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by • June 5, 2017 • Estuardo MeloComments (0)389

#Ecuador QUEREÍS REVOLUCIÓN? Hacedla primero dentro de vuestras almas! Por Estuardo Melo

  • QUERÉIS INVOLUCIÓN? Convocad a los progresistas del SEMPLDES…
  • QUIRÉIS CORRUPCIÓN? Decretad emergencias, giros específicos y  activos intangibles.
  • QUERRÉIS ANTI-CORRUPCIÓN? Poned a los ratones a cuidar el queso!
  • QUIREÍS ROBOLUCIÓN? Abrid cuentas off-shore y excavad caletas!
  • QUIRÉIS IMPUNIDAD? Instalad en sus cargos a Contralor, Fiscal y Jueces propios!
  • QUERÉIS RE-ELECCIÖN? Instaurad un fraude!
  • QUIRÉIS CONTINUISMO? Cambiad de estilo!
  • QUERÉIS RECESIÓN? Poned a un desquiciado a disponer de vuestro dinero.
  • QUIRÉIS JUSTICIA? Metedle la mano y será toda tuya!
  • QUERÉIS AUSTERIDAD? Pagad la mitad al jerárquico superior.
  • QUEREIS HOMOLOGACIÓN? Verificad su sustentabilidad.
  • QUEIRÉIS SOSTENIBILIDAD? Eliminad las brechas!

EStuardo meloRafael Correa deberá ser juzgado porque  boicoteó el desarrollo económico del País, especialmente porque su gobierno contó con precios internacionales del petróleo tan altos que permitían financiar un Plan Nacional de Desarrollo consistente, de largo plazo y contrariamente, aplicó una política de gasto que desencadenó endeudamiento, iliquidez y crisis, provocando  una recesión para  los siguientes 10 años.

Un alma miserable, atormentada, llena de odio, obrando por venganza, no tiene fuerza moral ni entereza para hacer algo positivo. Disfraza sus acciones con falsos objetivos redentores, pero lo que realmente busca es causar daño y saciar sus bajos instintos.

Haber desperdiciado una oportunidad así, significa un golpe brutal en la evolución social y económica del Ecuador y es necesario que se establezca la gravedad del daño causado y sus consecuencias.

Los últimos 10 años de gobierno de Rafael Correa, significan la vigencia de un pugilato activado para dominar, agredir, intimidar, amenazar, amedrentar  a la sociedad y personas a quienes impusieron iniciativas dudosas, propuestas extrañas, mientras paralelamente se instrumentaba una estrategia de cooptación y debilitamiento institucional, asegurando lo que era su principal objetivo: llevar a nuestra sociedad hacia un régimen de economía centralizada. Fuimos sometidos a un permanente maltrato, hostil  y sistemático, que acalló la disidencia y eliminó la posibilidad de rechazo a su retrógrada concepción de la sociedad y a un cambio forzoso de nuestras normas de convivencia.

Dice haber dejado bases sólidas para el futuro desarrollo, refiriéndose a la infraestructura construida, pero omite decir que esas inversiones no tuvieron real factibilidad por el incremento de sus costos y la imposibilidad de la amortización de esas inversiones.

Mientras en el año 2006 el Ecuador era un huerto precario de lechugas, el 2007 en imperdonable descuido irrumpió en el huerto una insaciable bestia, que comenzó comiéndose su mejor producto y, cuando el huerto daba sus mejores frutos, pisoteó como pudo el resto, se empachó y pudrió lo que quedaba, para finalmente en un acto de total desquicio,  revolcarse en el marisma resultante, pretendiendo que sus diez años de destrucción, no eran fetidez, sino ganancia. Qué Bestia!

Fuimos llevados, desde la mayor bonanza petrolera, a la peor crisis, por obra de su despilfarro demencial en que sacrificó la posibilidad de desarrollo económico, productivo y mejoramiento social para dejarnos en lo que tenemos ahora, la más grave crisis fiscal y económica en la que toda la seguridad y supervivencia del Estado queda en riesgo.

Para colmo, queda a cargo del manejo de la situación, un gobernante a quién se le ha ocultado lo que recibe como País, que parece no tener en claro  lo que está por ocurrir, ni de lo que tiene hacer para remediar ese colosal deterioro a pesar de que muchos tratan de evitar su propio desprestigio.

Es tal la crisis provocada por Correa en las finanzas del Estado, que si se quisiera hacer algo para remediarla, se debería trabajar con similares criterios a los de Clemente Yerovi Indaburu, para sanear y sincerar la economía. Un plan Marshall y un ejército de salvación, para neutralizar la catástrofe.

De lo hasta aquí expresado por Lenin Moreno parecería que tal crisis no existe y por tanto no requiere atención prioritaria. Una buena medida económica, sería exigir al Banco Central un estudio de sustentabilidad de las finanzas públicas y tomarlo como guía para asumir decisiones, para salir de la crisis y ofrecer perspectivas futuras de desarrollo económico que soporten el desarrollo social. Un plan macroeconómico que ajuste todas las profundas brechas que afectan la sustentabilidad del sistema económico.

Pero Moreno, atado por su ideología, a su compromiso político y a la grave situación que le toca afrontar, no puede admitir de frente el fracaso del proyecto correísta, de sus funestas consecuencias ni de los correctivos necesarios, principalmente aquellos que se relacionan con el demencial gasto, presupuesto desfinanciado, recursos disponibles, pago de deuda pública, cifras reales que permitan proyectar las políticas públicas con certeza. Es difícil que admita que su gobierno deberá por fuerza de las circunstancias en un plan de ajuste, que es lo único que cabe.

El correísmo fue un fracaso en muchos frentes, principalmente el económico y también en el ideológico, porque no logró convertirnos en el modelo de economía centralizada, pero propició en cambio, una gestión administrativa descuidada que significó corrupción de toda la obra pública ejecutada en los 10 años. Un inventario prolijo del perjuicio, daría cuenta de al menos 30 mil millones de dólares desfalcados.

Para colmo, se avizora cierta debilidad política en el nuevo régimen. Mientras se supone una continuidad de metas y acciones con la etapa previa de 10 años, a la que insisten en sobre valorar, la única oportunidad que el País tiene para no terminar de hundirse es recomponer el deterioro. Subsiste una serie de candados y controles, los que si en realidad se quiere retomar rumbos habrá que romperlos y en lugar de insistir en objetivos errados, asumir un camino hacia el desarrollo económico. Un desarrollo basado en la democracia liberal, el libre mercado, la competencia, la inversión privada, la apertura comercial y la exportación de productos, el reforzamiento de la dolarización es decir, todo lo contrario a lo que Correa nos llevó.

Lenín Moreno debe estar ante esa disyuntiva: O maneja un discurso del camino ya trazado y continúa con las consignas de la revolución, o cambia radicalmente los objetivos de gobierno para entrar en una etapa de transición y recuperación fiscal e institucional. Al parecer, ya ha comenzado la ruptura!

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