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Ezquisofrenia

by • July 4, 2016 • Estuardo MeloComments (0)5022

#Ecuador ESQUIZOFRENIA Por Estuardo Melo

EStuardo meloEl permanente afán que busca el bien común, es un motor que permite a las sociedades evolucionar, crecer y desarrollarse. Los líderes sociales y políticos encuentran en ese afán, la manera de retribuir a su medio social, lo que éste les ofreció.

Nadie, en su leal saber y entender, puede imaginar que un líder político en el que el pueblo confió, pudiera disfrazar con buenos propósitos su oculto deseo de hacer daño, hasta el punto de extinguir las alternativas de crecimiento, evolución y desarrollo del grupo humano al que se pertenece.

De qué pueden servir los discursos, el tele-pronter,  las largas horas de atención que  supieron los ingenuos  prestar, los actos de masas, los insultos, la burla, las sabatinas, los gabinetes itinerantes, la cara y ostentosa obra, los proyectos desmesurados cuando por detrás la intención fue otra, mantenernos  sumidos en el engaño.

Qué significado tiene aquello que el gobierno de Rafael Correa propuso durante sus casi 10 años de gobierno en Ecuador. Cómo puede explicarse que  hubiera enmascarado tras el buen vivir, los propósitos de reivindicación social,  la oferta de servicios, a su discurso divisionista entre ricos y pobres, de la justicia como equidad, al pecado de una sociedad rentista, al ser humano considerado por sobre el capital y otras nociones del nuevo pacto social, utilizando para lograrlo, todo medio a su alcance cuando en realidad su único y capital propósito era llevar adelante un proyecto de implosión masiva de la estructura económica del país, demoliendo sus instituciones,  esfumando una impensada y cuantiosa fortuna conseguida por la causalidad de interacción económica de los mercados internacionales de futuro y el auge de las materias primas.

Qué anidó en la siniestra mente que articuló tal desatino, sabiendo que su gestor conocía perfectamente de los devastadores efectos que esos propósitos causarían en la sociedad ecuatoriana. Porque tonto o ignorante no es.

¿Fue acaso un crimen de odio? ¿Quiso tomar venganza por todos los sufrimientos y afrentas que la sociedad le causó?  ¿Deformaron de tal manera sus percepciones, sentimientos y formas de pensar que estuvo aguardando el momento en que podía infligir el mayor daño posible? ¿Buscó la presidencia para eso? O será un daño clínico en su cerebro el origen de la grave distorsión del pensamiento, de sus percepciones, la pérdida de contacto con la realidad y conciencia de sus actos.

Nos hemos pasado creyendo unas cosas pero eran otras las que estaban sucediendo. Suponíamos que quién dirigía el país tenía un comportamiento sui-generis, pero jamás imaginamos que estaríamos frente a una personalidad esquizoide, un caso clínico, un loco de atar disfrazado de relativa coherencia, un artista del engaño.

Destruir todo un país por odio, queriendo reivindicar una vida atribulada en los más diversos sentidos, planeando con sumo cuidado sus acciones y poniendo sus conocimientos e intelecto en cada decisión, para perjudicar, es algo inédito y terrible.

El ímpetu reivindicatorio con el que comenzó no fue social, fue personal y durante los nueve años  cada una de sus acciones fueron siendo ejecutadas con el ropaje de la justicia e igualdad, mientras que el último propósito era buscar una igualdad rasa de miseria irrevocable, para una vez descapitalizados, endeudados y sin recursos a qué apelar, retirarse a su cubil, a saborear su aplastante triunfo. Una maldad infame que no merecemos.

Nadie quiso hacer caso de las advertencias. Miguel Palacio Frugone, Psicólogo. Intentó varios diagnósticos clínicos  sobre el Presiente. El uno caracterizando a un tirano y el otro a un megalómano.

 http://www.desdemitrinchera.com/2009/06/12/el-perfil-psicologico-del-tirano/
http://daprose.net/bitacoras/ecuador/index.php/miguel-palacios-frugone-habla-sobre-el-megalomano/

Su hermano ofreció indicios claros de comportamiento atípico. Sus opositores veían desconcertados sus acciones de gobierno, advertían sus errores, pero nada tenía incidencia. Las redes están llenas de asuntos raros, que deben haber afectado la psiquis de Rafael Correa, pero que él las asumió incólume. Su padre probablemente dos veces preso por los mismos motivos, en diferentes prisiones; su compañero scout muerto, su hermanita ahogada, su madre ausente, su hermano como rival, la pobreza en su familia y él en un contexto de ricos, su jorga de la esquina, etc.

Los diarios del país presentaron varias reseñas de capítulos poco claros de su juventud y de su exilio en Zumbagua y testimonios de su comportamiento dentro del hogar.

Ni siquiera ahora, que las evidencias están sobre la mesa, que el país se encuentra irremediablemente quebrado, cuando ya es demasiado tarde para encontrar alguna solución, se puede tener claridad de la connotación real del daño que su esquizofrenia causó. Es que el comportamiento del Presidente desconcierta. Para él, nada ocurrió, todo está bien, ha manejado el país de la mejor manera posible, tanto en la bonanza, cuanto en la debacle económica.

Logra interpretar el papel de un camaleón cuando oculta sus colosales fallas administrativas de responsabilidad fiscal y de un avestruz metiendo la cabeza en un agujero, cuando evita tratar de la deuda que contrajo, de los recursos para su pago, del gasto de los doscientos billones que despilfarró, de la pésima planificación de ese gasto, de los sobreprecios, de la corrupción. Qué habilidad portentosa para desviar la atención y seguir abriendo temas de discusión y despiste al daño que su gobierno ha causado. Para él todo está bien, porque ese fue su propósito y lo cumplió.

Viaja al exterior, llevando en su agenda un discurso ficticio, como si allá nadie supiera lo que está sucediendo. Utiliza un ropaje de nobleza, generosidad, solidaridad, humanismo con el que engaña a sus interlocutores que no saben que están frente a un ser extraño, un lobo estepario que se encarama en la oscuridad para destazar a sus víctimas. Que es capaz de la mayor vileza pero se presenta como un gran señor, producto de su disfunción cognitiva. Yo, o nadie…
Al 30S, lo distorsionó a su antojo y para forzar la opinión favorable, trajo a toda la UNASUR  a condenar el episodio y lo que fue una reivindicación de clase, se volvió subversión.

Aquí y ahora, se la pasa en la zona del desastre de Manabí, haciendo campaña electoral, amenazando volver a candidatizarse, pero para él, la crisis que creó y que obligará al país a mantenerse en un nivel de penuria fiscal y productiva y una recesión profunda, no existe, mientras para nosotros, la pesadilla recién comienza.

¿Habrán querido, Nicolae Ceaaucescu, Adolfo Hittler o Joseph Stalin, destruir de esa forma sus naciones?  Sentencia de Muerte por inanición para las generaciones futuras! Por qué, porque un loco se volvió una bomba humana y se inmoló junto a todos los demás.

happy wheels

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