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by • September 26, 2016 • Crnl. Patricio Haro AyerveComments (0)3290

#Ecuador ¿ESTÁN POLITIZADAS LAS FUERZAS ARMADAS? Por Patricio Haro Ayerve

patricio-haro-twiDurante los días 19 y 20 de este mes se desarrolló en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO ECUADOR, el primer congreso de la Asociación Ecuatoriana de Ciencia Política (AECIP). Este evento superó todas las expectativas ya que contó con expositores y ponentes ecuatorianos y extranjeros que participaron en treinta y un mesas temáticas de democracia, opinión pública, economía política y políticas públicas; así como, con eventos especiales, en los cuales puso la cereza en el pastel la conferencia de Leonardo Morlino, célebre politólogo italiano.

Las mesas de democracia concitaron el mayor interés de los asistentes, de ellas, la que trató el análisis de la democracia en los países gobernados por el socialismo del siglo XXI (SSXXI) tuvo un especial interés con “llenazo” completo. Se analizó y se comparó la democracia en Ecuador y Venezuela durante los años que estos países soportan a los regímenes revolucionarios. Una ponencia analizó la participación ciudadana, concluyendo que: “la concepción de los gobiernos del SSXXI contradice cualquier principio de izquierda en temas de participación”. La otra fue, la actitud de las Fuerzas Armadas frente a los gobiernos revolucionarios.

La ponencia relacionada a la cuestión militar partió de la pregunta: ¿Están politizadas las Fuerzas Armadas en los países gobernados el SSXXI? La respuesta fue desarrollada hasta llegar a la comprobación de la hipótesis establecida sobre la base de un precepto del foro de Sao Paulo: “El tema militar tiene que estar en la estrategia de los revolucionarios para romper la dominación; porque,  éste es uno de los factores de poder con el cual tiene que lidiar un proceso revolucionario”.   La hipótesis fue: “Las Fuerzas Armadas se  transforman en el brazo armado de la revolución para sostenerla en el poder, o desaparecen. Si ellas no se someten a estos designios simplemente deben ser eliminadas por cualquier medio”.

 Se hizo un recuento del foro de Sao Paulo y de los orígenes del SSXXI que señalan a los escombros del muro de Berlín como el suelo árido en el que este germinó. Se determinó empíricamente que Chávez fue su padre así otro lo haya engendrado. La temprana vinculación al mismo de quien llegará a ser el adalid ecuatoriano de esta cosa, su participación directa en el golpe de Estado que derrocó a Gutiérrez y el apoyo que recibiera de Chávez a su candidatura, le vinculan en el cumplimiento del mandato del Foro.

El argumento empírico fue que Chávez, tan pronto asumió su primer periodo, convocó a la Asamblea Constituyente que aprobó la constitución que rige a Venezuela; en la cual se retira el carácter de apoliticidad y no deliberantes a los miembros de las Fuerzas Armadas y otorga el voto a los militares, disposiciones que unidas a la participación en el desarrollo nacional les convierte en actores políticos a los que da un rol que excede a los tradicionales. Según el autor argentino Norberto Cerezole, en Venezuela “Las fuerzas armadas toman para sí el papel que les correspondería al partido de gobierno”.

Quien presentó esta ponencia considera que de las veinticuatro misiones bolivarianas, programas sociales del gobierno, en al  menos siete participan directamente las Fuerzas Armadas y que el 90% de  oficiales y sargentos incorporados a ellas a partir de 1999, sólo han participado en las misiones bolivarianas y no en tareas constitucionales de seguridad y defensa. Que el general Vladimir Padrino López ministro de defensa, general en actividad, fue juez electoral y de la democracia en las elecciones intermedias de asambleístas y súper ministro al dirigir  la “Misión de Abastecimiento Soberano” y al resto de los ministerios del gobierno.

La ponencia concluyó en que las Fuerzas Armadas Venezolanas se encuentran altamente politizadas; mientras que las ecuatorianas, por no someterse a los designios del foro de Sao Paulo, están sujetas al escarnio mediante acciones de desprestigio y debilitamiento como la destitución del mando militar, la reducción del efectivo de las Fuerzas Armadas y de su capacidad operativa, la limitación del ingreso a las escuelas de formación, el ascenso viciado de oficiales a su máxima jerarquía, el vilipendio a jefes militares, el enjuiciamiento y persecución  a militares activos y pasivos, el socavamiento de principios institucionales mediante el enfrentamiento de oficiales y tropa, la afectación a la seguridad social militar con el retiro de fondos de la misma; entre otras.

En buena hora y por el bien de la República, las Fuerzas Armadas ecuatorianas no se convirtieron en el brazo armado del SSXXI y siguen siendo tan profesionales como siempre.

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