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Castro Patino

by • August 11, 2016 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (0)4219

#Ecuador MALESTAR MILITAR Por Patricio Haro Ayerve

En 1957 y tomando como referencia empírica la desobediencia al poder político y la consecuente destitución del general Douglas MacArthur, cuando fue comandante de la coalición militar internacional formada por las Naciones Unidas para apoyar a Corea del Sur en su defensa, Samuel Huntington escribió su primer libro: “El soldado y el Estado”.

En esta obra, Huntington ratifica la necesidad de la subordinación de las fuerzas armadas a lo que llamó “el control civil”. La evolución de la política en la administración del Estado y de la ciencia política al estudiar los regímenes “burocráticos autoritarios” que se presentaron en Latinoamérica durante el siglo XX, considera también la necesidad democrática de la subordinación y el control de las fuerzas armadas a lo que se denominó “poder civil”, en un amplio esquema de las “relaciones cívico-militares” que consideraban a dos actores antagónicos.

Durante el siglo XXI, cuando la democracia está consolidada en casi todos los países del mundo occidental y los regímenes son valorados por la “calidad de la democracia” que estos pueden imprimir, ha tomado fuerza como un principio, la subordinación de las fuerzas armadas al “poder político” legítimamente constituido, subordinación que se da sobre la base del respeto a letra de la ley; sin embargo, los gobiernos del nacionalsocialismo del siglo XXI, presentes en algunos países latinoamericanos, consideran que las fuerzas armadas se convierten en sus guardias pretorianas o desaparecen.

Las Fuerzas Armadas Ecuatorianas ratifican su pertenencia a la Nación y no a gobierno y menos a partido político alguno, ellas no se han convertido en lo que los designios del Foro de Sao Paulo pretenden y se mantienen leales a su pueblo; por eso, el diseño forista debió cambiarse y pretende su proscripción. La búsqueda de su desprestigio por todos los medios, la agresión a sus mandos, la pretendida abolición de principios institucionales, la reducción de sus efectivos, el desvío de su tarea específica, la eliminación del régimen especial de seguridad social, entre otras actitudes,  han sido mecanismos para desaparecerlas.

La respuesta de varios oficiales a un correo electrónico enviado por “La máxima autoridad” a más de cuatro mil miembros activos de las fuerzas armadas expresa malestar ante la actitud del gobierno; pero la evidencia que dejó la ceremonia de ascenso en el Campo de Marte fue una irrefutable demostración. De pie los militares aplaudieron el discurso de orden del Comandante General del Ejército en el que pidió el archivo del proyecto que pretende desconocer el régimen especial y el silencio de las palmas al del Ministro de Defensa fue el mayor desprecio.

La demostración de malestar en una ceremonia ya no la protagonizaron “los de negro”, hoy fueron los de uniforme. Por la estabilidad democrática y la tranquilidad militar, Patiño debe renunciar como renunció Cordero.

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