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by • January 5, 2017 • Estuardo MeloComments (1)1489

#Ecuador ODEBRECHT Por Estuardo Melo

Ha sido suficientemente difundida la noticia relacionada con la decisión de Marcelo Odebrecht, alto ejecutivo y propietario de la empresa constructora más grande del Brasil, para  conseguir rebaja de penas a pesar de que eso implique auto incriminarse por el manejo doloso de sus contratos en Brasil y otros países entre los que se incluye Ecuador. Su señor padre, ya advirtió que esas declaraciones llevarían a prisión a varios Presidentes latinoamericanos.

EStuardo meloMariana Neira y el extraordinario  investigador Fernando Villavicencio, han explicado con lujo de detalles la relación del gobierno de Rafael Correa con este contratista del Estado y Emilio Palacio conjetura que la expulsión de Odebrecht del Ecuador en el año 2008, no fue otra cosa que una manera de extorsionar a la firma brasilera y obligarle a ejecutar reparaciones para devolverle la posibilidad de seguir trabajando en el país, previo pago. Un caso similar a la renovación del permiso de operación de CLARO, cuando corrían peligro de no renovar su licencia y el Presidente les dijo “que les vaya bonito”, para luego a puerta cerrada, arreglar el impasse.

El gobierno de Ecuador, a más de expulsar a los ejecutivos de la firma, decidió desconocer el pago de un crédito de 280 millones de dólares que había contraído para el financiamiento de  otros proyectos en ejecución, con un banco brasilero.

En efecto, tras la llegada a Ecuador de Ignacio “Lula” da Silva, las escaramuzas diplomáticas y la actitud del gobierno brasilero respecto al asunto, todo el andamiaje de severidad y soberanía construido para sancionar, multar, glosar y rescindir contratos con la contratista fueron allanados y Odebrecht llegó con más fuerza a contratar obras con millonarias sumas.

Lo que pocos conocen es que los generadores de la hidroeléctrica fallaron por el deslave de un gigantesco lahar que  se desprendió del lado noroeste del cono del Tungurahua y la ceniza volcánica saturó los rotores del equipo generador. No precisamente por negligencia de los constructores.

Nadie, excepto quien por propia iniciativa los expulsó, podía reincorporarlos como contratistas a pesar de las prohibiciones legales al haber sido declarados contratistas incumplidos. El Presidente ecuatoriano era el único podía, gracias a su poder político en las instituciones de control, amnistiar a la empresa. Un asunto turbio e ilegal.

Ahora se conoce que “Lula” era un emisario pagado por la firma, para allanar y facilitar operaciones y créditos en los países amigos del Brasil que contrataban con Odebrecht Y en Ecuador lo consiguió con ventaja.

Sin contar con el Metro de Quito, que es un contrato municipal, avalado por el gobierno, la firma en mención contrató nuevos trabajos después de su expulsión, por una cifra cercana a mil millones de dólares. Todas esas obras acusaban altos costos y ninguna terminó sin que se hubieran suscrito contratos complementarios que redundaron en costos mayores al contratado. Es la forma con que siempre opera esa empresa y debe concluirse que el sobre-costo viene acompañado de gratificaciones para el funcionario gubernamental que las acepta.

En Brasil, el proceso por pago a funcionarios de alto nivel, para acceder a millonarios contratos está casi terminado, a causa de la delación que los ejecutivos de las firmas constructoras coludidas para obtenerlos han efectuado ante el sistema de justicia y las trafasías se encuentran al descubierto, con las consecuentes sanciones. Sin embargo, el problema trascendió al sistema judicial norteamericano, que ha solicitado testimonio de Marcelo Odebrecht, que ha ofrecido en últimos tiempos datos, cifras, videos y pruebas relacionadas con el sistema corrupto implementado en varios países incluido Ecuador. Igualmente con la justicia Suiza, porque la coima fue pagada a través de su banca. Tanto el Departamento de Justicia Norteamericano como el suizo, han hecho públicos sus respectivos informes, en los que se describen montos, beneficios y personas relacionadas.

El gobierno ecuatoriano, a través de su secretario jurídico, ha  tratado de establecer que la firma mencionada fue expulsada por incumplimiento de sus obligaciones y que nadie fue más estricto, pero ocultó el hecho del regreso de la firma y el allanamiento del gobierno a las exigencias de Lula, que conlleva el pago de una multa muy inferior a las glosas de Contraloría y al lucro cesante por paralización de la hidroeléctrica, que virtualmente desaparecieron, muy probablemente por órdenes del gobierno.

El Nº 56 y 57 del informe elaborado en Estados Unidos por el Departamento de Justicia, se establece con claridad que entre los años 2007 y 2016 Odebrecht hizo y originó más de $33.5 millones de dólares en pagos corruptos a los funcionarios del gobierno ecuatoriano. Establece además que entre el 2007 y 2008, Odebrecht tuvo una cantidad de problemas en un contrato de construcción (Hidroeléctrica San Francisco)  y acordó con un intermediario, funcionario del gobierno con control sobre los contratos públicos, llegar a un arreglo.

También se establece en el mismo informe, que el monto pagado en coimas correspondía a un provecho de la empresa por valor de $116 millones de dólares.

Pero, mientras eso dice la declaración de Marcelo Odebrecht a la justicia norteamericana, reseñado en el informe, la realidad de las cifras no concuerda, porque mientras se habla de 116 millones de beneficio, la empresa brasilera mantenía en ese período contratos por cerca de mil millones de dólares, (exceptuando el Metro de Quito). Se habla en el informe de pago de coimas por un 30% del valor para un provecho de la empresa, $116 millones.

Si se supone que Odebrecht  suscribió contratos por mil millones, significa que el valor de los sobornos sería $300 millones y al parecer la cifra declarada en el informe, era solamente para “arreglar” el problema del proyecto San Francisco, cuyas multas, costos de reparación y glosas podían estimarse en un valor similar al mencionado como beneficio.

Cabe establecer que nadie conoce los términos en que se negoció el regreso de la firma, ni quién fue el intermediario con control sobre los contratos, pero si se conoce que aceptó a más del costo de reparación, pagar $20 millones de dólares, cuyo ingreso al fisco también se desconoce o no está registrado. Los nombres de los funcionarios involucrados en este hecho de corrupción, saldrán a la luz en los próximos días.

Otro indicio de interés lo aporta el informe suizo sobre el mismo tema. Dicen que los sobornos pagados a funcionarios significan  beneficios de 1 a 4, que obtuvo la empresa en sus operaciones contratadas.

Si fuera ese el caso, los mil millones contratados significan $250 millones en coimas y sobornos pagados para completar los contratos, e incrementos por obras adicionales.

En este aspecto, juegan papel preponderante las empresas que fiscalizaron esas obras, porque permitieron que los contratos sufran modificaciones y pagos no previstos de inicio y que significaban claros indicios para obtener ingresos ilícitos.

Con respecto a las sucesivas declaraciones de los altos personeros del gobierno ecuatoriano, éstas denotan nerviosismo, cuando en primera instancia, establecen que el gobierno puso en orden a la constructora y la expulsó, sin dejar en claro su regreso. También hacen énfasis en que el único proyecto vigente a la fecha es el Metro de Quito y ciertos personajes del gobierno tratan de inferir que las coimas mencionadas pudieron ser parte de la negociación para adjudicar el contrato del Metro, que es un claro intento para desviar el tema del informe.

Por otra parte, como tratando de curarse en salud, el Presidente dice que no aceptará la mención de nombres de funcionarios si no viene acompañado de pruebas y finalmente que es probable que los nombres del Presidente y Vicepresidente pudieran ser mencionados en las declaraciones rendidas por Marcelo Odebrecht, lo cual es muy probable que suceda, en vista de que fueron ellos quienes primero expulsaron a la firma y luego arreglaron su regreso, en una especie de convenio entre Lula y Correa.

Solamente hace falta esperar pocos días para tener a mano esos nombres, especialmente del funcionario que se encargó de intermediar el “arreglo”. Pero se mantiene en duda, el trato correcto de la firma en los demás contratos, que necesariamente tendrán que ser auditados, tanto pos sus anormales sobreprecios, como por sus contratos complementarios.

Quién fue el funcionario superior encargado de la ejecución del Proyecto San Francisco, de la recepción del contrato, la concesión del premio por entrega anticipada, de la ruptura contractual,  de la expulsión y la determinación de los perjuicios, fue Jorge Glas, como Ministro de sectores estratégicos de la época y probablemente él mismo, como  artífice operativo del regreso de Odebrecht luego de la intervención de Lula.

Debemos recordar, que en caso similar está la empresa CARDDNO-CAMINOSCA, que a pesar de haber ellos mismo denunciado irregularidades y pagos para conseguir contratos, hasta el momento, los funcionarios sobornados no han sido acusados por la Fiscalía. Es esa misma firma que en algunos casos fiscalizó las obras de Odebrecht.

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One Response to #Ecuador ODEBRECHT Por Estuardo Melo

  1. juan medina says:

    Y QUE SE PUEDE HACER,CORREA SALDRA DE ECUADOR SIN RENDIR CUENTAS,PORQUE LA ASAMBLEA LE DARA EL PERMISO.TODO ESTO SUENA BONITO PERO NO PASARA NADA,A MENOS QUE ALGUNA AUTORIDAD LE IMPIDA LA SALIDA.

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