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urna electoral

by • August 15, 2016 • Carlos RiveraComments (0)576

#Ecuador UN PAÍS, UN NOMBRE Y UN DESTINO Por Carlos Rivera

Carlos RiveraA poco menos de 7 meses de las elecciones, no creo que se necesite ser politólogo, ni tener acceso a las cifras de las buenas encuestas, para prever un resultado electoral desfavorable a la Revolución Ciudadana, no obstante del habitualmente alborotado ambiente político y el siempre importante, y no muchas veces muy racional voto vergonzoso, que nunca se puede desestimar y que siempre le añade un margen de error nada despreciable a las previsiones de los resultados electorales en Ecuador.     

Me atrevo a anticipar un resultado en esta oportunidad, por cuanto la gavilla de sátrapas y bucaneros más grande que recuerda la historia que arremetió no solamente a Ecuador, sino a Argentina, Venezuela y otros países de la región en estos aciagos tiempos del Socialismo del Siglo XXI, han hecho todos los méritos necesarios para dejar el poder por la vía democrática, y recalco que debería ser estrictamente bajo esa vía, para no dejar cadáveres políticos insepultos que en un horizonte no muy lejano puedan presentarse con la cara bien lavada y como los supuestos mártires de algún proceso de destitución o derrocamiento, aun cuando lo hayan tenido bien merecido.  

De hecho, en Ecuador la gestión de la revolución ciudadana en verdad ha sido colosal, por cuanto han hecho en menos de 10 años, lo que la llamada partidocracia tardo en hacerlo cerca de 30 años; esto es, que nos lleguemos a hastiar de los “ciudadanos” en el poder, muchísimos de los cuales, fueron reciclados de la misma vieja partidocracia, por lo que ya nos van haciendo más de una y no creo que lleguen por más, y no por que no quieran, sino porque el pueblo no los va a dejar, salvo que nos volvamos equivocar, y allí sí, mejor llévense al país entero en peso.

Lo que ciertamente está en dudas y a pesar de los precandidatos muy rescatables que existen es el nombre que puede catapultar todo ese desencanto con el gasto público excesivo e incoherente con los pedidos de sacrificio al sector privado, con una publicidad abombante, con el exceso de regulación, con la falta de control y la corrupción galopante que golpea a todo nivel y no solamente en las altas esferas, con la concentración y abuso de poder, con el insulto, la prepotencia y la persecución.

Pero lo que tampoco el país ha reflexionado, es cómo desmontar el exceso de carga estatal y echar a andar un carro que los revolucionarios lo están dejando dañado y chocado a media vía, y qué en términos prácticos, representa asumir los siguientes retos:        

  • Cómo despedir a cientos de burócratas, privatizar en unos casos y cerrar unas cuantas instituciones o dependencias en otros casos, sin provocar un estallido social, ni aumentar la cartera vencida de los bancos y el propio seguro social.

 

  • Cómo sincerar los precios de los combustibles y los servicios básicos, sin provocar una conmoción social que paralice el país, y que junto a lo anterior, tenga un efecto expansivo antes que contractivo en la demanda agregada, por los efectos positivos en el riesgo país, en las tasas de interés y las expectativas sobre la economía a partir de la estabilidad macro alcanzada.   
  • Cómo fomentar la inversión extranjera directa en los más diversos sectores, incluidos los estratégicos como el petróleo y la minería, logrando el apoyo de las comunidades y minimizando las protestas sociales, a fin de salvar la fuente de liquidez de la dolarización.

 

  • Cómo concesionar la obra pública, que es la única forma de mantenerla en buen estado.
  • Cómo flexibilizar el mercado laboral para que no sea el empleo la variable de ajuste en los ciclos contractivos y poner en jaque a la misma dolarización, pero sin que ello provoque un estallido social de proporciones.

 

  • Cómo cumplir los compromisos de la deuda externa y las preventas de petróleo, con una reducción de impuestos que incentive la inversión privada, pero sin que se desequilibre las cuentas fiscales.

En definitiva aunque no hay mucho misterio en revertir el actual ciclo recesivo e iniciar una etapa de crecimiento sostenido, aún con un régimen de tipo de cambio fijo extremo, la tarea no es nada fácil y el principal problema a resolver es el “timing” de las políticas y el cómo se puede direccionar políticamente todas estas reformas que no van a ser nada populares y que con  seguridad van a lanzar a las calles a las huestes de la izquierda y los que sabemos se presenten nuevamente como los salvadores de la patria, algo que la historia económica no debería permitir, dándoles el lugar privilegiado que se merecen en los registros de los desastres nacionales. 

 

De allí que considero que el destino de todo un país depende del nombre del próximo presidente y no precisamente por el nivel de conocimiento requerido, sino fundamentalmente por su liderazgo y capacidad de consensuar para enrumbar las cosas sin provocar una conmoción social.      

 

happy wheels

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