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by • November 13, 2016 • Estuardo MeloComments (0)12113

#Ecuador EL CORREÍSMO EN SU JUSTA Y REAL DIMENSIÓN Por Estuardo Melo

EStuardo melo

Llegó el momento de evaluar, interpretar y analizar aquello  que el gobierno de Rafael Correa,  deja como secuela de sus desaciertos y a la vez el impacto que ocasionó  la inestabilidad, el riesgo y  sobrevivencia de la sociedad ecuatoriana, en el interés de que deje de estar propalando una falsa defensa a su gestión fallida.

Una obra ostentosa, costosa y sin auditoría, un manejo caótico y descontrolado de la gestión gubernamental, galopante despilfarro de intencionalidad malsana,  corrupción inédita que involucra su propio gabinete ministerial que dejan una estela de Crisis Económica, Iliquidez e insostenibilidad de los planes, pavorosa deuda impagable, recesión para 10 años, desempleo…pobreza.

Está claro, hasta para aquellos que defendieron a ultranza su gestión, que el país queda devastado en su estructura económica. Todavía no se comprende bien, si fue su incapacidad gubernamental, obcecación pseudo-ideológica, su instinto destructor innato o todo eso junto.

Porque aquello que según el Presidente es  paradigma de cambio y progreso, para muchos es una devastación, pérdida irreparable  y oportunidad desperdiciada. No puede haber para el mismo asunto, apreciación tan diversa.

Una megalomanía grosera que  quedará como recuerdo por muchos años, cuando pasemos junto a la obra pública desorbitada, gigantona y forzosa que da cuenta de la grandilocuencia exhibicionista y desorden psíquico de su gestor.

Parecería ser, que no le afecta o no tiene cara para afrontar la consecuencia de sus actos. Nunca lo hizo. Ni cuando murió su padre por depresión originada en su airado reclamo como hijo, ni la muerte del compañero scout cuyo grupo lideraba, o la muerte de su hermana. Tal vez no es que no lo afectara, sino que lo asimiló con un raro estoicismo que lo carcome pero lo disimula.

Igual ahora con el País. Es el causante de la debacle económica de enormes proporciones e impredecibles consecuencias, pero se la pasa tratando de justificar sus errores, disfrazando la verdad aparentando una tranquilidad pasmosa, en un síndrome psicótico de negación. Para él, no hay más crisis que la causada por la baja del precio del petróleo. Es decir, el desvanecimiento de doscientos sesenta mil millones de dólares del tesoro nacional, (que no contó ni tan siquiera con un esquema de inversiones y gastos) nunca existió, se borró. No hubo despilfarro. Está solamente en la imaginación de los demás. En su mente, una intrincada elaboración de evasivas.

El delito de lesa humanidad cometido el 30 de septiembre del 2010, cuando ordenó a su ministro el asalto a un hospital para su supuesto rescate, tampoco existió. No existieron los 900 soldados de fuerzas especiales que tomaron el hospital lleno de pacientes, tampoco el testimonio televisado y el teatro de los acontecimientos que quedó borrado. No sucedió. Fue para él, un Golpe de Estado fallido y un Triunfo de la Democracia. Las víctimas que muertas están, bien gracias! El epílogo, un enternecedor discurso en el balcón del Palacio.

Negó conocer de las contrataciones directas e indirectas realizadas por tráfico de influencias del hermano Fabricio, pero hay un libro completo que las detalla. Enjuició y condenó a los denunciantes. Pero todos sabemos que fue advertido por el gobernador de Loja (que fue destituido luego) sobre la adquisición mayoritaria de acciones de COSURCA, la empresa que había contratado la construcción de una carretera. Es imposible pensar que sus ministros (los contratantes) no hubieran informado al Jefe de Estado lo que estaba aconteciendo. 600 millones en contratos traficados.

A su primo Pedro, lo defendió y homenajeó, aduciendo ataques de la “prensa corrupta”  hasta el día en que el mismo Delgado lo aceptó, a quién intencionalmente lo ubicó en el más lucrativo espacio proclive de corrupción: las empresas incautadas de los hermanos Isaías, que fueran luego banalizadas.

Hasta hoy, defiende a su ministro de deporte, que se auto nominó dueño del circo, cuando fue sorprendido con sus asesores tragando los cheques que eran testimonios de la coima que cobraban por los contratos del ministerio, por lo que fue condenado a tres meses de prisión.

Valija silenciada; Dhruv perfecto, a la venta! Bajo alto, muy bien, gracias; Monteverde, excelente; Frecuencias transparentes.

Pero es justo ahora, siete meses antes de dejar su mandato, cuando le toca ejercitar la negación más convincente, el discurso de las manos limpias (por los guantes), el Pacto Ético, y la amnesia selectiva, con la evidencia incontrovertible de corrupción en su gabinete ministerial, para lo cual les falta dedos a él, su vicepresidente, su secretario jurídico y su Fiscal, para tapar los caliches por los que se escapa toda la pestilente corrupción generada en su gobierno.

El Presidente del País, es el responsable de la gestión gubernamental. No puede lavarse las manos ni por su gestión fallida ni de la corrupción implícita. Lo dice la Constitución que hizo aprobar. Es responsable coadyuvante de los atracos, de los contratos con sobreprecios, de los proyectos mal esbozados, de la falta de auditoría, de la situación económica en que deja al país. No puede decir que será enérgico con una corrupción que ya fue. Debió tomar los recaudos para que no sea. No es su dinero y la pulcritud ante todo.

El caso del sobreprecio estimado para el transporte del crudo, tiene que ser un hecho de corrupción que tiene que investigarse y recuperarse. No puede quedar simplemente dicho. Uno o dos Dólares por barril entregado a China. En qué manos fueron a parar quién patrocinó la estafa al País.

No es solamente en Petroecuador. Es en toda la obra pública que fue contratada bajo emergencia, a dedo y con sobreprecios que se exigía a los contratistas devolver por debajo los dineros sobre calculados.

La situación se agiganta. Evoluciona desde un tráfico de influencias, que cambia a cohecho, para luego configurar un lavado de activos y concierto para delinquir, hasta terminar en peculado. La palabra que olvidaron Contralor y Fiscal.

Puede Usted señor Presidente establecer sin duda, cuál ha sido el verdadero valor de la repotenciación de la Refinería? Existe una auditoría contable de costo y volúmenes de obra en Manduriacu? Pueden en verdad justificar el sobreprecio con obras comunitarias? O las razones del valor exorbitante de la vía  Collas? Si Usted ignora lo que es de dominio público, eso significa que tiene interés en hacerlo.

La trafasía comienza por medio de decretos  y leyes de emergencia; Se descubre gracias al hecho aleatorio de la investigación periodística internacional de las operaciones de Mossac Fonseca y por las denuncias documentadas de  Fernando Villavicencio, que no son simples denuncias, son noticias críminis que debieron ser procesadas por el Fiscal General. El Contralor no realizó un control concurrente de ninguna obra pública significativa  y cuando el secretario Jurídico de la Presidencia no tuvo otra manera para desvincular al gobierno de las evidencias oficia de fiscal.

Yo no puedo ver una refinería de 14.000 millones, en un terreno aplanado de 1.200; Puedo ver una gestión apresurada, una obra susceptible de corrupción y otro reparto similar al de Esmeraldas. Tampoco creo que Azul, la fiscalizadora estrella, no tenga vínculos económicos con Usted, que es su principal apoyo dentro del gobierno. No tengo por qué creer en su honorabilidad solamente porque Usted lo dice. Ha dado claras muestras de lo contrario.

 

 

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