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by • April 17, 2017 • Estuardo MeloComments (1)3653

#Ecuador NI EN LA PEOR PESADILLA Por Estuardo Melo

El País tocó fondo. Todo lo que tenía que suceder para llegar a la debacle institucional, crisis moral y destrucción de la economía, ya se dio. Han sido diez años de una ruta cuidadosamente dirigida hacia el fracaso. Era ese el objetivo y se lo consiguió con creces.

EStuardo meloCuando se veía venir la debacle financiera del país y el régimen de Rafael Correa no lograba entender qué era lo que estaba causando con su demencial despilfarro, con la disposición arbitraria y caótica de los fondos públicos,  la caja fiscal ya daba claras muestras de iliquidez crónica. El Presupuesto del Estado en constante déficit  mostraba los indicios de recesión de la economía, la proliferación de los créditos de toda índole y el acaparamiento de todos los fondos nacionales disponibles, tratando simultáneamente de disimularlos con la caída de precios del barril de petróleo y la revaluación del dólar. Era en verdad la constatación de que la enorme fortuna dispuesta en manos de ese gobierno se había extinguido.

Correa se iba convirtiendo en un fraude en sí mismo para sus adeptos y el actor de mayor peligro para el País. Su engaño y credibilidad se fueron minando, al difundirse que la cifra acumulada por venta de petróleo y por pago de impuestos en diez años, más el ahorro por disciplina fiscal que quedó como reserva, había alcanzado la enorme suma de DOS CIENTOS SESENTA MIL MILLONES DE DÓLARES y en su descuidada forma de administrar esos fondos, convirtió esa fortuna en nada, en gasto corriente, liquidando de un solo brochazo  la única e irrepetible posibilidad de  desarrollo económico para el país.

Ahora conocemos que en los diez años la administración Correa gastó CUARENTA MIL MILLONES DE DÓLARES solo en sueldos y salarios del gobierno central. No quiso ni pudo canalizar el dinero público en proyectos productivos ni rentables, permitió que drenen hasta quedar ilíquidos. Los grandes proyectos los contrató con crédito y sobreprecio.

Suponiendo que los ingresos no decrecerían, Correa despilfarró esos fondos hasta literalmente agotarlos y una vez conseguido lo que parece fue uno de sus objetivos, mantuvo el síndrome de gasto vía endeudamiento, sin tomarse un minuto para analizar la sustentabilidad a la deuda que estaba contratando, o dar prioridad a la obra que iba a ejecutar con esos fondos, menos aún, como iba a hacer para pagarla.

El “economista” que desconoce lo que es la macro-economía, tampoco tuvo interés para analizar la sostenibilidad del gasto público, de los salarios, de los programas de gobierno, ni de la deuda en sí misma.

Sus ideólogos, que ansiaban cumplir los objetivos del “buen vivir”, la incautación, la conformación de la propiedad republicana, igualar por lo bajo a los ciudadanos, como sinónimo de justicia y equidad, convertir al Estado en el único empleador y gestor de la economía,  encontraron que la condición sine qua non para lograrlo se había esfumado y que consistía en tener los fondos suficientes para cumplir las consignas. En verdad los fondos debieron provenir  de las incautaciones, es decir los capitales invertidos, los depósitos monetarios, las propiedades urbanas y rurales que pasando a ser propiedad republicana serían repartidos. Hubo tanto dinero como ingresos petroleros, que hicieron creer que la bonanza tenía que ver con el éxito de administrar una economía alejada de las propuestas del Consenso de Washington y lo graficaban como el salto del jaguar latinoamericano, saliendo del subdesarrollo. Tamaña falacia!

El plan original se descuadró. El cuantioso ingreso petrolero dejó de fluir y había que extinguirlo para proceder a la etapa confiscatoria, pero les faltó tiempo. Correa desistió de presentarse como candidato ya sin dinero en caja, la deuda arreciaba y es ahora, con la nueva etapa, con la que los ideólogos de la revolución van a proceder a radicalizar la revolución.

Pensarán seguramente: si el país no puede pagar la deuda, lo natural es confiscar, generar un fondo con el capital privado transferido a propiedad comunitaria y con eso garantizar la deuda actual y a mayor endeudamiento.

Con la elección de Moreno, ya aparecen los consejeros, ansiosos de notoriedad y posiciones a exponer cuáles  serán los campos de intervención más directos para radicalizar la revolución. Reforma agraria con incautación de tierras, mejor reparto y conformación de bienes de la propiedad republicana, todo, en un nuevo régimen de economía centralmente dirigida.

Un postulante enmarcado por su propio movimiento político a cumplir con un programa de gobierno que no es suyo, sino prefabricado para  dar coherencia a los postulados ideológicos y avances que supuestamente no pueden desperdiciar los esfuerzos anteriores. Limitado además por la situación agónica de la economía del país, cuestionado por la ilegitimidad de una elección fraudulenta, con cinco millones de votantes opositores conscientes de las limitaciones físicas e intelectuales del candidato, al que se considera incapaz de afrontar el reto de sacar al país de la situación de postración en que su co-ideario deja, resulta ser el personaje ideal para completar sus objetivos.

Una suerte de trompo que va a girar al son de la cuerda  con que lo envuelvan los afanosos partícipes del nuevo poder, que al final de cada secuencia quede tan mareado que no acierte a dar pasó. Es que no hace falta solamente poner una cara de palo y decir cualquier cosa. Se necesitan argumentos, conocimiento y sabiduría, para no dejarse enredar y  dejarse manipular como una veleta.

Las cosas nunca debieron llegar a este punto. Fue advertida la sociedad de la necesidad de un período de TRANSICIÓN, que atenúe las consecuencias del mal gobierno precedente; que realice un diagnóstico al QUIEBRE MACROECONÓMICO provocado; que mitigue las consecuencias de la ILIQUIDEZ DE LA CAJA FISCAL; que encuentra alguna forma de PAGAR LA ENORME DEUDA; que recupere la INSTITUCIONALIDAD; que FISCALICE EL DESFALCO; que RECUPERE LOS FONDOS SUSTRAÍDOS por los funcionarios y contratistas corruptos; que ENJUICIE a los responsables.

Ahora tenemos que disputarnos a tironeo limpio el futuro del país, en la seguridad que Lenin Moreno significará el puntillazo final que esa absurda revolución necesita, para comprobar que son cuatro años más en la ruta al desastre.

Se apelaba a una visión a largo plazo, un proyecto de desarrollo económico y productivo que ayude a sacar a delante a la sociedad de manera armónica y solidaria. Que los políticos pudieran consensuar en los temas importantes y delinear una ruta para 50 años, en auge pleno del libre mercado, con altos índices de ocupación de mano de obra.

Se pudo invertir las ingentes cantidades en agricultura, industria, minería propia, extracción petrolera propia, refinación propia, sin crédito ni inversión extranjera. Pero todo se desperdició de manera infame.

No hay otra posición que exigir una verificación clara del resultado electoral, sin que quede duda de los procedimientos del  Consejo Nacional electoral y sus resultados.

happy wheels

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One Response to #Ecuador NI EN LA PEOR PESADILLA Por Estuardo Melo

  1. Gerardo Niquinga Castro says:

    LA BARBARIE DE LO QUE SE HA DENOMINADO “REVOLUCIÓN” ES LA PEOR LACRA SOCIAL A LA QUE NOS HA CONDUCIDO EL CORREISMO. Y QUÉ NOS ESPERA CON LENÍN EL LICENCIADO PRESIDENTE ELECTO…¡¡¡…¡¡¡…???…!!!

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