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by • December 27, 2016 • Carlos RiveraComments (0)835

#Ecuador LO BUENO, LO MALO Y LO FEO DEL 2016 Por Carlos Rivera

Antes de comenzar el 2017, resulta conveniente preguntarse: ¿qué podemos encontrar de positivo y negativo en lo que estamos haciendo hoy en Ecuador?, a fin de corregir lo que está mal y esperar que el nuevo año sea mejor.

Lo bueno

Carlos RiveraSi tuviéramos que elegir una sola medida que dé la mejor oportunidad para que un país progrese, la ganadora sería el libre comercio, de allí que la mejor noticia del 2016 ha sido la firma del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. Al respecto, cabe reflexionar que tan fuerte deberá ser la falta de respuesta del sector privado a la caída del precio del petróleo y la evidencia de que el sector industrial no ha ganado suficiente competitividad a pesar de las draconianas salvaguardas arancelarias, como para que las huestes del socialismo revolucionario del siglo XXI hayan tenido que dejar de lado una de sus principales taras ideológicas.

Definitivamente es bueno que el gobierno, aunque sea 10 años después, se haya dado cuenta que los acuerdos comerciales son positivos. Claro está, el costo de oportunidad de no haberlo hecho antes es enorme, y no solo por lo que se perdió de ganar con la apertura de mercados en Europa, sino porque ahora será muy difícil retomar las negociaciones de un acuerdo similar con la nueva administración de la Casa Blanca.  

Otra de las buenas noticias que tenemos como país, es la fortaleza del sistema financiero que ha sabido capear bastante bien la contracción de la actividad económica y sus índices de liquidez y solvencia se muestran robustos, alejando los fantasmas de una corrida bancaria del tipo especulativa a partir del deterioro de sus fundamentos. Sin embargo, no debemos ser tan obstinados y seguir metiendo ruido en la economía con  temas que asustan como el dinero electrónico, encaje bancario y repatriación obligada de capitales que al final del día, nos puede terminar pasando factura.

Si bien la adopción de un esquema de tipo de cambio fijo extremo, como la dolarización,  no ha permitido sortear de mejor manera la caída del precio del petróleo, creo que este costo es muchísimo menor que el beneficio de tener una camisa de fuerza para frenar a un gobierno de corte populista y alejar la economía un poco de la agenda política y electoral, por lo que al igual que en estos últimos 16 años, la dolarización termina siendo una gran noticia para Ecuador.

No hago mención de las ciertamente importantes inversiones públicas que se hayan podido inaugurar en este año, por cuanto me resisto a creer que eso es un mérito, ya que ello es una elemental obligación de las autoridades, más aún si el gobierno tuvo la suerte de contar con un súper ciclo de precios del petróleo, y sobretodo porque hay serias dudas sobre la honestidad y transparencia de muchos de esos contratos.

Lo malo

Una noticia mala para Ecuador es el pobre desempeño de su economía que se contraería un -1.7% en este 2016, explicada principalmente por las caídas de la formación bruta de capital fijo (-9.8%) y las exportaciones (-8.2%), que ha provocado todo un tsunami en el mercado laboral que al tercer trimestre entre 2015 y 2016, ha visto aumentar el desempleo del 5.48% al 6.68%, reducirse el empleo adecuado del 54.39% al 47.48% y subir el subempleo del 13.40% al 17.97%.

El comportamiento deflacionario de los precios al consumidor que acumulan una caída del -0.32% entre julio y noviembre tampoco es una buena noticia, en tanto no corresponde a mejoramientos de productividad, sino a una fuerte contracción de la demanda, no obstante de los efectos positivos que tendría en la depreciación del tipo de cambio real.

La balanza comercial pasa de un déficit de -1294.3 millones en 2015 a un superávit de 1201.8 millones en 2016 en el periodo enero-octubre, que si bien desde el punto de vista de la generación de liquidez podría ser una buena noticia para una economía dolarizada; al analizar las fuentes de reversión de este saldo, no lo es, en tanto se evidencia que ésta obedece a una drástica caída de las importaciones (-28.48%) que más que compensa la caída también de las exportaciones (-12.02%), configurando un muy mal cuadro de la economía ecuatoriana.

Por otro lado, el déficit fiscal, aumento de la deuda pública, las preventas de petróleo, la insostenibilidad del gasto y la presión tributaria derivada de ello, son todos términos muy comunes en estos tiempos de la revolución ciudadana y que con los anuncios de nuevas reformas tributarias figuran como lo más malo del 2016, ya que en nada ayudan a la inversión y al crecimiento económico.

Lo feo

No sólo malo, sino que podemos calificarlo hasta de feo, es la irresponsabilidad del gobierno de no enfrentar cómo se debe los problemas fiscales –que ellos mismos se encargaron de crear-, y pasarle la factura de la farra al siguiente gobierno, que necesariamente se verá obligado a tener que ajustar la economía y corregir los excesos de estos 10 años, pudiendo preverse una luna de miel muy efímera para la siguiente administración, dados los consabidos costos sociales y políticos que tiene cualquier programa de ajuste.

Lo más feo del año es la corrupción que se ha destapado como una olla de grillos y que se dice sería tan solo el hilo de la madeja por el que comienza a desenredarse todo un sistema de corrupción instituido en estos años de la Revolución Ciudadana, así como el silencio cómplice de los organismos de control que han tapado más que los mejores arqueros del mundo, lo cual demanda una urgente fiscalización, que deberá ser una tarea principalísima del siguiente gobierno.

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