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by • January 31, 2017 • Estuardo MeloComments (0)437

#Ecuador POR PARTIDA DOBLE Por Estuardo Melo

La primera convocatoria para debatir sobre la problemática nacional, ha sido herramienta valiosa para acercar a los votantes al pensamiento político de los candidatos presidenciales de la contienda de febrero 2017.

EStuardo meloPermitió una participación en igualdad de condiciones de los presidenciables, aunque no es menos cierto que faltó resaltar de inicio una presentación formal a la ciudadanía de que cada uno de ellos. Ese factor pudo haber marcado una comparación indispensable para quienes pretenden dirigir tan alta función pública. Puede decirse que en el panel, no son aptos todos los que están, ni están todos los que debían. Sin embargo, la percepción de quienes atendieron la convocatoria como espectadores podrán fácilmente encontrar las preferencias con base en los valores, tanto personales como intelectuales de cada uno y orientar su decisión en el proceso de selección.

Es que el País no puede volver a arriesgarse a situar en la más alta magistratura, a personas sin antecedentes curriculares ni referentes éticos, porque el ejercicio de una función pública requiere principalmente de decencia, calidades y principios éticos que ofrezcan seguridad a su actuación como gobernantes. No vaya a resultar, que por apurados y desprolijos nos toque cargar con las consecuencias de otro desubicado, que por suerte no parece ser el caso.

Por el lado que se lo mire, quien llegue a ser electo como primer magistrado del País, será literalmente el síndico de la quiebra del Fisco y lo único que podrá hacer será tratar en la medida de sus capacidades y buen gobierno, salvar al país de la debacle en que se encuentra y ser la punta de lanza para remediar la profunda recesión que deja el correísmo.

Por esa razón, es incomprensible que la contienda electoral se vea signada por un aspecto enrarecido como denominador común:

Como situación imperante, un gobierno de 10 años que habiendo deteriorado en grado superlativo las finanzas públicas, lo hundió en una recesión para largo término, lo endeudó con cifras imposibles de pagar con los ingresos fiscales actuales, hipotecó para los próximos 10 años el excedente petrolero de exportación y entregó activos productivos como anticipos de liquidez, para luego utilizar esos empréstitos, anticipos por entrega de activos y avances por entrega diferida de petróleo, en el pago de compromisos y contratos mal sustentados y gasto corriente del Presupuesto del Estado y como valor agregado una corrupción endemoniada de los funcionarios de gobierno.

En resumen: un gobierno de 10 años que entrega a la próxima administración una caja fiscal ilíquida, luego de haberse dispuesto DOSCIENTOS SESENTA MIL MILLONES DE DÓLARES, recaudados en ese mismo período por impuestos y ventas petroleras y, como no le fuera suficiente esa enorme fortuna utilizada para mantener  el demencial  gasto público, procede a endeudarse y comprometer los ingresos del País para los siguientes 10 años. Despilfarró en 10 años, lo que se recaudará en 20.

Ante semejante escenario, ninguno de los candidatos parece inmutarse ni asumir la situación de iliquidez y crisis fiscal. Piensan iniciar su rol en el nuevo período administrativo, como si esta fuera una transición normal, cuando por el contrario, quien sea electo va a tener que cargar con el costo político al no haber asumido la dimensión real de la crisis y el señalamiento de sus autores, como el principal objetivo a vencer; tener que gobernar sin un presupuesto aprobado para el año 2017, que no ha sido aprobado para evitar que las cifras establezcan la verdadera dimensión de la catástrofe económica y que como lo establece el candidato vicepresidencial más versado en economía, el déficit de este año supera los 20.000 millones de dólares. Cifra imposible de cubrir si no es con más deuda o sea con igual receta a la utilizada para maquillar la debacle. Tampoco han logrado visualizar, que la única manera de nivelar la economía del  país, será recuperando los valores pagados en exceso a los contratistas del Estado, previo juicio por estafa y embargar las propiedades y cuentas de los funcionarios corruptos. Menos aún, partir de un análisis macroeconómico que les permita visualizar la profundidad de las brechas creadas por el pésimo gobierno que les precedió para proceder a elaborar sus planes y propuestas.

Tendrán que hacerse cargo de una situación limitada de ios ingresos del país para los próximos años, serán los 10 o 12 mil millones de dólares que los ecuatorianos pagan por impuestos, más pequeños réditos si las hidroeléctricas funcionan y su energía puede ser exportada (no hay cifras en la exportación a Colombia) y lo que quede de la refinación del petróleo, que probablemente sea un negocio del Estado a pérdida, por la mala calidad de la gasolina. Debe quedar en claro para los candidatos, que los ingresos por venta de petróleo, están comprometidos con China y Tailandia hasta el  año 2026, es decir, no podrán contar con ese ingreso que en los 10 años precedentes significó 140.000 millones de dólares de ingresos al fisco.

Los gastos corrientes del Estado llegan fácilmente a 9.000 millones de dólares, es decir, en el balance de ingresos y egresos, quedan dos o tres mil millones para el pago de la deuda, la misma que requiere de al menos siete mil millones solamente el próximo año  para su servicio y que en los años subsiguientes, los compromisos de pago se incrementan por el vencimiento de los bonos de corto plazo que el gobierno emitió. Sumen a ese déficit acumulado, el ya generado en el 2016, que Mauricio Pozo ubica en 20.000 millones.

Entonces, cuál es el margen de maniobra del próximo gobierno para financiar las ofertas de campaña, que por ganar votos han llegado a extremos imposibles de cumplir. El más descabellado de todos, es el de Cynthia, que ofrece viviendas sin entrada, para pagar a 20 años con 1% de interés y que sería financiado por la banca privada!

Obviamente, ante tal descalabro, lo único que podrán hacer es facilitar acceso para la inversión privada, el incremento de inversiones en el sector industrial instalado, agro industrial y artesanal, pero para eso, deberán crear una base legal apropiada para que los inversionistas tengan seguridad jurídica y económica para sus proyectos.

Por otra parte, si van a incrementar las inversiones, las plazas de trabajo y los productos, lo primero que deben hacer es saber a quién van a vender, ya que el mercado local está saturado y en plena depresión. Abrir mercados en el exterior, que requiere de tiempo.

Necesitan conocer además, al tratar de ser un gobierno gestores de la ampliación de los mercados, cual es el potencial productivo del país y en qué plazos pueden ofrecerse los productos. Un verdadero y sustentado proyecto de largo plazo.

En cualquier caso, el próximo gobierno no podrá hacer otra cosa que transparentar las acciones y cifras del gobierno anterior, para evitar que la responsabilidad por sus decisiones recaigan en el nuevo gobierno y no en quienes lo originaron, porque tendrán que desacelerar el impulso de 10 años de empeños de Correa, para llevarnos al comunismo y dar un giro de 180 grados hacia una economía de mercado que logre la salida del país de la imparable recesión en que se debate.

Casi podría decirse que los ecuatorianos podríamos darnos por satisfechos, si la crisis se resuelve en un tiempo prudencial, así las medidas económicas que deban tomarse fueran duras. Lo importante es sincerar las cifras y sanear la macroeconomía, cuyos indicadores, brechas y escenarios, son desoladores a estas fechas.

Pero volviendo al debate, en general, el panorama que ofrecieron los candidatos, fue de mucha versación y conocimiento de los asuntos que trataron, seguridad y convicción sobre sus propuestas y deseos de servir al País y rectificar rumbos, coincidiendo en los graves errores del gobierno saliente. Es probable que las iniciativas puedan confluir como en un “think tank”, para aplicarlos en bien del país.

Es posible  que  entre los candidatos que mejor presentaron sus opciones ya podremos contar con un nuevo Fiscal General y ministros de Relaciones Exteriores y Defensa para el próximo régimen.

En esta ocasión Guillermo Lasso, que al parecer es el candidato opositor más fuerte, fue el más aludido y eso le ofreció mayor tiempo de exposición y mejor afirmación de sus argumentos. Es probable que si Lenin Moreno aceptaba debatir, habría sido el objeto mayor de los atraques, puesto que representa la continuidad de los objetivos ocultos en la agenda de un gobierno nefasto y corrupto, que deja al País en grave situación de inestabilidad económica.

La estrategia del gobierno para demorar la difusión de los nombres de la lista de Odebrecht, sin embargo, mantiene a Lenin Moreno como primero en las preferencias electorales. Sin embargo la sola presunción de que el vicepresidente Glas hubiera aceptado tratos corruptos para el regreso de esa empresa al Ecuador en el 2010, que implique igualmente al Presidente y al Ministro Albornoz,  son la precepción clave para que el candidato oficialista pierda su lugar como candidato con mejor opción.

Ha sido un gran error de Lenin Moreno su decisión de no asistir al debate. Se ha visto en sus justificativos, una incapacidad para defenderse de los ataques al gobierno al cual se perteneció, a rehuir a una confrontación en que es minoría y que seguramente habría podido pasar como víctima y aplacar el deseo de los demás candidatos de enrostrarle las culpas de la situación política y económica del país y de la corrupción de su gobierno.

El país está a la espera de la lista de nombres de los sobornados por Odebrecht, el perjuicio que ocasionaron esas coimas al país y ver lo que el candidato oficialista va a decirle al País en el próximo debate.

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