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by • August 23, 2012 • Adrian ZabalaComments (0)815

EL EXORCISMO DEL MASHI

EL EXORCISMO DEL MASHI
El Yachac Ramírez, ese que quiere construir una ciudad para él solito; convocó de urgencia a todos los sabelotodo del buró de Alianza País. Se reunieron en el salón amarillo de Carondelet. Ordenó a unos choshcos que apaguen las luces y enciendan algunas velas.
Empezaban a llegar los duros y las duras de la revolución ciudadana.
-¿Qué será?
-¿Qué pasará fsss?
-¿Uyy…qué nos irán a hacer? Dijo pícaramente una asambleísta de voz chillona y aceptable muslo.
-¡Siéntense todos! Ordenó desde la obscuridad el Yachac Ramírez.
Todos obedecieron, estaban un poco asustados, casi no se veía nada. Apareció el encamador vestido todo de negro y con una larga capa con capucha del mismo color.
-¡Hijue…! ¡Qué susto!
-¡Avisa que es fiesta de disfraces!
-¡Cállense todos…silencio! ¡Los he traído hasta aquí porque tenemos un grave problema!
-¡Nooo! ¿Qué pasó?  Preguntaron en coro.
-¡El jefe… es el jefecito!
-¡Habla rápido…déjate de tonteras!
-No se han dado cuenta que desde hace algún tiempo el amito, perdón, el jefe ha cambiado.
-¡Más o menos!
-¡Ahora le gusta montar a caballo e ir en cabalgata, como en Montecristi; le gustan las armas: espadas, fusiles, aviones de guerra, metralletas, granadas; insulta a los jueces; rodea de chapas y milicos las cortes, desafía a los puñetes a los asambleísta; tiene en el bolsillo a los del Quinto Poder, a los del CNE, a los de la Corte Constitucional; él mismo hace las leyes y manda a hacer las sentencias; le gusta el guaro, especialmente el vino fino, come pura carne importada; demanda a los pobres periodistas  por millones; ya se cree pelucón!
-¡Cierto es! ¿Por qué estará portándose así?
-¡Estrés no más ha de ser! ¡Con unas vacaciones en Bélgica se le pasa!
-¡CALLENSE TODOS…! Gritó enfurecido el Yachac. ¡Esto es más complicado de lo que parece! ¡He consultado a los viejos sabios! ¡ME HAN DICHO QUE EL RAFA ESTA POSEIDO POR UN ESPÍRITU!
¡Las ventanas se abrieron de golpe, la mesa se movía, un viento helado apagó las velas! ¡Todos gritaron de miedo!
-¡Agghhh! Alcanzó a gemir una mente lúcida antes de desmayarse del susto.
-¡Enciendan las velas…carajo! La tenue luz alumbró los pálidos rostros de los y las asistentes.
Lloraba como una magdalena la asambleísta de la voz chillona y  aceptable muslo.
-¡Endiablado ha estado…pobrecito!… se decía.
-¡Con razón el Rafiquito…por eso me ha sabido putiar tanto!… suspiraba el encargado de redactar  la Ley de Comunicación.
-¡Ayyy, no el jefecito! ¿Y ahora?
– ¡CALMADOS! Los viejos sabios me han dicho lo que debemos hacer. ¡Debemos preguntar a las almas quién es ese espíritu que atormenta al gran jefe! ¡Siéntanse todos! ¡Ahora, agárrense de las manos!
Patiño, temblando, se sentó a la derecha del yachac; Patiño se sentó a la izquierda del sabio (son dos ñaños), el resto se ubicó por donde pudo.
-¡Espííírituuus revoluuuciooonaaariooos…Acuuudaaan    en    nuestra ayuuudaaa…Quereeemooos encooontraaar al que atormeeenta a nuestro jeeefeee! ¡Espííírituuus dííígannnooos quieeennn eeesss!

¡Un golpe seco y descomunal en la mesa, hizo saltar a todos! ¡La voz de ultratumba bramó!

¡YO NO ME AHUEVO JAMÁS!

-¡AYYY! ¡EL LEÓN!
Todos salieron soplados…como alma que lleva el diablo. Quedaron en la mesa las laptop, los celulares, las carteras, portafolios; los zapatos, los sacos, y los abrigos por el suelo.

Reunión ampliada de gabinete sin la presencia del Mashi (por obvias razones), todas y todos llegaron agarrando rosarios en las manos, con guirnaldas de dientes de ajo en el cuello y pintados crucifijos en las solapas y en las vastas de los pantalones.
-¡Ramírez! ¿Qué vamos a hacer?… Increpó furioso uno de los Patiño
-¿Cómo arreglamos esto?… Consultó el otro Patiño
-¡Esto es gravísimo para la revolución!… Acotó Patiño
-¡DEBEMOS EXORCISAR AL JEFE!…Contestó tajantemente el sabiondo
-¡¿Y quién hace esa movida?!… Preguntó Patiño
-¡Un Cura!
-¡Nos jodimos! ¡Se fregó la huevada! ¿Qué cura nos va a ayudar, si el man les mandó a la mismísima a todos?… Se dolió Patiño
-¡Patiño!… debes utilizar tu sistema de  tele trasportación y viajar al pasado. Ahí buscaras a unos exorcistas y los traerás para que liberen al jefe.

Patiño y Patiño viajaron en el tiempo. Un mes, dos meses, tres meses…un año después, regresaron.
-¿Qué les pasó? ¿Cómo les fue?
– ¡Mal¡ ¡Nadie quiere ayudar al mashi¡ ¡Dicen que desde que el espíritu del jefe es millonario, se ha vuelto insoportable¡ ¡Que va al más allá cuando le da la gana, aún no ha muerto y ya está jodiendo!
-¡Y ahora, tocará buscar un cura aquí mismo!
Buscaron y buscaron quien les ayude…nada ni nadie se dolía del pobre Mashi.

El único comedido fue el cura Flores, ese que era de las aduanas; se ofreció para hacer el trabajito pero a cambio de 40 millones de dólares.

-¡Nadie sabe para quien trabaja!… Susurró un betunero de la Plaza Grande.

Llegaron los más fuertes de Alianza País, pepudos y buen puñete; en la entrada les dieron un taco de puntas para templar los nervios.
-Tienen que agarrar al paciente y amarrarlo fuertemente y boca abajo a la cama. Vos Patiño – el que sea – trae agua bendita, trago, habanos de los buenos no traerás cualquiera; toallas, papel higiénico, cloro; cabrestos de tripa de toro, fuetes de cuero encerado; ruda, manzanilla, ortiga, romero, culantro, perejil y ají…corre guambra, vendrás rápido…¡Ahhh! y también bastante agua helada, ordenó el cura.
Los 35 fortachones entraron a la habitación del poseso cuando aún dormía; lo tomaron de pies y brazos, el endiablado se defendía lanzando por los aires a los que se le acercaban; volaban como en un remolino, cuadros, sillas, mesas, jarrones. El mashi botaba espuma verde por la boca, lanzaba insultos. Todos al tiempo se le vinieron encima, lo sometieron, le amarraron fuertemente a la cama. Entró el cura Flores, ataviado con todos los implementos para espantar al maléfico espíritu.
-¡VADE RETRO SATANÁS! gritó con todas sus fuerzas. Tomó los cabrestos de tripa de toro y los fuetes de cuero encerado ¡…Y dale látigo! en las nalgas, en la espalda, en las piernas, en los brazos, en donde caiga. Agarró el cloro y lo lanzó al cuerpo del pobre endemoniado que se revolvía del ardor ¡IPSE VENENA BIBAS!… Demonio. Pidió la ortiga y el agua helada, aunque bañado en sudor no dejaba de ortigar y echar agua fría al demonio que no salía por nada. El trago, pásame el trago, abrió la botella y se bebió un largo…muy largo sorbo. Los habanos, tráeme uno, lo cortó y lo encendió, se sentó, cruzó la pierna y empezó a fumar despacio, a la par que bebía el aguardiente. Los asustados compañeritos lo miraban desde la puerta con la boca abierta dejando caer un hilo de baba. El cura se incorporó. ¡Patiño las hierbas – esas no –  las otras!, agarró el manojo de plantas y empezó a recitar unas oraciones rarísimas, botaba el humo del cigarro, echaba agua bendita y pasaba las hierbas por el cuerpo del amarrado que casi ya no se movía pero hablaba en una lengua extraña; el cura conjuraba, entró en una especie de trance; cuando de pronto: ¡Un terrible rugido!

¡GRRRR! ¡INICUOS! ¡YO NO ME AHUEVO JAMÁS! ¡JA JA JA JA!

Salió el espíritu muerto de la risa al ver al pobre mashi hecho un Cristo por la tremenda fuetiza de la limpia. El cura, que seguía en trance por el trago y el habano, no se dio cuenta que el espíritu ya abandonó el cuerpo ¡El ají…el ají carajo…Patiño pásame el ají! Tambaleándose se acercó al ex endemoniado, que dormía adolorido ¡Ahora vas a ver demonio hijue…! ¡Agarró el ají!… Y se lo metió ¡POR EL…TRASTE! ¡El gritó del pobre hombre fue indescriptible! ¡El Presidente, el Ciudadano Común, y el Espíritu Chocarrero salieron corriendo cada uno por su lado agarrándose las pompis! El cura vomitaba en una esquina, Patiño y su combo seguían con la boca abierta y dejando caer otro hilo de baba.

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