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by • October 3, 2016 • Estuardo MeloComments (0)1313

#Ecuador ! INCAPACES ! Por Estuardo Melo

EStuardo meloTenemos dos ejemplos cercanos que han privilegiado el bien supremo de sus países y su futuro, frente al  sectarismo.


Colombia, con su TRATADO DE PAZ con la guerrilla de las FARC suscrito en estos días y Chile, con su CONCERTACIÓN DEMOCRÁTICA de los años 90, que funcionó perfectamente por casi 30 años.


Ambos países tuvieron que superar conflictos de conciencia, sentimientos adversos creados por situaciones extremas.


Poco a poco sus heridas sanarán y el mal ambiente será reemplazado por otro más confiable, como lo dijo Juan Manuel Santos. Mucho por qué ganar.


Sin embargo, la clave está en intentar olvidar afrentas vivas en la mente de colombianos y chilenos  sobre la saña criminal que movió a los actores de la represión, secuestro, asesinato y criminalidad que segaron vidas. El olvido para intentar un nuevo comienzo…


Podremos los ecuatorianos ser capaces de olvidar el daño que significó la presencia de Rafael Correa en el gobierno nacional y su demencial estupidez al exterminar un enorme capital en sus manos, que solamente sirvió para despilfarrarlo, terminado de paso con la mejor alternativa de desarrollo que un buen uso de esos recursos pudo significar.


Cuál es nuestro papel en estos momentos. Olvidar o exigir reparación a los desatinos, más aún si fueron cometidos con malsana intención.


Será que todavía no se logra entender la consecuencia del mal causado y su impacto en el futuro económico del país?


Para todos los efectos, la única manera de buscar el equilibrio macroeconómico perdido, es comenzar desde cero y para la reinstitucionalización del país, es poniendo distancia a la intencionalidad dañina de ese socialismo enfermizo y para eso se requiere un PROYECTO DE PAÍS, de largo plazo y con claras metas de desarrollo.


No candidatos, no políticos, no partidos, no ideologías. PAÍS!  Metas claras, equipos de trabajo, gente decente y honorable manejando los intereses del Estado.


Ninguno de los discursos opositores alcanza. Todo lo que dicen es superficial, electorero e igualmente populista. NO CONVENCEN! No son una opción, si no anteponen a sus criterios, lo que los ecuatorianos esperamos para salir de esta crisis. Tienen miedo a denunciar el despilfarro y la corrupción.


Todo el tiempo estuvimos esperando la posibilidad de una concertación alrededor de objetivos claros, de largo plazo y consensos que den forma al Ecuador de los próximos veinte años. Pero no. Solo encontramos actitudes de quinceañeras resentidas que no se regresan ni a ver, disputándose entre sí votos y nominaciones que jamás alcanzarán por separado, especialmente frente a un oficialismo organizado que sabe cómo engatusar ingenuos. Ingenuos entre los que se cuentan ellos mismos.


Otra cosa sería lograr que los votantes apoyen un proyecto previamente concertado, despersonalizado, corporativo, como el chileno o un plan de interés general, como el colombiano.
Porque, si lo vemos del lado oficialista, ellos también tiene un plan corporativo, el de su movimiento y con un fuerte interés por que se mantenga en la oscuridad tanta corrupción y gestión fallida.
Pero, qué podemos esperar si los ecuatorianos opositores buscan arrancharse los pocos votos que deja el oportunismo, peleándose entre ellos, sin la menor capacidad de un diálogo que privilegie un bien superior.


Si algo va a causar repulsión e ira, será verlos perdedores, argumentando fraudes y culpas ajenas!


Qué distinto sería, que en lugar de pretender estar apretando una troncha que no tienen, ni tendrán, pudieran mostrar al menos una imagen de respuesta a lo  que Ecuador requiere de los políticos en este momento de desfalco económico, crisis institucional y política.


El señor Lasso, tiene la teoría de que es imposible que el votante entregue su voto a favor del oficialismo, a pesar de la crisis económica que ese gobernó causó. No logra comprender, si no entender, que el gobierno hace todo lo posible por disfrazar la debacle con crédito externo y que quién tendrá que afrontarla sería su propio gobierno (el de Lasso) si llegara a cumplirse su ingenuo pronóstico. Además, no cuenta con la ingenuidad tonta de la gente, que anda repitiendo que Correa es el mejor Presidente que ha tenido el Ecuador. Lasso tiene un problema adicional. Los votos socialcristianos de Guayaquil, ya no serán suyos, como en la última elección. Serán de Cynthia Viteri.


La señora Viteri, a más de su belleza, ofrece un discurso débil, de ama de casa necesitada de bienestar. Pero ese mensaje dirigido al votante, no concuerda con la necesidad de un análisis macroeconómico y la sostenibilidad de aspectos que seguramente hundirán al país de no ser tratados con seriedad. Deuda pública, gasto, déficit, ingresos reducidos. Y tiene la ingenuidad de decir que la segunda vuelta será la que defina respaldos, cuando sea demasiado tarde para proponer coherencia en la recuperación del país y la gobernabilidad que este momento político requiere.
Y, el general Moncayo, con buen razonamiento político, pero sin suficiente apoyo.


Tres candidatos de oposición con limitados discursos, argumentos y principalmente adhesión de votos para lograr sus aspiraciones. Por lo visto, no se trata de propuestas y alternativas dirigidas a captar votos de grupos o personas. De lo que hablamos es de un proyecto que involucre al País, su futuro y su situación de crisis.


Por qué será que la ceguera les obnubila. El oficialismo tiene a pesar de la magnitud de los errores (que no ven sus potenciales votantes), un 30% de respaldo.


Una buena campaña, que en el caso oficialista será de vida o muerte, porque se juegan la cárcel, incrementará un 10% adicional a su votación dura.


Se juega el 70% de votos de los cuales ese 10% adicional de campaña, deja a Alianza País, con una sola lista y un solo binomio, con un 40% a su favor.


El 60 % para ser repartido entre los tres grupos de oposición al gobierno. Más o menos, un 30%. Si la diferencia de uno de ellos es menor al 10%, logrará entrar en la segunda vuelta, con la desventaja que muy probablemente la mayoría legislativa sea nuevamente oficialista, por el arrastre de votos del binomio ganador.


Entonces, si la teoría del Presidente, que es la misma de Cynthia Viteri en cuanto a la UNIDAD en la segunda vuelta resulta cierta, habrá presidente de oposición con mayoría asambleísta en contra. O, presidente oficialista con mayoría asambleísta propia.


Si es eso lo que desean, es una aspiración débil, ingenua, absurda e inmadura para el momento. Van a perder! Van a dar un salto al vacío y en su mala decisión, van a arrastrar al país a una condena de la que el propio oficialismo se ha querido zafar.

 

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