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by • December 1, 2016 • Estuardo MeloComments (0)591

#Ecuador PERSPECTIVAS FUNESTAS Por Estuardo Melo

No tengo más que ofrecer que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. WINSTON CHURCHILL

Qué pueden esperar  los prospectos presidenciales y sus grupos de apoyo político como gobierno a partir de Mayo 2017.

EStuardo meloNinguno de ellos consideró el hecho de gobernar en tiempos de crisis, ser el síndico de una quiebra económica, o hurgar la podredumbre que quedó, para ver si hay algo rescatable producto del desgobierno de 10 años que el correísmo deja como secuela. Será  eso sí la principal disculpa que van a ofrecer, para afrontar el hecho de que nada bueno se puede esperar. Si Correa lo hizo a propósito, no lo pudo hacer mejor. El resentido debe estarlo disfrutando como puerca en lodo por el resultado que obtuvo.

Muy probablemente, dada la penuria fiscal, tendrán que seguir con la misma política de endeudamiento del correísmo, es decir resolver el día a día de los egresos fiscales, con la misma “creatividad” que demostró Correa, para engatusarnos. Ir tapando los caliches del barril sin fondo del gasto, con créditos al 7% y 10.5% e hipoteca abierta sin fecha de caducidad, para la entrega del petróleo, tal vez con el mismo arreglo corrupto de transporte que beneficia por debajo a aquellos que lo negociaron, que cada cierto tiempo deben estar recibiendo grandes regalías en sus cuentas del exterior.

El encubrimiento de la corrupción seguirá intacto, puesto que Fiscal y Contralor serán cargos instalados por el anterior gobierno y hasta con la pretensión de reelección de los actuales, que fueron fichas claves de protección de los ilícitos.

Si hablamos de egresos, al menos en el primer año, el Presupuesto del Estado, será el que deje el gobierno anterior, con su consabido hueco que arrastra un déficit de 10.000 millones de dólares.

Nueve mil millones de gasto corriente y sueldos que no podrán ser modificados. Tal vez para el año 2018, podrían llegar a un acuerdo con burócratas, militares, Policías y maestros, para que consientan rebajar sus remuneraciones en al menos un 50%, o enfrentar la alternativa de suprimir partidas y puestos de trabajo. Aceptan la rebaja o se quedan sin trabajo. Con el consiguiente agradecimiento a Correa por su “década ganada”.

Ante la coyuntura de carencia de sustentabilidad de los programas sociales gratuitos, el nuevo gobierno deberá tarifar los servicios y cobrar por las medicinas e insumos para  mantener funcionando el servicio y los desayunos, almuerzos, uniformes y útiles escolares deberán ser cobrados a los padres, ante la falta de fondos fiscales para adquirirlos.

Los doscientos mil burócratas enrolados por Correa, tendrán necesariamente que ser despedidos, probablemente sin indemnización. Una reducción del aparato estatal será imprescindible anta la inexistencia de dinero para el pago de haberes, con la consecuente secuela de desocupación. Los edificios que ocupan deberán ser devueltos, a los arrendadores y tendrán que permanecer vacíos por mucho tiempo ante la falta de demanda y los muebles y computadores rematados.

Los vehículos oficiales de lujo, los aviones presidenciales, deberán también ser rematados para solventar lo más urgente y cada burócrata deberá llevar su propio papel higiénico, que antes acostumbraron llevarse del trabajo a sus casas. Los antiguos vehículos que utilizaba el ejército, deberán ser reparados, ante el rápido deterioro de los camiones chinos.

Los edificios construidos con crédito chino para las plataformas gubernamentales, deberán ser alquilados o vendidos, (si hubiera demanda de esos espacios) para ayudarse en el pago y amortización de los créditos.

Si de ingresos se trata, podrán contar exclusivamente con los 10.000 millones de impuestos (recaudación a la baja), que los trabajadores y empresas pagan cada año. Será difícil evitar la supresión de anticipos e incremento del IVA, impuesto a la salida de capitales y tasas arancelarias elevadas por la falta de fondos para el financiar del presupuesto.

Será importante recalcular las asignaciones de los GAD´s y hacer que sus autoridades analicen la posibilidad de un autofinanciamiento con elevación de impuestos prediales, tasas, servicios y peajes de carreteras. La obra pública en su totalidad, deberá mantener una moratoria por la falta de liquidez nacional y local.

El pago de la deuda al IESS será difícil, si no se efectúa una operación de fiducia de la producción de las hidroeléctricas para que la Seguridad Social recaude  el valor de los megavatios producidos y recupere sus capitales, es decir, que ese ingreso tan publicitado y esperado por el gobierno correísta, no podrá ser utilizado para otros fines estatales. Es necesario transparentar la venta de electricidad a Colombia para ver si son cifras significativas y apagar las plantas que queman combustible, ya que tanta energía hídrica se está produciendo.

La recaudación de las concesiones mineras es por demás exigua y no tiene una incidencia mayor en la solución de los problemas fiscales, en todo caso sus regalías pasarán en su totalidad al pago de la deuda contraída con anterioridad. Podrían tener mejor rentabilidad si se procede  a procesar los metales y minerales en el país y no venderlo como material en bruto.

En cuanto al incremento de inversión nacional y extranjera, eso demandará de confianza en el nuevo gobierno. Esa confianza se construye con el tiempo, un tiempo que no tenemos. En todo caso, cada plaza de trabajo formal, requiere de 10.000 dólares de inversión. Es decir, si el Señor Lasso ganara las elecciones, debería conseguir una inversión para el sector privado de al menos 10.000 millones de dólares, para el millón de empleos ofrecidos, que de todas formas resulta corto, en comparación con la necesidad de trabajo formal para la población económicamente activa, que requiere de un incremento anual por tasa de crecimiento de cuatrocientas mil plazas, más las deficitarias que deja el desastre económico.

Lo que sí puede ser clave en la recuperación, es el cambio a un modelo económico de mercado, abierto, con reglas fijas y respaldo legal, que promueva las exportaciones y la creación del empleo.

Todos los sueldos, viáticos, asignaciones, contratos de consultoría con funcionarios, asambleístas, diplomáticos auspiciados por el gobierno, deberán ser auditados por contraloría, para verificar su cumplimiento y obtener su devolución, en caso de incumplimiento.

El nuevo gobierno deberá también eliminar de forma gradual los subsidios a los combustibles importados y establecer un costo real para los producidos localmente.

Tendrá que reducir al máximo el pago de bonos de la pobreza y eliminar definitivamente el bono de vivienda. Sería mejor destinar esos recursos a la microempresa, cursando una obligación legal que obligue a mantener con dignidad a los adultos mayores desprotegidos por sus parientes.

La única forma de recuperar en algo la situación económica, se sustentará entonces, en la AUDITORÍA DE LA OBRA PÚBLICA Y LA CONTRATACIÓN DE CRÉDITOS, efectuada en el gobierno anterior. Si se habla de una obra que alcanzó un monto (que ni los mismos del gobierno saben) de 70.000 millones de dólares y considerando un sobreprecio de esos trabajos de al menos un 30%, deberá en teoría recuperarse de las empresas contratistas y proveedoras del Estado un valor de 21.000 millones de dólares y aunque una auditoría de esa magnitud lleva tiempo, habrá que hacerla porque es el único medio posible para recuperar la fe pública.

El nuevo gobierno tiene que elaborar una lista de proyectos para priorizar la fiscalización, revisar las auditorías supuestamente realizadas por la Contraloría General que menciona el vice-presidente, analizar las denuncias de la Comisión de la Verdad y los informes detallados por Fernando y Arturo Villavicencio en cuanto a contratos petroleros y proyectos hidroeléctricos. Revisar los proyectos Multipropósito y los planillamientos  y protocolos de las obras viales. Una auditoría total al portal de compras públicas.

Pero hay un asunto adicional. Es la AUDITORÍA DE GESTIÓN al despilfarro de los fondos públicos. Es Necesario revisar con minuciosidad, dónde se desvanecieron los DOSCIENTOS SETENTA MIL MILLONES DE DÓLARES que el gobierno de Rafael Correa recibió por venta de petróleo e impuestos, durante los 10 años de su gobierno, no vaya a resultar, que parte de los mismos estén camuflados para apoyar el retorno del psicópata.

Por esa razón debieron concertar con anticipación respecto a lo que Ecuador requiere en época de crisis y recesión. Tendrán que pagar políticamente por medidas antipopulares e inflacionarias, por culpa del demencial y estúpido despilfarro ocasionado por Correa, con los fondos públicos nacionales, que si hubieran sido bien administrados no habría necesidad de tomarlas.

No hubo ni de cerca, la posibilidad de proponer un proyecto de largo plazo, una clara imputación al gobierno que fenece por sus errores, una auditoría formal y efectiva para recuperar los valores robados por los corruptos del gobierno ni una plataforma que de seguridad a los ecuaotiraanos.

Ahora, no se puede hablar de desarrollo, inversión pública ni gasto que no sea el estrictamente necesario. Solamente la posibilidad de salvar al país de la quiebra y el desprestigio internacional y eso tomará al menos 10 años. Un gobierno austero, firme y visionario, que permita encontrar un mínimo de seguridad en el futuro. Clemente Yerobi, se te extraña!

 

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