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by • March 27, 2017 • Carlos RiveraComments (0)586

#Ecuador Fecha tope para cambiar de médico Por Carlos Rivera

A pesar de haber dispuesto de muchos más recursos que cualquier otro presidente, Correa deja el último año de su gobierno con cifras en rojo. Los números oficiales recientes no sólo que contradicen lo manifestado por el mandatario de que la economía comienza a mostrar los primeros síntomas de reactivación, sino que también confirman aquella tendencia negativa proyectada hasta el 2020 por parte del Fondo Monetario Internacional y  que comenzaría con una caída del PIB de alrededor del -2.7% en este 2017, aparte de toda la pesada carga que le deja a su sucesor en materia de deuda pública, ventas anticipadas de petróleo, gasto público ineficiente e insostenible y una presión tributaria incompatible con un buen crecimiento económico.

Carlos RiveraEn efecto, el Banco Central del Ecuador reporta que el consumo de hogares y la inversión se ajustarían por tercer año consecutivo con una caída del -0.8% y -5.2% en el 2017, una de las peores rachas que hemos visto en la economía ecuatoriana y denotando en su calidad de principales motores de la demanda interna y pulsores con datos duros de las propias expectativas de los agentes económicos, que la economía no se viene nada bien. Los efectos en el empleo no pueden haber sido peores, ya que a diciembre 2016, menos de la mitad de los ecuatorianos en edad de trabajar tenían un empleo adecuado.

La posibilidad de revertir esta tendencia negativa en 2017 es poco probable, y lo peor de todo, es que la economía muestra una debilidad que no es solo coyuntural y dependiente de factores externos como indica la autoridad. Pues si bien todo comenzó con un declive del precio del petróleo y un menor crecimiento de la economía mundial, ello solamente desnudó nuestras debilidades macroeconómicas casa adentro y la falta de ahorro, así como la serie de reformas internas que esfumaron todos los deseos de invertir en Ecuador, al generarse un panorama lleno de incertidumbres para la inversión.

Pero el gobierno no solamente se equivocó en el diagnóstico de nuestra enfermedad, sino en la receta misma, por cuanto frente a la desaceleración económica y la caída del precio del petróleo que dejaron sin ingresos al fisco, se limitó a incurrir en un mayor endeudamiento público. Pero pedir dinero reiteradamente tiene un costo reputacional y así subió el riesgo país de nuestra deuda, además de quitar recursos al sector privado; que en la jerga económica, se conoce como el efecto crowding out. Adicionalmente se trató de apagar el incendio con gasolina, al reiterar las propuestas de reformas tributarias, responsables en gran medida de nuestras dificultades.

La situación económica del Ecuador se parece mucho a la de un paciente que presenta una pierna gangrenada por un notable descuido de su médico tratante, y que cuando se ve con los primeros síntomas de necrosis, tiene que acudir donde otro médico, teniendo dos alternativas:

El primero de ellos, de apellido Moreno, de la misma escuela del médico que le dejo avanzar la enfermedad, aunque nadie sabe dónde estudio, qué estudio y qué hizo de su vida  antes de presentarse a tan importante responsabilidad, diagnostica que no pasa nada y que todo está muy bien y solamente le receta una dosis de paracetamol al mejor estilo del IESS. El otro médico de apellido Lasso, no solamente mejor formado y de mayor experiencia con una larga y reconocida hoja de vida, sino también hombre serio que no busca aplausos y que por responsabilidad sabe que tiene que recetar lo que el paciente necesita y no lo que a éste le gustaría escuchar, señala que se corre el riesgo de tener que amputar parte de su pierna y le receta una buena dosis de antibióticos de última generación en una suerte de último intento de poder llevar a cabo una estrategia todavía conservadora, antes de tener que cortar la pierna para salvarle la vida al paciente.

No hay que ser adivino para prever que si se elige como médico a Moreno, la enfermedad habrá avanzado por la mayor parte del cuerpo y la cura tendrá que ser una cirugía catastrófica. Con Lasso, existe no solamente la posibilidad de que el paciente se haya recuperado plenamente, sino inclusive de haberle hasta salvado la pierna.

En conclusión y antes que sea demasiado tarde, tenemos como fecha tope el 02 de abril para cambiar de médico y poner punto final al círculo vicioso de la revolución ciudadana, con medidas que generen estabilidad macro, políticas tributarias que favorezcan la inversión y el empleo y un marco regulatorio menos asfixiante y facilitador de la innovación. La reacción favorable de los mercados cuando esa simbiosis parece concretarse es enorme, algo que muy bien podría ocurrir con el triunfo de Lasso.

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