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by • September 26, 2016 • Estuardo MeloComments (0)1013

#Ecuador PARA EL JUICIO DE LA HISTORIA O EN LOS TRIBUNALES Por Estuardo Melo

EStuardo meloUrge establecer con claridad meridiana la diferencia entre la realidad factual de hechos protagonizados por el gobierno en los últimos 10 años, dejando de lado la imagen propagandística que intentó crear un relato de solvencia, despegue, eficiencia administrativa y servicio social permanente. Habrá que contar eso sí, con toda la documentación generada en 10 años de administración fallida del Estado, hasta entender las verdaderas connotaciones de la crisis. El análisis forense de un despojo administrativo en total descomposición.

Se requiere de una línea de tiempo construida con fechas, ingresos y egresos, ítems, registrados en las cuentas  del tesoro nacional que expliquen cómo ocurrió el desastre y señalar con exactitud los equívocos de la gestión pública y los responsables del gobierno. Sería inaceptable que el demencial absurdo quede sin revisión y castigo.

Cuando Jamil Mahuad fue posesionado como Presidente, dijo que sabía lo que se tenía que hacer y cómo hacerlo, obviamente no se refería a la administración del Estado sino a otras cosas, muy torcidas y reñidas con la ética, que las sabía hacer a la perfección y no eran para nada las que se esperaba del mandatario.

Pero, Rafael Correa y la revolución ciudadana se constituyen en el mayor engaño masivo que los ecuatorianos hemos debido soportar en todos los tiempos, una estafa política de consecuencia devastadora e irremisible, equivalente el daño ocasionado por 100 terremotos de la magnitud del de Abril16. Ni supo que tenía que hacer, ni cómo hacerlo para conducir al país por la senda del desarrollo. O mejor, supo exactamente lo que tenía que hacer para demoler las estructuras económicas del país y nadie lo pudo haber hecho con mayor éxito. Este señor, estaba predestinado para frustrar la única y extraordinaria oportunidad que el país pudo tener para despegar hacia el progreso e irrumpió en el momento justo.

En efecto, su demencial instinto destructivo equivale al efecto de diez terremotos por cada año  con una devastación económica total, una riqueza petrolera en los mejores precios aniquilada y las posibilidades de desarrollo neutralizadas y postergadas por dos décadas: la una, correspondiente a su período y la que queda en recesión por 10 años más porque para colmo, este conjunto de desaciertos malintencionados e infames, propios de una mente enferma, dejan al país endeudado y sin recursos para cubrir las obligaciones que ese malhadado gobierno originó. 

Una devastación de semejantes proporciones, en que desaparecen de la economía fiscal  trescientos mil millones de dólares y, ya en completa iliquidez, se vende a la barata instalaciones como el EQ2, se prenda el oro físico, se concesionan campos petroleros para conseguir anticipos, se entrega soberanía de los puertos, se frustran las alternativas de crecimiento, se vende el usufructo de hidroeléctricas para conseguir alguna liquidez, se atenta contra la competitividad de los productos y se cierra voluntariamente sus mercados. Un país que pasa de un solo golpe de una situación de potencial solvencia, a vestir de harapos y vivir de la caridad! Por supuesto, no hablo de los entontecidos por el dinero robado.

Tal es la situación de penuria fiscal, que se va a requerir de un plan Marshall, que como en Japón luego de la devastación atómica, para que se intente revertir el daño causado por la insensatez de un gobierno que trata hasta hoy de justificar la demencial estupidez, con injustificables argumentos, falsos y tergiversados que ni ellos mismos creen. (Chorro de babas).

Será muy difícil y doloroso, si no imposible para un nuevo gobierno resolver la crisis y recesión de la economía, que ya no es solamente un problema fiscal, porque la gravedad contamina al aparato productivo, afecta a la solvencia bancaria, a la balanza de pagos, a la reserva y  sistema monetario y al bolsillo de los ecuatorianos.

Lograron posicionar la polarización absurda de una supuesta izquierda equitativa y repartidora de bienes sin producirlos, frente a otra supuesta derecha neoliberal, privatizadora acaparadora de bienes y capitales, sin entender que no se puede repartir lo que no se logró ni se puede combatir contra aquellos que ofrecen organización, trabajo y subsistencia permanentes. Al parecer quisieron llegar a destruir el aparato productivo como en Venezuela y estuvieron a punto de lograrlo.

Los ecuatorianos sabemos lo que significa la dignidad de llevar a nuestra mesa un pan producto de nuestro trabajo, sin tener que conseguirlo a título gratuito, con trafasías o en juicios tramposos y amañados por jueces prevaricadores.

Pero, cómo restaurar el valor de las ideas, reconstruir una causa movilizadora, cómo conseguir el respaldo de conglomerados atrapados por la propaganda, de masas poco ilustradas  de consumidores indiferentes para convertirlas en una sociedad pro-activa.

MUCHOS ECUATORIANOS SE PREGUNTAN: (Hago mío el pensamiento crítico de Fabián Corral).

¿Cómo lograr que la participación sea real, no inducidos por una palabra demagógica y sinuosa sin efectos, que produce desconfianza?  Y, menos por un triste sánduche.

Cómo hacer de la democracia una vivencia y del voto un compromiso, si se cuenta con una población que apenas escribe, lee con dificultad, no entiende lo que lee, ni razona con claridad, por tanto es objeto de engaño?  Una Democracia está pensada para actuar en un conglomerado medianamente ilustrado.

¿Cómo creer  a  dirigentes que no demuestran interés por la situación  del país  y no logran tener un diagnóstico realista de la crisis? Cómo se pudo haber creído en un demente insano y pernicioso a cargo del País por 10 años!

¿Cómo construir  un discurso que restaure la confianza perdida, que llegue a la conciencia de los ciudadanos, que no esté cargado de demagogia y ofertas de reparto absurdo de bienes, de sectarismo e intolerancia?

Si los ecuatorianos están convencidos que en la política y la democracia se intercambia carreteras por libertades; que piensan que la obra es propiedad del  funcionario que la entrega como generosa dádiva y la contrata  en la más absoluta opacidad. Hasta qué punto ha llegado a deformarse el criterio de la gente. A quién creen los manabitas, se debe la obra y el gasto post-terremoto a Correa, a Glass, o a los miles de ecuatorianos que fueron obligados a contribuir con parte de su salario, porque antes se despilfarraron todo.

Fue el ciudadano en el proceso revolucionario realmente partidario de un país que estaba siendo llevado al comunismo? Estuvo de acuerdo en intercambiar sus libertades por educación gratuita, como si antes no hubiera existido? O, un bono condicionado?  Entiende que fue engañado, que no se le dijo la verdad con respecto al futuro in-sustentable de la obra que demagógicamente recibieron? Tienen alguna idea de lo que ocurre con la economía del País?

Ahora, sin consentimiento alguno, gracias a la mayoría legislativa, el Estado utiliza figuras como el Linchamiento mediático, para evitar la denuncia;  viola la presunción de inocencia; promociona el odio y el antagonismo; discrimina y agrede a los ciudadanos; procesa a jueces con cuyas sentencias no concuerda; utiliza el estado de excepción de forma innecesaria. Cooptó a todas las funciones del Estado y modificó la Constitución por fuera de sus estipulaciones.

LA RESPUESTA ES UNA SOLA:

Si los ecuatorianos hemos sido sometidos a un engaño persistente que nos llevó a  la ruina económica y de paso a la demolición de nuestras instituciones, no podemos continuar en el ejercicio de una democracia falsa, con procesos políticos y electorales deleznables, con ideologías prestadas, con líderes poco creíbles, con mentalidad cortoplacista.

Vemos con preocupación que los supuestos líderes no responden ante la necesidad de asumir responsabilidad sobre el futuro y el éxito de la gestión gubernamental. Nadie se atreve a tomar el toro por los cuernos. Viteri, Lasso, Moncayo y hasta los gobiernistas, entran al baratillo de ofertas, a buscar respaldos inorgánicos de grupúsculos y candidatos de la peor ralea para integrar sus listas; a buscar tarima, mientras el País se desangra y tambalea.

No existe crítica fundamentada ni afán por esclarecer la opacidad del gobierno de Rafael Correa, su gestión fallida ni su responsabilidad por la quiebra inminente, causada en buena parte, por la corrupción imperante.

Quieren los políticos de oposición secretamente, que la revolución vuelva a ganar, al mantener al menos 10 candidatos y 10 listas para asambleístas, contra un candidato y una sola lista del oficialismo, porque temen asumir un proyecto de restauración económica y democrática. Recuperar el país es un reto casi imposible sin desgaste ni sabor a derrota.

Desean impunidad para Correa? Entonces, sigan de perdedores y después no se quejen.

Para estos candidatos parece ser casi imposible ponerse a conversar sobre el futuro que nos espera, con el correísmo o sin él. Igual que para Correa, es imposible reconocer sus falencias y explicar cuáles fueron sus reales intenciones cuando quebró el país, lo endeudó hasta lo imposible y se empecina en no reconocerlo.

Alguien escuchó acaso decir algo al Presidente sobre el despilfarro del que se lo acusa?  Presentó alguna relación de ingresos y gastos en los 10 años, en los informes a la Nación o en alguna otra forma?  Predijo de alguna manera la debacle, que no fuera por la caída de precios del petróleo? Dio alguna razón aceptable para el sobre-endeudamiento que no fuera la iliquidez causada por su des-planificación económica?

Expresó algún candidato alguna crítica de fondo sobre el despilfarro y gasto demencial? Se propuso alguien armar un plan macroeconómico que guie sus políticas de gobierno? Si saben que van a perder, entonces, cuál es su juego? No quieren unificar sus proyectos para enriquecerlos, pretenden unidades disgregadas, no tienen un proyecto de País…

 

 

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