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by • November 29, 2016 • Estuardo MeloComments (0)981

#Ecuador LAS SECUELAS DEL AUTORITARISMO Por Estuardo Melo

EStuardo meloRafael Correa aplicó en rigor su concepción autoritaria en el ejercicio del mandato de 10 años. Lo hizo tanto en los niveles de gobierno, cuanto frente a la opinión divergente de partidarios y opositores, exigiendo una lealtad absoluta y ofreciendo a cambio, respaldo hasta a aquellos que fueron descubiertos en manejos corruptos: gran hermano, dueño del circo, Pedro Delgado, Capaya (Persona honrada), Chang, Camilo Samán, Pati-videos, narcovalija, etc.

Creyendo ser el dueño de la verdad, operó en un sistema piramidal, desde el que emanaban órdenes desde su posición en el vértice superior, que debían ser cumplidas por aterrados funcionarios, sumisos e incondicionales prestos a arrastrar sus principios (si es que los tuvieron), para evitar ser apartados de sus cargos. Era la manera de concebir la “unidad” de un movimiento político donde la discrepancia interna fue severamente castigada en una pedagogía garrotera.

Esa práctica autoritaria y absolutista, le cobrará factura, porque siendo el único al mando, es a la vez el único responsable de lo bueno y lo malo que ese gobierno hubiera podido generar.

Fue cínico y frontal al ejercer su dominio en las funciones del Estado las utilizó a su favor (juicios, consulta popular y reelección indefinida) permitiendo además una corrupción en los negocios del Estado en sus propias narices, cubriéndola hasta cuando no fue posible otra cosa que denunciarla, para evitar la autoría coadyuvante.

Está convencido, que el mandato entregado por el pueblo ecuatoriano, es de tal naturaleza, que se auto erigió como el gamonal, propietario del País, en similar condición que Fidel Castro con Cuba. Hizo del Ecuador lo que a bien quiso, pretendiendo hasta eternizarse en el poder. Un poder que consiguió, aprovechándose de la condición ignorante y desinformada de la mayoría de sus pobladores, con prepotencia y abuso.

Una vez apoderado del mando institucional, no necesitaba justificar proyectos, costos, formas de contratación, sustentabilidad de programas o endeudamiento, legalidad de sus actos ni transparencia de su ejercicio. Por qué lo haría si era el nuevo dueño que usurpó todas las instancias del poder.

El más fehaciente  rasgo de su ejercicio insano, fue el descontrol del gasto público, que comenzó con el uso de los fondos de ahorro nacional que encontró al inicio de su gobierno, continuó con un galopante gasto, que tuvo disponibilidad gracias a los altos costos del barril del petróleo que cabe destacarlo como el mayor ingreso que el país haya podido percibir desde los inicios de la República. Un demencial y estúpido despilfarro del dinero público, que bien administrado habría significado un auge real de la economía, el destierro definitivo de la pobreza extrema, la promoción de la inversión y el emprendimiento, la sustentabilidad de los servicios públicos y una serie de alternativas de real desarrollo, pero basados en una planificación Económica y un análisis de sustentabilidad de los escenarios macroeconómicos, que al mandatario no le interesaron en lo más mínimo y que muy probablemente desconoce.

Fue tan profundo el nivel de su enajenación mental, que luego de 10 años no logra comprender en qué consistió y cuál fue la dimensión del daño que perpetró a la sociedad ecuatoriana, al mantener tras un velo de negación, la pulverización de DOS CIENTOS SESENTA MIL MILLONES DE DÓLARES, manejados en su gobierno y convertidos en gasto corriente en 10 años de despilfarro demagógico y populista. Encontrarse al final de su mandato sin un solo dólar en la caja fiscal para emprender en otro demencial episodio de endeudamiento para sostener en funciones al aparato administrativo y a los servicios públicos. Este es un asunto que debe juzgarse con el máximo rigor, al haber llevado al país al borde de su inseguridad y sobrevivencia.

Una lamentable crisis cuyas repercusiones son imprevisibles, que fueron causadas principalmente por un desorden psíquico de raíces profundas, que impele a su subconsciente a destruir, disfrazando sus actos con falso beneficio. Un consistente grupo de acciones que en definitiva han llevado al país a una recesión difícil de superar que mantendrá al Ecuador en crisis económica por los siguientes 10 años. Esto, ni lo menciona en sus presentaciones públicas, ni lo puede negar.

En resumen, un gobierno que durante 10 años, realizó un ejercicio económico descontrolado, des-planificado y recesivo en que se gastó hasta el último centavo de una inmensa fortuna y endeudó al País, comprometiendo sus rentas y su petróleo para los próximos 10 años.

La operación de embargo petrolero con la China, que no es otra cosa que un convenio de hipoteca abierta con pago de petróleo, consigue recursos recurrentes para salvar la situación de crisis actual (generada en el despilfarro previo), que deja al país sin posibilidad de utilizar su principal recurso. Solamente una gestión irresponsable y torcida, puede habernos llevado a tales extremos de seguir prolongando los plazos de pago con entrega de petróleo. Entrega que también es fuente de enorme corrupción.

Al pésimo manejo económico, se suma la corrupción galopante originada en decretos de excepción, suscripción de contratos a dedo, contratos ampliatorios y costos exorbitantes de hidroeléctricas, proyectos multipropósito, proyectos especiales, carreteras, hospitales, insumos y centros educativos. Toda una lista de obra pública signada por la misma infamia. La corrupción de funcionarios y contratistas del Estado.

Hasta ahí puede entenderse que un rasgo esquizofrénico hubiera podido ser la causa de esta tragedia nacional, una crisis que hasta el más descalificado de los gobernantes que hemos tenido la hubiera podido evitar.

Implantó con su régimen de propaganda terminajos de connotación negativa, que tienen efecto contradictorio, como el sistema neo-liberal, la utilidad ilegítima, plusvalía, el ser humano sobre el capital, generalizaciones como la banca o prensa corrupta, los paraísos fiscales, creando un ambiente adverso a la inversión y el emprendimiento, del cual es enemigo.

Lo que no se logra comprender, es la posición de los candidatos y grupos de apoyo político, que son alternativa para el próximo período. Parece que para ellos la crisis no existe. Alguien les aconsejó no hablar de aspectos  negativos. Capturar al electorado con ofertas difíciles de cumplir en tiempos de crisis, atacarse entre sí e ignorar la situación de penuria económica y limitaciones que tendrá que afrontar el próximo gobierno.

Quieren convencernos con apreciaciones de economía doméstica y acciones puntuales,  pactos de unidad con la familia ecuatoriana, con la construcción de un gran tacho de basura para dejar allí, leyes y proyectos del anterior régimen, de tener información que hundirá a los candidatos correístas, reformas constitucionales y plebiscitos también difíciles de llevar adelante, con instituciones correístas.

Nadie se puso a analizar las cifras reales de la economía del país ni se atreve a ver la economía bajo la óptica de las cifras actuales, los escenarios de sostenibilidad y la macroeconomía de los próximos cuatro años, en que habrá que pagar deuda, sin contar con recursos, con una caja fiscal en banca rota. La única oferta que pueden hacer y tal vez cumplir, es renegociar y pagar deuda. Para todo lo demás se requiere de capitales con que no contamos. La oferta del millón de empleos necesita diez mil millones de inversión fresca.

Si lo hicieran, no dudarían en atacar con furia al actual gobierno (desgobierno) y enrostrar su pésimo manejo, irresponsabilidad y ligereza.

Al parecer, no quieren aparecer como pesimistas ante un electorado que exige respuestas y las mejores opciones para remediar el mal causado.

Tampoco hablan de reivindicaciones. Ha sido tan grave el golpe dado al país en su conjunto, tan enorme el desacato a la Constitución, tan descarada la corrupción, a la que tratan de enmascarar en PETROECUADOR y en doce miserables millones de dólares, que ni siquiera se compadecen al enorme fraude perpetrado, que los ecuatorianos necesitamos de los próximos gobernantes, un empeño total para recuperar los fondos usurpados.

No quisieron consensuar, ni concertar respecto a lo que el País requiere en este momento de quiebra moral. Necesitábamos una actitud patriótica de unidad y renunciamiento, frente a la debacle, pero nos defraudaron.  No les interesa un proyecto para el Ecuador de los próximos 25 años, sino un cargo burocrático por cuatro.

Sinceramente deseo que alguno gane la contienda electoral. Que obtengan mayoría legislativa, que logren desmontara el correísmo y su institucionalidad trucha, que lleguen a Carondelet, para que una vez ahí, ya en el despacho, vean que no supieron pensar bien en lo que les esperaba. Un gobierno lleno de problemas, ingobernabilidad y deuda impagable. Ahí van a ver la furia del pueblo al que engañaron con oferta fácil y mayor engaño.

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