos la economía y que dejará a sus sucesores un país en pésimo estado: altamente endeudado y con desequilibrio en la cuenta corriente, una presión fiscal destructiva por su déficit y el tamaño del estado, junto a un sector privado asfixiado por tanto impuesto y una demanda fuertemente contraída.

Lamentablemente esto no es todo, hay otro legado igualmente toxico. El gobierno en su imparable afán por concentrar todo el poder en sus manos, lastimó muy seriamente a las instituciones de la democracia. El Consejo Nacional Electoral no es para nada confiable. La Asamblea actúa a la manera de un sumiso legitimador de los caprichos presidenciales. Sobre la justicia, existen serios cuestionamientos sobre su independencia e imparcialidad y alertan la posibilidad de situaciones de persecución e impunidad según comentan. Y qué decir de la fiscalización, si dicen por allí que estamos llenos de los mejores arqueros del mundo y que Manuel Neuer y  Gianluigi Buffon se quedan cortos.

En conclusión, es momento de pensar en cómo comenzar a desmontar esa perturbadora máquina ventiladora de odio y recuperar la armonía entre los diferentes grupos de la sociedad, así como rescatar las instituciones democráticas y la libertad de expresión.

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