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by • March 30, 2017 • Estuardo MeloComments (0)327

#Ecuador FIJAR OBJETIVOS Por Estuardo Melo

Lo que un buen gobierno deberá hacer para fijar objetivos hacia el desarrollo del Ecuador y mantener su estabilidad y equilibrio, es  todo lo contrario al de Rafael Correa durante los últimos diez años, es decir un rumbo de 180º respecto de su interminable  secuencia de errores y desaciertos que nos trajo hasta donde estamos. Su gestión ha sido una verdadera escuela de lo que un país jamás debe hacer.

EStuardo meloSi la Constitución redactada a su medida por una asamblea de plenos poderes, no fuera acatada, especialmente porque en cuanto a sus deberes y atribuciones como Jefe de Estado desatendió su responsabilidad en lo que respecta a  la correcta planificación y manejo económico, originando con ello  la mayor catástrofe recesiva del País en los últimos tiempos.

El Artículo 3 de la Constitución  establece, que el Estado debe  Planificar el Desarrollo Nacional, Erradicar la Pobreza, Promover el Desarrollo Sustentable y la Distribución de sus Recursos. Nunca durante su mandato, Rafael Correa evaluó la cuantiosa fortuna que iba a administrar, ni que debía planificar ese gasto o distribuir sustentablemente los recursos de modo que los servicios que presta el Estado se mantengan vigentes.

Desestimó el cumplimiento de los Art. 280. Plan Nacional de Desarrollo;  284. Adecuada distribución del ingreso; 286. Finanzas públicas sostenibles, responsables y transparentes, y procura de estabilidad económica; Artículos 289, 290 y 291, 292, relativos a la contratación de deuda pública y sus recursos de repago.

Si el Presidente hubiera actuado en apego a la Constitución,  la situación del país habría sido otra, distinta, sin déficit, iliquidez ni deuda impagable.

Respecto al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, suscrito por Ecuador con Naciones Unidas,   vigente desde el 3 de enero de 1976, de conformidad con su artículo 27, puede afirmarse que el gobierno de Correa llevó al país a la inestabilidad económica, propiciando con eso la eliminación del derecho de la población a progresar y tener una vida digna. Un buen gobierno no puede arriesgar por ineptitud, desprolijidad o sesgo ideológico el bienestar de sus connacionales. Nos condenó a 10 años de recesión.

La LEY DE COMUNICACIÓN, aprobada para amordazar y reprimir criterios opositores, por este régimen cuasi fascista, deberá ser reemplazada por la LEY DE DEFENSA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Un derecho irrenunciable inherente al derecho de las personas.

La CONSTITUCIÓN POLÍTICA no puede priorizar Derechos. La vida de los ecuatorianos debe estar regida por  “El Derecho” como institución, es decir someterse a mandato de la Constitución y de la Ley. Ecuador  como un ESTADO DE DERECHO, no de derechos! Los derechos son inherentes a las personas, no a las cosas. Como los derechos de la Naturaleza. Las personas tienen el derecho de exigir que la naturaleza sea preservada.

Cuando los supuestos ideólogos hablan de Justicia como sinónimo de equidad, están negando a personas con talento, iniciativa e ingenio, la posibilidad de sobresalir de la masa, una iniciativa que va en sentido contrario a la índole del ser humano, que es un derecho irrenunciable del individuo. No se puede enunciar el derecho a ser iguales, sino a ser tratados como iguales ante la Ley! Tampoco se puede negar méritos y ejecutorias personales, cuando se pretende conseguir igualdad rasa.

Existe un estudio que pretendió promover la competitividad de las personas y potenciar su participación social, como base para fijar su remuneración, su posición y ascenso en su ambiente laboral. Era un estudio patrocinado por la Fundación Ecuador denominado “Agenda para el Desarrollo en el siglo XXI. Un esperanzador análisis que nunca se llegó a aplicar,  que trataba de introducir en la noción del Estado ecuatoriano una manera de premiar e incentivar el aporte de funcionarios por sus méritos. Burócratas, maestros, médicos, efectivos policiales y militares en el ejercicio proactivo de sus funciones públicas, para mejorar su efectividad y  desempeño. Igualmente, proponía una evaluación anual o semestral, para fijar incentivos de obreros, ejecutivos, mandos medios de la empresa privada y emprendedora agrícola o ganadera, incluyendo el sistema de evaluación en el esquema de remuneraciones. Justo lo contrario de la supuesta equidad, que convierte a la persona en una estadística e iguala al nivel más bajo.

A ese absurdo Plan denominado de Buen Vivir, que se nos quiso imponer de forma truculenta, que es la peor ocurrencia para el manejo  de un país, que no es un instrumento de planificación sino una hoja de ruta hacia el comunismo, urge reemplazarlo por un Plan Nacional de Desarrollo Sustentable, que tenga una aplicación de al menos 20 años. Un proyecto de desarrollo armónico del territorio y la inversión productiva, que sea el instrumento cuyos objetivos de crecimiento generen trabajo, producción, productividad y seguridad a las inversiones; que pudiera ser evaluado y ajustado cada cierto tiempo. Con un plan de desarrollo en ejecución, se puede medir el alcance de sus metas en el tiempo de su ejecución.

En cuanto a Planes, Programas y Proyectos, es necesario adoptar un análisis real de costo versus beneficio, de forma que los valores invertidos puedan reciclarse en nuevos proyectos y nuevos períodos. No debe haber proyecto que no tenga una visión productiva, ni quedar fuera de los análisis de factibilidad técnica y económica. Si el Estado financia y promueve un plan, este debe ser productivo y rentable. Lejos de la propuesta de implementación “per c”, mal justificada. Que el gasto como concepto se elimine y no se lo confunda gasto con inversión. El gobierno de Rafael Correa se dedicó a regalar hasta viviendas, a pesar que los beneficiarios si podían asumir sus costos. Esa concepto populista, drenó los recursos y debilitó la economía del País.

El capital humano en una sociedad, es tan valioso como el capital económico. Mientras el uno ofrece mano de obra e inteligencia, el otro facilita la instrumentación con la adquisición de equipos y materia prima, como componentes de una economía de costos que integran el valor del producto manufacturado, producido o cultivado, ingresando en el mercado en el libre juego de la oferta y demanda. El capital humano es puntal fundamental del desarrollo y la desocupación es un factor de desperdicio y retraso de las opciones de productividad. Un país con altos índices de desocupación, está anulando sus opciones. Una administración defectuosa de la Economía, elimina el potencial real de un conglomerado.

Nuestro país debe llegar con paso firme hacia una economía de costos, que permita estructurar una lista de precios del consumidor, controle la inflación, auspicie la competitividad productiva y permita mantener la dolarización en términos razonables. Solamente sincerando la economía, se puede organizar la producción del país y el intercambio. Sin embargo para llegar a ese nivel, lo principal es consolidar la estructura económica como sustento de los habitantes. La economía de costos significa la determinación del valor real de insumos en el mercado y la eliminación de aspectos que lo distorsionen, como los subsidios. La proliferación de subsidios genera una distorsión del mercado y la economía. Los costos, incluida la mano de obra, deben permanecer indexados al costo internacional del dólar. Un mercado saludable y dinámico, es sinónimo de una economía robusta.

Es fundamental encontrar productividad a todas las acciones del gobierno. Aprovechar la mano de obra de las personas en los reclusorios, entregar los créditos acompañados de asesoría técnica, crear sistemas cooperativos para la agricultura; recuperar las hectáreas que se dejaron de utilizar para la acuacultura; convertir al Yachay en un emporio agroindustrial; extraer de las cenizas volcánicas los productos químicos para fertilizantes; capitalizar la minería artesanal de oro con refinación amigable y recuperar ese oro para el tesoro nacional; multiplicar la productividad de las fincas frutales con injertos y doble floración para producir pulpas y mermeladas. Utilizar las reservas naturales como fuente de estudios de biología, genética y ecología. En fin, encontrar la manera de potenciar la producción existente, con estrategias y asociaciones apropiadas.

No se deberá promover ni invertir en proyectos no-sustentables ni en aquellos que no hayan superado los estudios de pre factibilidad técnica ni económica. Esos proyectos una vez ejecutados no son rentables, tienen problemas de repago y su productividad es ineficiente, como todas las hidroeléctricas que el régimen de Correa construyó con sobreprecio.

No se debe entregar ni conceder activos productivos del país, forzados por la falta de liquidez por un mal manejo previo de la economía. Tampoco negociar defectuosamente los costos de producción de los campos petroleros.

Hay que aprovechar los capitales del ahorro nacional, abaratando su costo con la concurrencia de capitales para desarrollo productivo, mejorar la producción instalada y abrir mercados.

Hacer de los terrenos de la Refinería del Pacífico, un emporio para el cultivo de fruta, ya que tiene un acueducto y la refinería no es factible ni técnica ni económicamente.

Es indispensable proteger los acuíferos naturales en la alta montaña, sus páramos y sus bosques. Recordar que los Andes ecuatorianos son la fuente de agua que alimenta los caudales amazónicos y costeros.

Recolectar la semilla de especies para producir madera y pulpa para papel; recolectar el limo en suspensión de los ríos de la costa y oriente.

Integrar y organizar a la sabana costera y a la península en un proyecto agroindustrial de escala, aprovechando las instalaciones existentes, sub utilizadas y el agua de los trasvases. No es aceptable construir proyectos que no tengan un usufructo total y propósitos mal concebidos.

Realizar una prospección de gas butano para aprovechar la vida útil del proyecto en Monteverde.

El dragado de ríos en la costa, puede ser un proyecto que además permita recoger el limo que está en suspensión en el agua. Ese limo puede utilizarse en la agricultura, o analizar las arenas, para extraer metales o materiales como el Boro.

Un país bien administrado que resulte en beneficio de los ecuatorianos y no para alimentar el ego de un insensato que con sus acciones destruyó la economía del Ecuador.

Los ecuatorianos podemos ser tontos y habernos dejado engañar por diez años, pero no imbéciles, como para dejar que esto continúe cuatro años más!

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