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by • April 9, 2014 • Adrian ZabalaComments (0)1938

EL AFILADOR DE TIJERAS Por Adrian Zabala

Adrian-Zabala-150x150En uno de los primeros programas de “PATO MARTE LA NOCHE”, transmitido por Gamatv, el actor Ricardo Delgado ataviado con turbante y capa intentaba un truco de magia. Uno de los invitados, otro actor, soltó: “Es la primera vez que veo a un gallinazo haciendo magia”. El conductor del programa señor “Pato” Borja se desató en sonoras y largas carcajadas  al igual que sus contertulios. El malestar del señor González, de raza negra, fue notorio, pero supo disimularlo esbozando una sonrisa. La clara alusión racista no tuvo por parte del señor Borja ningún comentario para intentar alguna disculpa a su compañero de programa o pedir al invitado que lo haga. No, todo lo contrario, parece que le encantó el grosero chascarrillo que lo celebró con efusión y aplauso incluido.

En otra dimensión, los censores del gobierno no parpadean para no perder detalle ni dejar escabullir sílaba alguna pronunciada por los periodistas de radio y televisión, tampoco duermen para no perder tiempo y revisar con milimétrica precisión todo lo publicado en la prensa independiente. Nada será, ni debe ser, pasado por alto, todo es censurable y si no lo es, no importa, solo hay que acomodarlo bonito para que quepa en el morral que dice: “Ley de comunicación”.

En una tierra de ensueño llamada Esmeraldas, la salsa revienta los oídos, Joe Arroyo suelta “La Rebelión”…

-”Cuando aquí llegaban esos negreros, africanos en cadenas besaban mi tierra, esclavitud perpetua. Un matrimonio africano esclavos de un español, él les daba muy mal trato y a su negra le pegó. Y fue allí se rebeló el negro guapo…”.

Una negra bien tallada con dientes blanquísimos y mirada matadora azota las baldosas sin piedad, su piel quema al tacto, ella se sabe hermosa, divina, y lo hace notar. Ríe, se sacude, levanta con las manos su larga cabellera rizada. ¡NEGRA BELLA! No se detiene en su danza de frenesí tropical. Los Niches se hacen presentes…

-“Una aventura es más bonita si no miramos el tiempo en el reloj…”

El monumento de mujer me llama con sus dedos y su mirada matadora, sonríe mostrando sus dientes blanquísimos, “ahora tú”, enrosca sus brazos en mi cuello y se mueve, se mueve, se mueve. Me lleva a tocar el cielo con las manos…

En uno de sus fusilamientos sabatinos, el Excelentísimo Señor Presidente Constitucional de la República se acuerda de la Doctora Lourdes Tibán: “Esa señora joda peor que la ladilla”. Arranca sonoros aplausos de su público contratado por un pan con queso y un tampico. El señor presidente defiende su bien ganada honra de esta manera. Denostando a todo ser humano que se atreva a cuestionarlo. En este espacio, de “solaz” y “esparcimiento”, dedicado a toda la familia ecuatoriana, El Inimitable afila las tijeras que los bien calibrados representantes de la SECOM, SUPERCOM, CORDICOM, y toda pendejada terminada en “com”, usarán para jugar a las cucas con la libertad de expresión en el Ecuador. Como niñas emocionadas por vestir a sus muñequitas de papel, recortan las libertades hasta dejarlas a la medida de la revolución ciudadana…

-¡”Mira, mami, que linda quedó mi cuquita “Revolución Ciudadana”!

Así, la revolución de papel queda bien vestidita, presentable, primorosa, ataviada con lindos trajecitos, que los santos inquisidores revolucionarios le prodigan a punta de tijeretazo a la libertad de expresión

Una nueva edición del festival “Todas las voces todas” organizado por la revolución ciudadana, presenta  a lo más selecto del canto y la música protesta latinoamericana. Los revolucionarios de ocasión se deleitan y de paso se embarran de socialismo del bueno, de ese que le gustaba a la “Negra” Mercedes Sosa. Algunos trovadores ya han pasado por el imponente escenario, más parecido al de los conciertos de las grandes bandas de rock gringas que al de unos austeros socialistas revolucionarios. Así, alguien, guitarra en mano, pidió…

“Aunque la virgen sea blanca, píntame angelitos negros, que también se van al cielo todos los negritos buenos”.

 Un grupo de cumbia colombiana puso a bailar a los socialistas de trajes Pierre Cardin y Rolex en la muñeca izquierda. La “Pollera colora” inundó el ambiente…

– “Ay, al sonar los tambores esta negra se amaña al sonar de la caña van brindando sus amores. Es la negra Soledad la que goza mi cumbia esa negra salamuña que caramba con su pollera colorá…”.

El festival continúa y los socialistas de pacotilla se sienten más revolucionarios que nunca. Quilapayun salta al escenario con “La Muralla” todos se ponen de pie y aplauden con euforia, cantan, levantan las manos, lloran, este himno les vuelve más sensibles todavía…

– “Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos los negros, sus manos negras los blancos, sus blancas mano”.

 La señorita asambleísta Alexandra Ocles, sentada en las primeras filas, no puede más. Salta al escenario, baña en sangre a los músicos, tira por los aires los instrumentos (unos platillos van a dar en el mismísimo cráneo del Galo Mora que ya estaba happy de tanto canelazo), toma un micrófono y grita:

-¡AFRODESCENDIENTE! ¡AFRODESCENDIENTE! ¡AFRODESCENDIENTE!

¡ENNNTIENNNDANNN!

Hasta la más alta alcurnia revolucionaria, que detrás de bastidores disfrutaba del espectáculo, se conmociona con los gritos de la asambleísta, algunos ya se encontraban en calidad de bulto por la ingesta abusiva de hasta tres botellas de Johnnie Negro por camarada. Un silencio sepulcral invadió el recinto; solo el jadeo, provocado por el esfuerzo de lanzar el bombo hasta la décima primera fila de butacas, se dejaba escuchar por los altoparlantes. La digna representante de los afros se siente una heroína, ha defendido a su raza, está a la misma altura que Martín Luther King, al menos, eso piensa en su desvarío.

El público sale de la perplejidad, se dejan escuchar unos chiflidos que se hacen más y más fuertes. El caos se desata, objetos contundentes de todo calibre caen sobre la humanidad de la señorita asambleísta, los revolucionarios achispados se acuerdan de todo el árbol genealógico de la dama. El público asistente menor de edad aprende más de cien formas diferentes de tratar a la señora mamacita de alguien cuando se está emputado. Muy mala idea la de Alexandra, le dijeron de todo, menos afrodescendiente…

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