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by • September 11, 2015 • Estuardo MeloComments (1)1352

EL ANTICORREISMO EN MARCHA Por Estuardo Melo

EStuardo meloEl 10 de agosto de 1809, un puñado de quiteños indignados, tomaron cartas sobre una situación intolerable que debía remediarse. Esa gesta fue el patrón que la ciudadanía asumió hacia el futuro como el modo de enfrentar al autoritarismo. Una sociedad altiva y de pie sin alternativas ni tolerancia frente al engaño.

El país ha sido testigo de la forma en que los ecuatorianos asumimos nuestro rol político activo en circunstancias adversas, permanecimos expectantes, pero cuando alguien se atrevió colmar nuestra paciencia y pretendió abusar tuvo una respuesta firme. Nadie logró menospreciar nuestra inconformidad ni conseguir nuestra aceptación per ¨c¨.

Ahora, ante la evidencia que los ocho años de revolución ciudadana dejaron al país en una situación catastrófica en aspectos estratégicos y para colmo el régimen alega razones que no satisfacen ante pedidos concretos como las soluciones para el pago de la deuda, eluden respuestas.
Tal vez pensaron esta vez en su vanidoso desquicio, que porque compraban adhesión y conseguían el aplauso fácil de los engañados, el resto de la ciudadanía no estaba en capacidad de constatar el daño que inferían al país. Una gavilla de improvisados que supieron engatusar hasta al más avezado, para lo cual aceptaron respaldos sin el menor escrúpulo de la guerrilla narco-terrorista de la FARC y de la franquicia castrista, para una vez entronizados, adueñarse de voluntades, colectivos, vidas y haciendas, como si fueran tiempos del feudalismo.

Qué culpa puede endilgarse a la gente por su ingenuidad, su credulidad o su elemental capacidad de entendimiento de las cosas. La responsabilidad radica en aquellos que encontraron la manera de engañarnos de forma vil, convencernos con sus sofismas, con sus franquicias enfermizas para usurpar un poder que dicen ostentar pero que solo al pueblo pertenece y hacer de eso la muestra más abyecta de una administración plagada de vicios, presentada en propaganda y publicidad mañosa, toda la cizaña y perversidad de que fueron capaces, dejando al país en el peor desconcierto.

Sus acciones estuvieron disfrazadas del supuesto beneficio, con inversión social. Se llenaron la boca con mención de ¨los pobres¨, mientras construían obra con sobreprecios y cometían inmoralidades inocultables en los negocios del Estado, amparadas en la opacidad y falta de información, en la anulación de las instancias de control y en la incondicionalidad cómplice de sus adeptos.

Los correístas comunes pensaban que estaban asistiendo a una etapa inusitada de progreso y bienestar, que por fin había llegado al Ecuador un gobierno decente con valores éticos, con conocimiento de lo que tenían que hacer y cómo hacerlo. Dinero a borbotones, mega obras, carreteras, escuelas, hospitales, puentes, obras fluviales, centrales hidroeléctricas, todas listas y funcionando, pensando que el beneficio llegaría hasta al último rincón. Obra cara, subempleo, desempleo, situación de pobreza, intactos y corrupción sin control.

Una administración pública en ebullición, miles de plazas para nuevos burócratas incondicionales bien pagados, todos con sus nuevos autos, familias completas trabajando, bien vestidos y disfrutando de bienestar, buenos sueldos y mucho dinero. Comparando departamentos, consumiendo en los centros comerciales, tomado vacaciones. Una sociedad dinámica, negocios boyantes, puentes vacacionales con playas llenas, familias enteras en restaurantes y espectáculos, sin comprender que la demagogia elevó salarios y creó plazas de trabajo ficticias, cuya sustentabilidad financiera no existía. Consumismo feroz para burócratas.
Mirábamos con la boca abierta la inauguración de clases en las escuelas del milenio, centros hospitalarios con tecnología de punta, informes semanales con obras y más obras, sabatinas llenas de optimismo, informes desde el exterior en tiempo real de nuestro mandatario y siempre personas vestidas de blanco, aplaudiendo bajo hermosas carpas instaladas para recibir a su líder. Nadie se preguntó por qué las inauguraciones no se programaron en establecimientos antiguos, emblemáticos como el colegio Mejía. Demasiado engaño.

El presidente presentó Yachay como una ciudad con mono-rieles, Centros de investigación, parques, vías, equipamiento ultramoderno, pero en realidad, lo que había era una vieja hacienda restaurada y habitaciones para estudiantes, gestores con sueldos millonarios conectados por skype, pero las imágenes solamente correspondían a un video de realidad virtual.

Chávez y Correa pusieron la primera piedra de una nueva refinería, pero hoy, luego de ocho años hay un terraplén vacío y sin árboles, un acueducto costoso contratado con una empresa corrupta y mil dos cientos millones de dólares improductivos. No era un proyecto de refinería, era un proyecto de terraplén desértico.
Se habían también contratado programas de promoción realizados en el extranjero que eran realmente convincentes y daban cuenta de reportajes y testimonios de los diarios más afamados de Europa, reportando de este progreso imparable que la revolución ciudadana había traído como una bendición a nuestra gente, a nuestro campo, con servicios y equipamiento del primer mundo. No nos graficaban como el pequeño Ecuador. Aquel país pasó al olvido, éramos ahora y por siempre un jaguar en pleno salto, en un largo e interminable vuelo. Habíamos despegado del subdesarrollo y la dependencia. Éramos un país diverso, inclusivo, habitando un paraíso mega diverso con biópolis eco-turísticas, seres con el derecho de amar y ser amados, vivir y morir con dignidad. Una maravisha!…
Parecía en verdad, que el ilustrado economista sabía de gestión, administración, economía, estadística, política monetaria y que sus largos años de estudio en el exterior habían dado frutos que efectivamente aplicaba en el gobierno de la pequeña nación.

Ya no era necesario un plan de gestión. Para qué! Con tantos dólares era absolutamente improcedente establecer prioridades, programar gastos, dimensionar planes. Se podía aprovechar la riqueza que fluía a raudales de forma aleatoria, como dinero de bolsillo. Las necesidades se traducían en obras ordenadas desde las sabatinas, sin mayores estudios que confirmaran la sustentabilidad o el costo-beneficio. Se detectaba la carencia y la solución venía de inmediato, junto a una propaganda que no dejaba lugar a la dudas. Un tren de carga para transportar productos e insumos? Para qué. Era un tren para paseo paisajístico, para recordar al tío abuelo y para vender fritada en las paradas.

Era además necesario presentar ante el país una indudable imagen de progreso y cambio. Un contraste radical en la presentación y socialización de obras, construidas en un ritmo incesante y simultáneo. No importó verificar la suficiencia de fondos o la prioridad o pertinencia de las obras. Para qué! si se contaba con un torrente económico nunca antes visto y al parecer infinito. Mejor gastar que invertir!

Pero en esa farra, luego de disponer de dineros propios y ajenos conseguidos con crédito externo o interno, al haberse dispuesto doscientos cincuenta mil millones de dólares invertidos con tanta alegría y afán, el gobierno no advirtió que se consumió hasta el último centavo. Y llegó la época de la gimnasia financiera y el burlesque de la matriz productiva.

En principio se habían utilizado los ahorros del gobierno anterior, luego, fondos propios gastados por etapas, pero la necesidad de acelerar la imagen de progreso, se contrató obra pública y financiamiento vinculados. Un crédito costoso e impagable.

Los flujos de capital que ingresaban al país por ventas de petróleo, les permitió formular presupuestos de gasto con la esperanza de reponer el déficit en los siguientes años. A pesar de contar con veinte mil millones de ingresos anuales, los presupuestos crecían en déficit fiscal y al final de ocho años de ejercicio, han acumulado una deuda pública de treinta y cinco mil millones de dólares, luego de haberse dispuesto de la manera más desordenada posible los doscientos cincuenta mil millones que ingresaron al país, que significan 35 mil dólares de cada ecuatoriano. Una verdadera e inconmensurable fortuna.

Tal fue el entusiasmo que alentaba la contratación y edificación de obras nuevas, que hoy por hoy, vamos a tener 8 centrales hidroeléctricas de paquete, aunque algunas que no van a funcionar a plenitud, porque no hay demanda para toda la energía que van a producir. Se olvidaron del pequeño detalle de la necesidad de un plan maestro que calcule la demanda proyectada a futuro. Se desperdiciará inversión cara, sobre-preciada y producción hidroeléctrica sin demanda. En principio el Presidente dijo que iba a vender el excedente, pero al construir sin planificación, ahora no tienen a quién venderla. No hay ni demanda ni líneas de transmisión. Lo que hay es un grupo de hidroeléctricas con el 70% de costo en exceso.

Todo este síndrome que pocos se explican, comenzó a notarse al llegar al tope de la capacidad de endeudamiento, la baja de los precios del barril de petróleo, la negativa de China de proveer de más y más crédito, porque el país no tiene con qué petróleo garantizar.

Como epílogo, al no tener el país fondos para pagar la gigantesca nómina de burócratas, por nueve mil millones anuales, el Presidente comenzó a conseguir créditos a un ritmo de 500 millones de dólares por mes, elevando de manera crítica la curva de endeudamiento. Todo el petróleo prendado, la producción en recesión y la recaudación de impuestos a la baja.

Ahora, el país está dividido. Unos asisten a escuelas del nuevo milenio, otros a escuelas del milenio pasado y la mayoría a establecimientos construidos por Eloy Alfaro, García Moreno y los Jesuitas, en el siglo XVIII. Unos viven en ¨casita de cemento¨, otros en casas de caña y otros donde les coge la noche. Unos han pagado su vivienda con 30 años de crédito, otros tiene su vivienda regalada y la mayoría, si tiene un techo ya es demasiado bueno. Unos tienen un seguro pagado con descuento de su sueldo, otros pagados con mensualidades irrisorias e insostenibles y la mayoría no tiene seguridad social alguna, pero les están buscándo el seguro universal, con riesgo de quiebra al IESS.

Del millón de ecuatorianos en la extrema pobreza, algunos lograron construir humildes covachas en zonas invadidas, que el Estado manda destruir, mientras el Presidente regala 1.600 viviendas a Cuba. Construye un hospital de 400 camas, en un lugar sin servicios básicos.

La revolución ciudadana nos deja un país quebrado y plagado de obligaciones económicas, a pesar que nunca antes se contó con tanto dinero. Todo, gracias a la absoluta inoperancia gubernamental de 40 ministros, del gabinete de Rafael Correa.

Ante tales circunstancias, vista la cívica, pacífica y paciente resistencia de la ciudadanía en manifestaciones de inconformidad llena de indignación, firmes. En razón de que la Asamblea Nacional del Ecuador, no responde sino a su grupo partidario, por tanto no puede ofrecer respuestas ni soluciones para corregir la lamentable deriva y solo atina a defender lo indefendible, se hace necesario tomar en nuestras propias manos la esquematización de soluciones para tratar de solventar la crisis creada por cusa de decisiones erradas, des-planificación absoluta, dispendio y corrupción.

La única solución aceptable es preparar en simultáneo Asambleas en las ciudades, que reemplacen a la Asamblea Nacional, con amplia participación y guía de líderes inteligentes, analistas agudos, que enrumben decisiones que debamos apoyar, para evitar que la crisis se vuelva un camino sin retorno, como Grecia o Venezuela.

Una propuesta de alto valor cívico, que corte de raíz al populismo, autoritarismo, totalitarismo al que nos quisieron someter, que nos conduzca a palear la crisis, proponer un gobierno de concertación nacional y planificar un futuro que visualice certezas.

El consenso sobre el futuro, es la única arma contra el repugnante populismo. Ni la banana repúblic, ni la negación del concepto republicano y antidemocrático que hoy vivimos, estará jamás en el espíritu de nuestras decisiones.

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One Response to EL ANTICORREISMO EN MARCHA Por Estuardo Melo

  1. Marcelo Meneses Altamirano says:

    No se olvide Estuardo que Correa recibió de Chaves 8 millones de dólares en efectivo para su primera campaña, lástima que no se pudo comprobar porque introdujeron en avionetas desde Venezuela. En el primer viaje trajeron 2 millones según se reportó a la CIA.

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