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by • September 20, 2016 • Estuardo MeloComments (0)4623

#Ecuador FINGIR DEMENCIA Por Estuardo Melo

EStuardo meloLuego de ocho meses, Rafael Correa, habría concluido su mandato de 10 años con su principal objetivo conseguido a medias.

Su última finalidad según su plan político, fue escucharse a sí mismo  pronunciar cientos, miles de veces la expresión “EXPRÓPIESE”, como de forma tan sugerente y explícita lo hizo su colega venezolano, previa la debacle de su país.

Por alguna razón, a pesar que todo conspiró a su favor, no logró consumar  tan ferviente anhelo, que lo llevaría al punto de quiebre y al cambio de paradigmas y conformación de la Propiedad Republicana, una de las consignas de sus revolución. Cumplió eso sí, con la fase previa de demolición de los ingresos de la caja fiscal por venta de petróleo a $100 dólares y la recaudación de impuestos en los 10 años en que literalmente se adueñó del país, consiguiendo a la vez llevar a su círculo hacia una sumisión y servidumbre psíquica totales.

Los Dos cientos sesenta mil millones de dólares que desvaneció, los Cuarenta y cinco mil millones de deuda que contrajo y los 10 mil millones de Déficit fiscal, fueron consumidos en una vorágine de despilfarro y mal gasto que incluyó hasta donaciones millonarias a terceros países; dejando al Ecuador en una situación de fragilidad económica, recesión e insolvencia, que tomará al menos otros 10 años para corregir. Una pérdida irreversible de dinero despilfarrado y con él, todas las opciones potenciales para financiar el desarrollo,  perdidas.

Es fácil comprender por qué lo hizo. Con un país en bonanza, con fondos suficientes para sustentar los planes de asistencia social, con dinero para invertir en nuevos emprendimientos y en producción exportable por iniciativa privada, con dinero para emprender en el mejoramiento económico del grupo indígena, era imposible ejecutar la confiscación de los bienes de la producción ni repartirlos. No se podía alimentar la propiedad republicana con bienes privados ni implementar el igualitarismo republicano moderno como concepto de justicia, si las mayorías contaban con trabajo y salario. Era necesario empobrecer y crear crisis.

Pero fue así como lo quisieron quienes votaron por él, quienes se engancharon al repugnante populismo de su gobierno, quienes apoyaron su plan ideológico-político enmascarado, sus Secretarios, Ministros de Estado, sus Asambleístas, sus Jueces, su Contralor, su Procurador, sus Superintendentes, su  Consejo de Participación Ciudadana y Control Social  y todos “aquellos y aquellas” que presentaron ante la opinión pública versiones engañosas sobre las bondades de su gobierno y la burbuja de bienestar, que se coludieron con él.

Al status creado se unen con beneplácito todos aquellos que se acomodaron por conveniencia para lucrar de la corrupción, el peculado, el tráfico de influencias, los sobreprecios, las contrataciones a dedo, comenzando por el ex vicepresidente Moreno, hasta el mayor beneficiario de la estafa del transporte de crudo ecuatoriano, Enrique Cadena Marín, (probablemente socio del vicepresidente Glass) el mayor concesionario de contratos en la repotenciación de la refinería de Esmeraldas, Alex Bravo, (probablemente testaferro de Pareja Yanusely), el mayor beneficiario de la tercerización para la fiscalización de contratos petroleros, William Philips, (probable socio del Presidente); los beneficiarios de las primas por contratación de créditos chinos a más de 7.5%, en CONELEC, CELEC, CNRH y Vicepresidencia de la República, etc., etc., etc. Una interminable lista de corrupción, peculado enriquecimiento ilícito, concusión, extorsión, lavado y ocultamiento de activos ilícitamente adquiridos.

Todos fueron con el Presidente, co-autores, cómplices y encubridores de la situación de calamidad pública en la que nos encontramos, incluido el ministrito de tira cómica mejor conocido como “La Pequeña Lulú”, quién fuera el mayor defensor del crédito externo y del temible operario de la anti-economía con su categórica misión de despiste.

Una de dos: O se hizo a plena conciencia y todos aplaudieron la propuesta de llevar al país a la debacle económica para poder implantar el modelo castro-comunista o, fueron engañados por un  mandatario que simulaba claridad de objetivos, beneficio popular, mejoramiento cualitativo del país, mientras operaban sus preconceptos y tortuosidades que carcomieron las bases de su economía y lograron su descalabro, o el país cayó en manos de un esquizofrénico con una sed insaciable de venganza.

De todas formas el punto al que se llegó, es el mismo. La diferencia consiste en que esos logros negativos de la gestión constituyen un plan siniestro, infame, inaceptable; mientras que en el segundo es cosa de locos, pero para el País, la consecuencia es una colosal estupidez!  Veinte mil dólares de cada ecuatoriano desvanecidos, frente a cuatro mil dólares por persona, de obra pública cara, invertida con la corrupción de por medio.

A qué persona con mediana capacidad de raciocinio se le puede ocurrir que su Presidente, mandatario y líder, en quién depositara su fe, la lleve a una absoluta penuria económica, desperdiciando la posibilidad de un desarrollo que tenía un financiamiento seguro, sin necesidad de crédito ni financiamiento extranjero, puesto en sus manos con el que solamente se debía proceder con orden, inteligencia y mesura, esquematizando planes de mediano y largo plazo para conseguir una estructura económica consistente, mientras que  por el contrario, dejó como secuela de su demencial estupidez, una deuda impagable; al mayor recurso económico del país hipotecado y un déficit fiscal que complica a los nuevos gobiernos la posibilidad de administrar el país con alguna solvencia.

No es obra de un Economista. Es la obsesión de un loco, que nunca evaluó el  potencial económico  y la importancia para el Ecuador, del monto de los fondos públicos con que contaría y cuando los tuvo en sus manos los despilfarró. No esquematizó con seriedad los planes y proyectos de inversión, porque sus intereses eran otros. Tampoco permitió que los análisis y simulaciones para asumir decisiones sobre la sustentabilidad de los planes y la disminución de brechas sociales por obra de un manejo macroeconómico equilibrado, dejando la supuesta inversión social en salud, educación, seguridad y administración pública, sin sostenibilidad y a estas fechas, la iliquidez de la caja fiscal es tal, que tiene que conseguir en las peores condiciones créditos perjudiciales que incrementan la deuda del país, para el gasto corriente, sin saber hasta a qué valor llegará la deuda ni los recursos para pagarla. Para colmo, auspició una enorme corrupción en el manejo público. Un megalómano de personalidad esquizoide, patrocinador de mega obras desmesuradas y costosas, con mega corrupción.
Lo más probable es que Rafael Correa esté fuera de sus cabales o finja demencia. A un loco no se lo puede juzgar por sus errores, solamente se lo puede aislar para evitar que siga causando daño y el daño que causó es tan colosal y grave, que merece el escarnio de la sociedad.

Una vez lejos del cargo, probablemente se hará construir en su residencia en el extranjero, algo parecido al departamento de Moreno en Ginebra. Un despacho igual al de Carondelet, con un podio y un sistema audiovisual con tele-pronters, para pronunciar en soledad nuevamente sus discursos con gabinetes y sabatinas simuladas y con aplausos grabados.

Exhausto, tendrá que ser sedado, para calmar su Delirium Tremens, por abstinencia de mando y ser llevado a una cura de reposo con camisa de fuerza, bordada en Zuleta… triste fin del Correísmo inTremens!

 

 

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