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Correa Maduro satrapas

by • June 28, 2016 • Estuardo MeloComments (0)2126

#Ecuador EL PAÍS EN RIESGO Por Estuardo Melo

EStuardo meloNadie, ni el mismo causante de la crisis, que parecería ser un niño malcriado que hizo una travesura y no tuviera conciencia de la magnitud del desastre que originó sin tener quién lo reprenda, está consciente de lo que el país perdió en la absurda aventura del “socialismo del siglo XXI”, la pérdida irremisible de un capital que realmente estuvo en poder del país, que sumó DOS CIENTOS SESENETA MIL MILLONES DE DÓLARES, un endeudamiento de cuarenta y cinco mil millones de dólares, imposibles de ser pagados en las actuales circunstancias, con petróleo embargado y un precio por barril que probablemente se mantendrá en un promedio de $50, una economía deprimida que en el mejor de los casos permitirá una recaudación fiscal de diez mil millones de dólares anuales, un presupuesto anual inflado hasta lo indecible, cuyo ajuste generará miles de despidos, una calificación del riesgo del país histórica, el alejamiento de los organismos multilaterales de crédito, sin fecha para conseguir la firma del acuerdo con la UE y con un presidente que quiere seguir haciendo de las suyas con inversiones sin factibilidad real como la refinería del Pacífico y el incremento demencial de la cifra de endeudamiento, al que acude porque la irracionalidad del gasto dejó un fisco ilíquido y sin sustentabilidad para sus propios programas y servicios, al que no le queda otro remedio que recurrir para cubrir la brecha fiscal.

Quién, si no fuera otro ambiciosos arribista podría querer por su propia voluntad hacerse cargo de semejante muerto, de no ser el sumar voluntades para que el abismo en que caímos con el correísmo no fuera tan profundo.

Ahora, proliferan candidatos presidenciales y  grupos que pretenden una unidad, para presentarse a elecciones para confrontar al movimiento de gobierno que sigue organizado a pesar de su desprestigio y fracaso, sin entender que ante la magnitud de la crisis creada, la falta de un acuerdo integral y analítico de la deplorable situación económica en que Correa ha dejado al País, requiere.

Para nada interesan las ideologías, las agrupaciones, las ambiciones, la solvencia política o la experiencia gubernativa de cualquier persona que quiera anteponer sus ambiciones personales o sus deseos de servicio a la nación, mientras no se logre una convergencia seria para evitar el desgobierno que a cualquiera de estos personajes le esperaría en el próximo período administrativo.

El Ecuador está necesitando, desde este mismo momento, del concurso de los profesionales más idóneos y calificados, con la mayor experiencia acumulada en sus desempeños profesionales, para que en conjunto presenten un plan para reflotar la economía, con proyectos coherentes y planificación económica realista, con base en los pocos recursos que puedan acopiarse.

Sería  imposible aceptar, que una nueva improvisación en el manejo del gobierno, la desprolija administración de los recursos, la falta de planificación y la corrupción, vuelvan a hacer presa de este país, con personajes reciclados de una función a otra, de parejas de incapaces, que no tuvieran la menor idea de lo que los conocimientos y técnicas requieren para dirigir una función del Estado, que profundice la crisis.

Más impensable aún, permitir que el gobierno, su aparato de propaganda y los entes cooptados pudieran facilitar la elección de más de los mismos descalificados que ocasionaron la debacle. Se requiere desnudar las intenciones del actual gobierno, de sus intenciones ocultas, del mal manejo económico y su corrupción intrínseca.

Necesitamos que se continúe en el análisis que inició la Politécnica del Litoral, cuando se denunció la debacle que el gobierno pretendía ocultar y dejar en claro las responsabilidades de la pésima gestión de los diez años precedentes, como cuando un presentador gobiernista convocó a tres economistas para que expongan frente al mandatario los yerros de su gobierno. Esto, multiplicarlo en los campos Legales, Administrativos, Judiciales y Penales.

El próximo período administrativo, tendrá que ser una  TRANSICIÓN hacia la verdadera democracia, en que se consolide un régimen de derecho real, poderes independientes y control real, un gobierno para los próximos 20 años, con objetivos claros, inmutables y metas realistas y alcanzables, en que se planifique el desarrollo económico y productivo del país. Será la única forma de revertir el mal que Correa ocasionó a la sociedad ecuatoriana.

No será tanta la ambición ni la falta de racionalidad de los precandidatos, para pretender realizar campañas políticas separadas, sin acuerdos mínimos, sin claridad en las ideas que el país necesita para ofrecer a sus ciudadanos las certezas y los escenarios macroeconómicos que marquen una ruta viable, desafiando la posibilidad de certezas en cuanto a gobernabilidad y metas, peor aún, cuando una minoría de gobiernistas remantes se mantenga enquistada en la Asamblea Nacional, obstruyendo la viabilidad de los consensos y otros en las demás funciones queriendo cubrir las espaldas del actual régimen, tapando toda su corrupción.

En CHILE, en los años 90, una mayoría de partidos socialistas con una minoría social demócrata, decidió una convergencia democrática en que se acordó  llegar a consensos para el regreso a la democracia, largamente interrumpida por la dictadura Pinochet, que mantuvo a los chilenos en una grave situación de violación de sus derechos humanos. Sin embargo, lograron estabilizar al país con un proyecto de reconciliación nacional y un plan económico de largo plazo, que se ha cumplido por 20 años, permitiendo el progreso de esa nación, sirviendo de ejemplo a Latinoamérica.

Pero, si la situación de derechos fue grave con Pinochet, también ha sido álgida con Correa, con la ventaja para los chilenos que su país no quedó hundido en la debacle económica como nosotros. Tal vez para los ecuatorianos sea posible corregir más fácilmente las anomalías creadas por esta dictadura disfrazada, pero la dificultad mayor radica en recuperar al país y su economía en zoletas con saldo rojo.

Mientras para Pinochet el objetivo era aplastar al comunismo y los rezagos de Allende, para Correa, fue terminar con la democracia, el libre mercado, la institucionalidad y el sistema capitalista basado en su odio, el divisionismo y la lucha de clases. Y estuvo a punto de lograrlo, gracias a una quiebra estructural del País.

Habrá una gran ventaja para un próximo gobierno que surja de una plataforma de unidad y se promueva un concepto corporativo y no personal, para que las responsabilidades que asuman sean compartidas y la gravedad de la crisis permita asumir decisiones potentes y claras, para poder defenderlas, especialmente frente a los nefastos opositores que verán mal todo lo que signifique progreso y recuperación económica.

Es decir, si fueron consensuados previamente los lineamientos para el futuro, éstos tendrán que ser defendidos y concretados en las acciones y políticas y en sus propios tiempos y, si hubiera necesidad de modificarlos, se propiciaría de igual forma una discusión que permitiera llegar a rectificarlos en consenso. Así, los problemas que muy probablemente se vendrán en cascada y que tendrá que sufrir necesariamente la población de todos los estratos, podrán ser mejor entendidos y/o justificados.

No sería como en el período que fenece, que el autócrata fue el gestor de todas las iniciativas que son de su única y privativa responsabilidad, porque no permitió protagonismo de nadie, ni consultó sus decisiones con nadie, creyéndose el dueño del país y de su precaria verdad tan pobremente sustentada.

Esta vez sí, tendrán que estar los mejores hombres, los profesionales más capaces, los jueces más probos e incorruptibles, los economistas de mayor experiencia, técnicos y gente especializada para resolver todos los problemas que tengan que abordar,  que los habrá en todos los aspectos de la institucionalidad nacional. Inaceptable sería el nombramiento de un Fiscal con rabo de paja, un Procurador taimado y perdedor, Gerentes de Empresas Públicas listos a transferir dineros mal habidos a sus filiales off shore, Ministros lucrando de la corrupción, asambleístas dedicados al turismo o lo que es peor, un Presiente que finja desconocer toda la podredumbre bajo la alfombra. Todo lo contrario. Se necesitará un gobierno que sepa de decencia y honorabilidad. Que no vayamos a saber  después, que el expresidente es dueño de una enorme fortuna.

Sin embargo, no puede suceder como en Venezuela, donde por combatir al oprobioso e incapaz gobierno, que ha sumido al pueblo en la miseria, los opositores se hayan olvidado de esquematizar lo que deben hacer cuando Maduro caiga y sea enjuiciado.

El ejemplo de la Mesa de Unidad Democrática venezolana, sirvió para ganar la mayoría legislativa que es un buen paso, pero no para proponer las medidas que deberá asumir el nuevo gobierno para hacer caminar a ese millonario inválido y las soluciones a la hambruna e insalubridad de forma inmediata.

Si en Ecuador no hemos llegado todavía a esa crisis humanitaria total, lo que sí hicimos fue llegar a una iliquidez total, al endeudamiento demencial e impagable, a la falta de empleo, a la falta de sustentabilidad del gasto público, sin perspectivas de expansión de la producción, con las exportaciones tradicionales en riesgo de perder mercados, así como la dolarización al borde del colapso.

En Ecuador como en Venezuela, debemos estar preparados básicamente para dos cosas: (1). Sanear la corrupción del gobierno y recuperar los valores que se robaron y (2) planificar con cuidado el futuro del país.

Para el segundo punto, lo recomendable es concordar en los siguientes  aspectos:

  1. Declarar al próximo período como uno de TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA.
  2. Restaurar las instituciones,
  3. Planificar el desarrollo,
  4. Enjuiciar la corrupción y la gestión defectuosa,
  5. Reprogramar el gasto y la gestión de gobierno.
  6. Conformar un Comité con los mejores hombres, que ratifiquen los consensos de la etapa preelectoral. En el entendido que hubo previamente una concertación democrática.
  7. Presupuesto anual de la transición para los próximos 4 años y la obra urgente.
  8. Trabajar en un plan de austeridad que abarque todos los estamentos del Estado y reinstaurar la formación de fondos de reserva y contingencia.
  9. Fiscalizar el gasto del terremoto.
  10. Promover el régimen de partidos políticos.
  11. Revisar los proyectos del gobierno anterior y eliminar las partidas de aquellos mal planificados y sin sustentabilidad. Yachay, Refinería del Pacífico.
  12. Renegociar la deuda en plazos, intereses, castigo al predio del crudo y denunciar ante la justicia internacional las irregularidades en la concesión de activos y créditos usurarios, especialmente con China.
  13. Proponer un Plan Nacional de Desarrollo Económico y Productivo, con períodos de ejecución por cuatro años, coincidente con los períodos administrativos, para que cada Presidente rinda cuentas sobre su avance y ejecución, que sea analizado y aprobado por la Asamablea.
  14. Delinear un proyecto educativo de tercer nivel que concuerde con la necesidad de los proyectos del Plan de desarrollo.
  15. Proponer un proyecto de educación de segundo nivel como apoyo a la profesionalización artesanal, técnica y agrícola.
  16. Revisión integral de la Constitución, Leyes y Reglamentos que atenten contra el desarrollo del País.
  17. Institucionalizar al presupuesto del Estado, realista y sin déficit, que no requiera de financiamiento ni endeudamiento.
  18. Recuperar la liquidez del IESS y las entidades de la Seguridad social. Un plan de pago con concesión de las hidroeléctricas construidas por el anterior gobierno.

El nuevo gobierno debe decidir por previo consenso, abrirse al comercio internacional, respaldar una economía de mercado, fomentar la producción con un proyecto para la creación  de plazas de trabajo que abarque la necesidad numérica de la población económicamente activa y su proyección futura, tratando en lo posible que no sean llenadas con inmigrantes ni refugiados de los países vecinos.

¿Será muy difícil pedir a los candidatos, partidos, etnias y grupos sociales, que concuerden por el futuro del país? Podría decirse que en sus manos está la responsabilidad de hacer reflotar este barco hundido y liberarlo de una vez por todas del oportunismo y la corrupción. No nos fallen. Terminemos de una vez con el nefasto correísmo, que tanto mal acarreó.

happy wheels

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