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Vaurofakis

by • May 5, 2017 • Carlos RiveraComments (0)384

#Ecuador en el espejo de Grecia Por Carlos Rivera

Si bien este articulo siempre fue aplicable a la situación de Ecuador, ha tomado particular fuerza en la última semana con la visita del ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis, famoso por sugerir la creación de una moneda paralela al Euro como salida de la aguda crisis griega allá por 2015, así como por sus críticas a las medidas de austeridad fiscal y programa de ajuste macroeconómico, en una visión bastante heterodoxa de la economía.

Carlos RiveraSe dice que el ex ministro griego en lo particular y relevante sugirió que “Ecuador debe ampliar el uso del dinero electrónico y tratar de explotar todo su potencial, operándolo como un sistema paralelo de pago al Banco Central y la banca comercial, lo cual permitirá otorgar grados de libertad para la oferta de esos dólares digitales de forma contracíclica durante choques externos”.

Para poner en perspectiva la naturaleza y dimensión de todas las “suspicacias” que ha generado la visita poco oportuna, por decir lo menos, del ex ministro griego y su reunión con el mandatario electo, debemos señalar en primer lugar que ha metido ruido innecesariamente, al alentarse –aunque no sea efectivamente la intención del nuevo gobierno-, expectativas sobre la posibilidad de desdolarizar nuestra economía, si bien  no directa, pero si a través de la implementación de un sistema bimonetario, que afecta directamente las decisiones de inversión y ahorro de los agentes económicos, lo cual no solamente pone un freno a la tan ansiada reactivación económica, sino que perturba lo más sensible que tenemos, que es la estabilidad del sistema financiero, que en un mal escenario de una corrida bancaria y/o una contracción del crédito aún más pronunciada que la que ya tenemos, pondría al Ecuador verdaderamente en serios apuros.

Segundo, bajo el supuesto de que adoptemos la línea de Varoufakis, estuviéramos exculpando toda la génesis de la crisis, que es el populismo e incompetencia como los principales ingredientes de la exuberancia irracional y exceso de gasto por encima de los ingresos nacionales, que nos está llevando en una dirección de niveles impagables de endeudamiento público, y si comenzamos diagnosticando mal la enfermedad, qué podemos esperar del recetario.

Tercero, se está emitiendo muy malas señales al mercado financiero por cuanto se exacerba los problemas de riesgo moral con implicancias en el costo del otorgamiento de nuevos préstamos para Ecuador, ya que una propuesta reconocida del ex ministro griego es que el pago de las actuales deudas esté supeditado al crecimiento económico en una especie de “default elegantemente disfrazado”, en la línea de que los acreedores, en nuestro caso los chinos, Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, Banco Central y otros también deben participar de las pérdidas de una eventual situación de imposibilidad de cumplimiento de las mismas.      

Cuarto, otra de las novedosas propuestas de Varoufakis son los planes de salvamento (recursos frescos para cumplir los atrasos de obligaciones financieras y facilitar el funcionamiento de la economía) sin mayores condiciones, que en primer lugar es poco probable que se dé para una economía pequeña como la nuestra, y luego aun cuando nadie discute que los correctivos, por regla general, producen caídas de la actividad económica y desempleo, pero ese es el costo para no volver a impulsar burbujas económicas, caso contrario cuál es el incentivo para aplicar políticas prudentes, si siempre habrá alguien que nos salve y sin mayor costo.

Así mismo no hay el fino bisturí económico que al cortar el ‘exceso’ de gasto y realizar reformas institucionales profundas que tocan muchos intereses, no comprometa la actividad económica en general, y la verdad sea dicha, ninguno de los acervos y notables críticos de los programas ortodoxos ha presentado una alternativa viable a éstos. Ahora evidentemente, si tenemos en la transición acceso a recursos que ayuden a reducir el sacrificio que siempre implica apretarse el cinturón para pagar los excesos del pasado, pues bienvenido.

La gran lección que nos deja Grecia y que debe ser el espejo en el cual debemos mirarnos, es que los desequilibrios fiscales y endeudamiento público con un sistema de tipo de cambio fijo extremo son incompatibles y es una invitación formal al descalabro económico, incluido el propio esquema cambiario, y donde ni siquiera los paquetes de salvamento generosos que fue objeto Grecia de sus pares europeos a través del Fondo Europeo de Rescate, Banco Central Europeo y del propio Fondo Monetario Internacional (FMI) pudieron hacer mayor cosa, por lo que la reactivación económica solo puede construirse sobre la base de la estabilidad macroeconómica con la implementación de políticas económicas responsables, prudentes y de fiel cumplimiento de los compromisos adquiridos. Bajo esta premisa, sin austeridad, no hay salida.

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